12 noviembre 2011 Industria, Opinión

En los últimos tiempos los fabricantes han comenzado a abusar peligrosamente de estos extraños conceptos que yo llamo coche-bola, como el Suzuki Q, el Renault Twizy, KTM E3W, el Audi Urban Concept, Volkswagen Nils y muchos otros. Y mi pregunta es: ¿Quién les ha hecho pensar a las marcas que queremos diseños como éstos?

Sí, ya sé que estos vehículos son la simplificación de la ergonomía y del espacio interior, del uso del menor espacio posible en la vía para circular y para aparcar y de un uso de la energía más consciente ya que la mayoría son o serán eléctricos. Pero además son la muestra del individualismo de las ciudades del futuro, que hasta a los coches ha llegado. Coches solamente de una sola plaza o con dos plazas (y algunos de ellos dos plazas en tandem, que ni siquiera lado a lado).

Y es que, señores, el Suzuki Q a presentarse en el salón de Tokio, fue la gota que rebalsó mi vaso. No lo digo por las ruedas carenadas (una idea ya muy vieja), ni por la menos que simbólica parrilla en el morro. Me gustaría comenzar por saber cual es el nivel de seguridad que estas bolas van a ofrecer a sus ocupantes.

Antes, uno esperaba un salón con mucha ilusión de ver los últimos modelos de coches. Ahora, cada vez vamos viendo más coche-bola establecidos ya como las “promesas” de la automoción del futuro, lo cual es realmente cansador para quienes queremos ver coches de verdad y no juguetes.

Tanto como si compartes conmigo la idea o como si crees que estas bolas rodantes serán las salvadoras de la movilidad futura, ¿podrías decirnos las razones por las cuales ya te has encariñado con ellas o las razones similares a las mías para que no te gusten?

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