23 marzo 2015 Curiosidades

Avería 2

Esta es la curiosa historia de un feliz propietario de un Audi TT 3.2 V6 -se desconoce si de primera o de segunda generación-, que un día decidió llevar su coche al taller porque “no le iba fino”.

Hasta aquí se puede considerar como un hecho “normal” dentro de la vida diaria de cualquiera que conduzca coches con cierta frecuencia, sin embargo, el pobre TT escondía un secreto bastante llamativo…

Los mecánicos del taller rápidamente constataron que la última revisión se había efectuado hacía ni más ni menos que 135.000 kilómetros. Obviamente, los malos presagios se convirtieron en realidad en el momento el que los trabajadores comenzaron a abrir el motor. Las imágenes hablan por sí solas, y es que lo que veis en las fotografías (la parte superior del propulsor, los árboles de levas), están completamente “enterrados” en una especie de masa viscosa y petrificada de color oscuro.

Toda esa sustancia que se aprecia no es más que el aceite viejo, el cual comienza a degradarse, a quemarse y a acumularse en forma de depósitos oleosos, sin ofrecer lógicamente ningún tipo de lubricación. Los mecánicos se quedaron realmente asustados al encontrarse semejante panorama. Lo que nadie se explica es como es posible que el coche llegase andando y funcionando al taller.

Avería 1

De hecho, ahora la alternativa más viable para la reparación del coche no es ni más ni menos que la sustitución completa del propulsor, que parece ser ha quedado seriamente dañado tras funcionar una cantidad de tiempo indeterminada en unas condiciones completamente desfavorables, sin lubricación y sin ningún tipo de protección tanto térmica como a la fricción.

Esta historia tiene también su moraleja, y es que un buen mantenimiento, con productos de calidad y sin dejarlo pasar en el tiempo, es una de las mejores inversiones que puedes hacer, alargando la vida útil de tu coche y resultando, a la larga, muchísimo más barato.

Vía | forums.tdiclub.com


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