Seat Ibiza FR 1.4 TSI ACT, prueba (diseño interior, exterior y maletero)

Seat Ibiza FR 1.4 TSI ACT, prueba (diseño interior, exterior y maletero)

Escrito por: Daniel Valdivielso   @valdi92    27 octubre 2014     Comentario     5 minutos

Tras un primer análisis del apartado mecánico del Seat Ibiza que esta semana estamos analizando en Highmotor, es el turno de hablar del diseño y del maletero.

Nuestra unidad, equipada con un motor de gasoina 1.4 TSI ACT, ya ha demostrado unas buenas cualidades dinámicas. ¿Será igual de bueno en cuanto a la vida a bordo?

Diseño interior

El Ibiza es uno de los urbanos más veteranos del mercado actual, ya que con la reciente renovación del Opel Corsa, se queda prácticamente sólo entre los vehículos con más de 5 años de antiguedad. Pese a que sufrió una pequeña actualización a principios de 2012, su aspecto comienza a verse superado en varios aspectos.

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Sin embargo, eso no quita para que nos encontremos con un interior bien diseñado, que hace que la vida a bordo no sea pesada. El diseño del salpicadero no cambia prácticamente nada respecto al modelo de 2008, momento del lanzamiento de esta cuarta generación. Nos enfrentamos por tanto a un salpicadero con líneas curvadas, que enfatiza en el aspecto dinámico del Ibiza. Sin embargo, tenemos que reconocer que los materiales han dejado de estar a la altura de lo que se espera, máxime cuando Seat está experimentando un salto tan grande de calidad, cuyo máximo exponente actual es el León.

El interior está forrado con plásticos duros en su práctica totalidad, a excepción de una moldura frontal en el salpicadero que muestra un tacto acolchado y que, dependiendo de la versión, es de color gris o negro. Por lo demás, nos tenemos que conformar con plásticos duros que, todo hay que decirlo, muestran un buen aspecto y unos ajustes sólidos y de calidad.

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Desde el puesto del conductor la postura es muy agradable. El volante, forrado en cuero perforado y achatado en su parte inferior, muestra un tacto muy agradable, así como el pomo de la palanca de cambios, también forrado en cuero. El tirador del freno de mano, sin embargo, no va forrado en cuero y ofrece un tacto de baja calidad que decepcionará a algunos usuarios. Enfrente, nos encontramos con un cuadro de mandos similar al del León, con iluminación blanca, agujas rojas, y una pantalla multifuncional en el medio. Esta pantalla es la parte negativa de la instrumentación. No cuenta con relojes ni de temperatura ni de combustible, estando esta última indicación relegada a una barra de segmentos no todo lo precisa que nos gustaría.

La radio ha mejorado sensiblemente respecto a los primeros modelos que montaba la 4ª generación del Ibiza. Ahora es bastante sencilla de manejar, ergonómica e intuitiva. Puede ampliarse con un dispositivo multimedia del que hablaremos en el próximo artículo. El manejo del climatizador monozona también es sencillo e intuitivo.

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Las plazas traseras no son todo lo amplias que nos gustaría. Para empezar, el acceso no es del todo fácil debido a que la altura del techo es bastante escasa. Una vez acomodados en el interior, lo primero que percibimos es que el Ibiza, en su carrocería SC (tres puertas) cuenta con un espacio en la segunda fila realmente pequeño. Es casi imposible que tres personas viajen en la parte trasera con un mínimo de confort, a no ser que sean niños. Dos personas viajarán con algo de comodidad siempre y cuando no sean de gran estatura, ya que la caída del techo limita mucho el espacio para la cabeza.

Diseño exterior

Está claro que el interior del Ibiza SC no es el más habitable del mercado. Sin embargo, tenemos que reconocer que esta desventaja es menos molesta una vez visto su diseño exterior. Sin duda, el Ibiza en su carrocería de tres puertas es uno de los urbanos más atractivos del segmento. Además, nuestra unidad, equipada con el acabado FR, muestra detalles que le hacen aún más apetecible si cabe. Si empezamos por el frontal, distinguimos claramente unas líneas tremendamente similares a las del nuevo León. Estas similitudes son aún más evidentes en la versión FR, que cuenta con un paragolpes más deportivo.

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En caso de montar los faros bixenón, el Ibiza ofrece también luces diurnas con tecnología LED, que le otorgan un aspecto tecnológico y diferente. El lateral del Ibiza muestra unas líneas afiladas, deportivas, con una cintura muy alta y una superficie acristalada bastante escasa. Las llantas de aleación, en nuestra unidad, eran de 17 pulgadas y tonalidad antracita, lo que unido a las pinzas de freno en color rojo conforman una combinación de lo más atractiva.

La parte posterior cuenta es la zona que menos cambios ha sufrido desde el 2008. Sin embargo, sigue contando con una imagen actual, que no acusa especialmente el paso del tiempo. Este hecho es especialmente palpable en nuestra unidad, que cuenta con faros traseros con tecnología LED (sólo en combinación con los faros delanteros bixenón), paragolpes deportivo y dos salidas de escape vistas.

Maletero

Finalizamos el análisis en este artículo hablando del maletero. El espacio de carga estándar del Ibiza SC es bastante decente, si bien no es brillante, con una capacidad de 262 litros. Ese espacio se puede ampliar notablemente, ya que el Ibiza permite plegar la segunda fila de asientos (proporción 60:40), ofreciendo entonces un espacio prácticamente plano (no del todo) que alcanza los 930 litros.

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La boca de carga es grande, no hay problemas en ese sentido, además contamos con un doble fondo bastante interesante para guardar objetos más pequeños. La mayor pega que encontramos es el escalón del maletero, que hace que cargar y descargar objetos pesados se convierta en una tarea no muy agradable.

En el próximo artículo concluiremos el repaso al Seat Ibiza hablando del equipamiento y el precio. Os esperamos.

Fotografía | Daniel Valdivielso

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