16 diciembre 2012 Industria

Por si la crisis por la que pasa la industria automovilística europea no fuera suficiente, en su interior se está fraguando otro conflicto importante que parece ir para largo. Y lo peor es que este “culebrón” recién estrenado es a tres bandas: uno de los fabricantes gigantes alemanes, una empresa de la industria auxiliar del otro lado del océano Atlántico y la Unión Europea, la cual tampoco anda escasa de preocupaciones.

Vamos a tratar de explicar la historia. Los legisladores de la organización supranacional europea se encargan de determinar el patrón de líquido refrigerante que deben usar los fabricantes automovilísticos en el continente. En Enero de 2012 ordenaron que se sustituya progresivamente el actual estándar R134a por el nuevo HFO-1234yf para reducir las emisiones contaminantes. Este, que lo fabrica la empresa estadounidense Honeywell en colaboración con su socia Dupont, tendrá que ser para 2017 la base de los refrigerantes usados en los aires acondicionados que equipan 14 millones de vehículos al año en Europa.

Avanzamos hasta Agosto de 2012, cuando los ingenieros del Grupo Daimler probaron este líquido refrigerante en un Mercedes-Benz Clase B. Para comprobar su calidad en situaciones de riesgo, simularon una fuga del conducto que lo suministra al aire acondicionado. El refrigerante se mezcló con el aceite del compresor y la sustancia fruto de esa combinación impregnó el motor 1.6 turboalimentado que movía al Clase B.

¿Resultado? El líquido saltó en llamas en cuanto tocó el bloque caliente, despidiendo un gas muy tóxico y corrosivo que hasta fue “devorando” el parabrisas. Después de que los ingenieros asimilaran dicho descubrimiento, lo notificaron a las autoridades europeas en Septiembre. Otros 13 fabricantes automovilísticos se pusieron a intentar verificar por ellos mismos en Octubre el peligro que supone ese refrigerante. Pero todavía no han comunicado si les ha ocurrido lo mismo que a Daimler.

Honeywell y Dupont, por su parte, reaccionaron negativamente ante las investigaciones del grupo alemán. Afirmaron que los ingenieros “exageraron” las condiciones de las pruebas y que incluso las prepararon para incendiar el líquido refrigerante y no se centraron en la seguridad de los pasajeros. Daimler desmintió dichas acusaciones y aseguró que sus ingenieros solo habían hecho “un pequeño agujero en el conducto del refrigerante”.

Los creadores de la sustancia, además de estar en serio riesgo de perder los centenares de millones de dólares que han invertido en las patentes del líquido, ya estaban siendo investigados por violar las normas anti-trust de la industria. Honeywell y Dupont actualmente tienen el monopolio de este tipo de sustancia, ya denunciado por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (la ACEA).

Pero lo que es todavía más grave es que los resultados a los que llegaron en Daimler ponen en duda también las pruebas de este refrigerante que hizo la Unión Europa. Bruselas está considerando retrasar la fecha límite para que las marcas lo incluyan en sus aires acondicionados. Los comisarios europeos prefieren ahora esperar a ver qué ocurre con las investigaciones de más fabricantes y tomar después las decisiones.

Vía | Automotive News


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