Presentación y prueba Infiniti Q50S Hybrid: una berlina con mucho carácter y personalidad

Javier López    @jlopezbryan96    22 noviembre 2018     10 min.
Presentación y prueba Infiniti Q50S Hybrid: una berlina con mucho carácter y personalidad

Nos hemos puesto al volante del Infiniti Q50S Hybrid, una berlina de lujo capaz de ofrecer un alto nivel de confort y unas altas prestaciones gracias a su V6.

En el mundo del automóvil nos encontramos con un considerable número de segmentos que se está viendo absorbido por el de los SUV pero, afortunadamente, aún quedan marcas que han sabido encontrar el equilibrio perfecto y mantener viva una gama de modelos repleta de variedad. En esta tesitura se encuentra Infiniti, una firma que sigue apostando por el segmento de las berlinas con su representante por excelencia, el Q50. En esta ocasión, nos hemos desplazado hasta A Coruña para conocer con lujo de detalles a la berlina nipona en su variante más radical, el Q50S Hybrid.

El Infiniti Q50S se define por sí solo, algo que consigue con una innegable presencia en la carretera y un atractivo diseño, que provoca que todos y cada uno de los viandantes se giren para comprobar de qué coche se trata. Pero el Q50S no solo es bonito, sino también deportivo, una fórmula perfecta que hemos querido comprobar de primera mano.

Músculo, elegancia y más músculo

Es innegable que la berlina de Infiniti tiene carácter y mucho, y el cual se transmite inmediatamente a través de su diseño. La firma japonesa ha sabido a la perfección como ofrecer una gloriosa armonía entre elegancia y deportividad, dos rasgos que confluyen sobre el apartado estético del Q50S. Para ello, los diseñadores de Infiniti han recurrido a unas líneas únicas, que buscan ofrecer un alto grado de personalidad.

Lo primero que nos cautiva del Infiniti Q50S es su imponente frontal, el cual se encuentra gobernado por el símbolo de la marca situado sobre una parrilla negra contrastada por detalles cromados. Al mismo tiempo, podemos apreciar unos laterales muy marcados sobre los que se inscriben unos afilados faros que continúan trasmitiendo el deportivo lenguaje de diseño de Infiniti. El lateral de la berlina japonesa también ha querido seguir trasmitiendo ese músculo tan característico de su conjunto, enlazándose a la perfección con la sutil elegancia que ofrecen sus líneas.

Para ello, los diseñadores han conseguido unos marcados nervios que deslizan el carácter impreso en el frontal del Q50S hacia el resto del vehículo, buscando anticipar una zaga que sigue los mismos cánones establecidos por la marca. La parte posterior de la berlina se presenta como una de las zonas más atractivas, en la que se inscriben dos pilotos traseros alargados con tecnología LED, y un difusor que se encarga de acoger a una doble salida de escape que nos adelanta un carácter picante y muy juguetón.

Un habitáculo que genera un atractivo contraste

Una vez que hemos terminado de sucumbir ante los encantos estéticos que ofrece el Infiniti Q50S, es hora de adentrarnos en su interior y experimentar el contraste que es capaz de generar respecto al exterior. La firma japonesa ha querido ofrecer un conjunto donde deportividad y elegancia se dan la mano, y el habitáculo no es una excepción pese a que reniega de un carácter más radical para ofrecer otro más sosegado y apaciguado.

Nos encontramos con una disposición de los mandos muy cómoda, que permite al usuario habituarse rápidamente a todo pese a desconocer el interior del Infiniti Q50S. El volante, presenta una botonera multifunción y un tacto agradable junto a un buen grosor y, a su vez, se encuentra gobernado por dos levas que nos permitirán jugar con el cambio. Inmediatamente nos encontramos con un cuadro de mandos analógico, y que da lugar a la aparición de una pequeña pantalla digital que nos proporcionará información sobre consumos, intrusión del motor eléctrico y numerosos datos relacionados con el estado del Q50S.

En la consola central apreciamos una distribución muy habitual en el mundo de la automoción contemporáneo, y mediante la cual Infiniti muestra una actitud muy vanguardista. Nos referimos a la doble pantalla táctil que nos permiten gestionar todas las funciones del sistema de infoentretenimiento. Esta configuración permite mostrar un diseño más limpio y minimalista, pero la fluidez algo lenta del software y unos gráficos algo obsoletos, requieren cierto periodo de adaptación. Pese a esto, un futuro restyling podría integrar un cuadro de mandos digital y una nueva doble pantalla, la cual ofrecería una mayor fluidez y una integración más limpia y actual.

Sin embargo, un gran aspecto positivo del Infiniti Q50S es la sobriedad de su interior, en el que se han buscando reducir al máximo los botones con el objetivo de ofrecer un habitáculo muy minimalista. Este nuevo diseño se ve complementado con buenos materiales, como el cuero y, aunque nos encontramos con algún que otro plástico en la berlina japonesa, esta presenta unos ajustes más que correctos y dignos del segmento en el que se inscribe.

Un coche creado para devorar kilómetros sin miramientos

Infiniti ha conseguido crear con el Q50 un coche muy polivalente, ya que cuenta con la capacidad de combinar todas las ventajas de un vehículo híbrido con un propulsor en peligro de extinción que nos permitirá disfrutar al volante. Por otra parte, también se comporta como un vehículo dispuesto a satisfacer a aquellos clientes que busquen recorrer largas distancias con un alto confort, una finalidad que se puede cumplir con el Q50S Hybrid.

Una vez a los mandos de la berlina nipona emprendemos una travesía por autopista, con el objetivo de conocer a fondo su nivel de confort cuando nuestra intención es la de viajar. Lo primero que nos llama la atención es la tranquilidad con la que podemos circular con el Q50S, una sensación que consigue transmitir con un gran aplomo y un reglaje de la suspensión bien definido para una conducción relajada.

El embriagador y cómodo habitáculo del Infiniti Q50S también nos invita a depositar varias horas con él por la carretera, ya que se presenta como un vehículo sin signos de fatiga cuando circulamos por la autopista. Sin embargo, era hora de abandonar esta tranquila ruta para adentrarnos en el corazón de la provincia y buscar una carretera de curvas reviradas para conocer de primera mano ese deportivo carácter que anuncia la estética de la berlina japonesa.

Gracias a los diferentes modos de conducción que ofrece el Infiniti Q50S, podemos configurarlo en función de la situación que se nos presente. En esta ocasión, engranamos el modo Sport para sacar -y conocer- el lado más radical de la berlina, el cual se encarga de endurecer la dirección y provocar que la respuesta del motor sea más inmediata. El primer reglaje nos ayuda a dejar atrás a una dirección demasiado suave y blanda, lo que provoca que no sepamos lo que ocurre en el asfalto con precisión, pero es una sensación que se subsana al cambiar el modo de conducción.

Una vez preparados para experimentar las capacidades del Q50S, lo primero que nos llama la atención es su poderoso y delicioso propulsor. Se trata de un V6 de 3.5 litros atmosférico capaz de generar 306 CV de potencia y 350 Nm de par, unas cifras que se ven incrementadas hasta los 364 CV y 546 Nm de par gracias a la presencia de un motor eléctrico de 68 CV y 270 Nm de par. Su abismal potencia se ve redondeada por una entrega de par prácticamente inmediata por cortesía del corazón eléctrico -a tan solo 1.770 rpm-, lo que provoca un comportamiento enérgico tanto a bajas vueltas como cuando nos acercamos a la línea roja del tacómetro.

El motor se presenta con un espíritu insaciable, pidiéndonos a gritos que lo llevemos alto de vueltas para no olvidar tampoco su condición de atmosférico, algo que nos permitirá jugar mucho. Por otra parte, nos encontramos con un cambio automático de 7 velocidades que nos ofrece unos cambios de marcha rápidos y sin miramientos, pero algo lento en las reducciones, aunque no lastra demasiado el conjunto deportivo que ofrece el Q50S. Al mismo tiempo, nos encontramos con un chasis que no desmerece al motor y, junto al envío de potencia al eje trasero en esta unidad de propulsión, nos podemos encontrar con unas insinuaciones de la zaga divertidas pero que también nos ayudarán a redondear la trazada.

Sin embargo, los 1.842 kilos de peso que declara el Infiniti Q50S sobre la báscula y los 4,8 metros de largo se hacen notar entre curva y curva, lo que da lugar a ciertas inercias y balanceos pero sin llegar a extremos muy acusados. Los frenos de carga regenerativa son precisos y lo suficientemente contundentes para detener las casi dos toneladas que confieren al Q50, pero estos cuentan con un tacto ligeramente diferente al de unos frenos convencionales y tendremos que acostumbrarnos a ellos. Lo mismo sucede con el pedal del acelerador que, cuando circulamos durante unos pocos metros en modo eléctrico, presenta una sensación algo esponjosa que cambia cuando entra en acción el motor de combustión.

Un híbrido que ayudará en los momentos de fatiga

Una de las mejoras más importantes en este Infiniti Q50S es la presencia de un motor eléctrico, el cual no solo se encarga de proporcionar más potencia, sino también desplazar a la berlina. Sin embargo, esta situación tan solo se presenta en momentos muy concretos, como en arrancadas, en las que el corazón eléctrico es el encargado de empujar al Q50 hasta que comienza a funcionar el motor de combustión.

Por otra parte, la energía eléctrica servirá de apoyo para el poderoso V6, con el objetivo de ofrecer un mayor rendimiento cuando conducimos sin demasiados tapujos; pero también interviene en los momentos de más sosiego. Durante la presentación de Infiniti Q50S Hybird, pudimos hacer ciertos tramos de ciudad, lo que nos permitió conocer más a fondo el comportamiento de este cuando más interviene el motor eléctrico.

Pese a las dimensiones que presenta el Infiniti -4,8 metros de largo, 1,8 de ancho y 1,4 de alto- no se siente torpe en el mundo urbano. Al mismo tiempo, el motor eléctrico nos ayudará a reducir los consumos -declarando una media de 6,2 litros cada 100 km- al suplir al de combustión en los momentos de más esfuerzo, permitiéndonos realizar arranques y paradas sin preocuparnos de la gasolina que gastemos. Por otra parte, su confort y finura cuando circulamos a baja velocidad harán que el desplazamiento por la ciudad a bordo del Q50 sea más agradable de lo que uno podría pensar.

Conclusión

Después de haber conocido y conducido al Infiniti Q50S Hybrid, nos percatamos de que se trata de un vehículo con grandes dosis de personalidad y que llega con mucha fuerza para rivalizar con sus contrincantes de procedencia germana. Su fuerte y atractivo diseño provocará que caigamos rendidos a sus pies, una sensación que se acentúa con un interior muy agradable que, pese a la presencia de algún plástico duro y de un sistema de infoentretenimiento algo obsoleto, permite a sus ocupantes disfrutar de los desplazamientos que realicemos.

Su comportamiento en autopista es digno de admirar, ofreciendo un nivel de confort que nos invitará a invertir muchas horas con el Infiniti Q50. Su delicioso motor no solo cumple para lagos viajes, sino también para desplazarnos rápidamente y sin miramientos y, aunque las carreteras de curvas no son su principal terreno -tampoco lo busca-, ofrece unas prestaciones a la altura para sacarnos una sonrisa.

Con estas premisas y con un precio de partida en esta variante de 37.100 euros gracias a la promoción MY18, nos encontramos con un vehículo dispuesto a ofrecer mucho a cambio de un desembolso que dista mucho del que tendremos que realizar en otras marcas que buscan competir de tú a tú con el Infiniti Q50S Hybrid.


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