10 noviembre 2015 Deportivos, Historia

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Uno de los deportivos más emblemáticos de la firma bávara es el BMW M1, que fue introducido en 1978. El deportivo de motor central trasero es considerado el padre de la gama M de BMW, pero por desgracia la historia y nos enseña por qué no siguió su producción, pese a que Alpina fue la clave de todo. Tal vez los costes, o tal vez los excesivos cambios que debían realizar para que el fabricante especializado en modelos BMW decidiera producirlo, condicionó el futuro del M1.

El BMW M1 salió de producción en 1981, pero la historia podría haber sido diferente si Alpina se hubiera involucrado. Según el fundador de la compañía, Burkard Bovensiepen, BMW acudió a ellos y les solicitó si estarían interesados en continuar la producción del modelo. La compañía veía interesante la oportunidad y creó una lista de cambios necesarios que sería de obligado cumplimiento para que el deportivo fuera más competitivo.

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El cambio más importante que Alpina quería implementar en el BMW M1 era aumentar la distancia entre ejes del coche. Bovensiepen sostiene que la cabina era demasiado estrecha, ya que el coche fue diseñado originariamente para la competición. Según el fundador: “Realmente no se tuvo en cuenta las necesidades de los pasajeros ni la capacidad de conducción contidiana”.

Alpina también requirió que uno de sus motores fuera instalado, por lo que se hizo necesaria la modificación de la arquitectura, así como la creación de un sistema de refrigeración mejorado. Por desgracia, Alpina finalmente declinó la idea de seguir fabricado el BMW M1. Teniendo en cuenta el nivel de cambios necesarios y los costes que ello supondría no es difícil entender por qué.

Vía | Car & Driver


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