10 febrero 2017 Análisis, Pruebas, Todoterrenos / SUV

Subaru-XV-5Esta semana en la sección de pruebas de Highmotor tenemos como invitado a un crossover muy original, poco visto por las carreteras de nuestro país, que guarda consigo grandes dosis de tecnología.

Hablamos del Subaru XV, que equipado con un motor 2.0 diésel y el acabado más alto de gama, el Executive, se convierte en una gran alternativa a los reyes del segmento.

Diseño exterior, típicamente Subaru

El XV es, a día de hoy, el modelo de acceso a la gama del fabricante japonés. Este pequeño crossover es ya un modelo veterano, con varios años a sus espaldas. Sin embargo, gracias a los ligeros retoques que la marca le ha ido aplicando, ha conseguido superar el paso del tiempo sin sufrir un envejecimiento desmedido.

El frontal del XV es plenamente reconocible como un Subaru. La parrilla de seis lados es una referencia a los motores bóxer de la marca, completada por el logo en la parte central, colocado sobre una especie de “alas”. El paragolpes del XV muestra un diseño sencillo pero atractivo, con protecciones plásticas en colores negro y plata, realzando así el carácter aventurero del modelo.

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El color Hyper Blue realza las líneas de un crossover que mide 4.45 metros de largo, 1.78 de ancho y 1.54 de alto

Los grupos ópticos cuentan con una tecnología xenón ya superada, proyectando la luz de la bombilla a través de una parábola, un sistema que hace tiempo está ya en desuso. La calidad de iluminación, sin ser brillante, es correcta. La iluminación de carretera corre a cargo de bombillas halógenas, mientras que la iluminación diurna se mantiene en la óptica inferior de los antinieblas.

En general, la carrocería muestra unas líneas sencillas, sin demasiados pliegues ni adornos. La superficie acristalada es suficiente, superior a lo que se estila en la actualidad, dotando al habitáculo de la luz adecuada. Si observamos al XV de lateral, volveremos a encontrar protecciones plásticas en color negro y plateado tanto bajo las puertas como en los pasos de rueda, que acogen unas llantas de aleación de 17″ en acabado bitono.

Las únicas concesiones a la estética las encontramos en la luna delantera, muy tendida, en los cristales traseros tintados, en los intermitentes integrados en los espejos retrovisores y en un pequeño listón cromado que recorre las bases de las ventanillas laterales. Destaca también la presencia de un discreto alerón sobre la luna trasera.

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En la zaga lo primero que llama la atención son los pilotos, que en la versión 2017 tienen el fondo plateado. Se ha introducido la tecnología LED para la luz de freno, mientras que el resto de sistemas de iluminación siguen siendo mediante bombilla. Destaca la presencia de la luz antiniebla en la parte central del paragolpes, asegurando una buena visibilidad.

Diseño interior, sobriedad y espacio

El ambiente interior del XV se puede calificar como sobrio, discreto y bien construido. De forma similar a lo que ocurría con el Subaru Levorg que probamos hace un par de meses, el habitáculo del XV está construido para resultar mayoritariamente práctico, dejando de lado los adornos y los regalos a la vista.

El salpicadero, bien construido, cuenta con un diseño simple, que apuesta por la sencillez. Una cúpula en la parte central superior acoge en su interior dos pequeños displays desde donde controlaremos el ordenador de abordo y el estado de la climatización. Es una posición “extraña” pero que a la postre resulta cómoda para las consultas en marcha, ya que no fuerza a retirar prácticamente nada la vista de la carretera.

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Un habitáculo discreto pero amplio y bien construido

El ordenador de abordo sólo tiene dos fallos, el emplazamiento del interruptor para utilizarlo, un pequeño botón basculante situado entre los aireadores centrales, y la presencia de reflejos por la noche en el cristal delantero, resultando incómodos en determinadas situaciones.

El sistema de entretenimiento -Subaru Starlink- cuenta con un funcionamiento sencillo, sin grandes complicaciones, aunque en ocasiones se muestra algo lento. El climatizador automático, bizona, se maneja muy fácilmente, con botones grandes y precisos. Bajo el salpicadero, un gran hueco portaobjetos en el que están instaladas también las conexiones USB y de 12V.

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La instrumentación es muy sencilla, pero la información que proporciona es insuficiente, ya que no cuenta con un indicador de temperatura. Cuenta, sin embargo, con un curioso indicador de consumo que muestra de forma instantánea cuándo estamos consumiendo más o menos que la media del trayecto.

El volante, de nuevo diseño, ofrece un tacto agradable, con unos mandos de control multimedia y control de crucero bien colocados. Los asientos están tapizados, en esta versión, en cuero negro con costuras naranjas en contraste. Son muy cómodos y sujetan correctamente el cuerpo en una conducción normal. El del conductor cuenta con ajustes eléctricos, y los dos delanteros, además, calefacción en dos niveles.

El espacio interior es bueno, con unas plazas traseras amplias tanto en altura como en anchura, manteniendo además buenas dosis de espacio para las piernas. Falla, no obstante, la ausencia de salidas de ventilación, así como el volumen del túnel central, que resta espacio para los pies del pasajero central.

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El maletero cuenta con una capacidad correcta de 380 litros, ampliables a más de 1.200 litros si abatimos los respaldos de los asientos traseros. No obstante, el suelo no queda plano, dejando un pequeño escalón a la altura de los respaldos. Bajo el piso del maletero, un generoso hueco ofrece espacio para los objetos más pequeños.

Dinámica de conducción, un motor exótico y un comportamiento de turismo

Entrados en materia, es hora de arrancar el XV para dar vida a su peculiar motor 2.0 diésel de cuatro cilindros, un motor con arquitectura bóxer, al igual que todos los Subaru. Ofrece 147 CV y 350 NM, una cifra de par bastante generosa para tratarse de un motor de dos litros. Pese a ser en apariencia igual que el que montaba el XV antes del último rediseño, se han modificado numerosos componentes para hacerlo más suave y eficiente.

Está asociado a una caja de cambios manual de 6 velocidades con unos desarrollos bastante largos, las prestaciones homologadas hablan de una aceleración de 0 a 100 km/h en 9.3 segundos, alcanzando una velocidad máxima de 198 km/h. Los consumos homologados son de 6.8 litros en ciudad, 4.6 litros en ciclo extraurbano y 5.4 litros/100 km en ciclo mixto, lo que unido a un depósito de 60 litros, le hace rondar los 1000 km en una utilización eminentemente rutera. En nuestra prueba el consumo medio final ha sido de 6.6 litros/100 km.

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El XV se mueve con suficiencia, aunque a muy bajas vueltas el motor desfallece. La solución pasa por mantenerlo siempre por encima de las 1.300 vueltas, momento en el que el propulsor comienza a empujar con fuerza. El motor apenas vibra, ofreciendo además una característica tonalidad cuando apretamos con fuerza el acelerador, filtrándose de forma patente en el habitáculo.

El propulsor muestra además un carácter “poco diésel”, ya que, debido a la baja velocidad lineal de sus pistones -algo inherente a las mecánicas bóxer- el motor cuenta con muy poca inercia de giro, mostrándose muy reactivo cuando apretamos ligeramente el acelerador en vacío para, por ejemplo, sincronizar las revoluciones al hacer una reducción.

La caja de cambios tiene un tacto no muy agradable debido a la poca precisión a la hora de insertar las marchas. La dirección es también correcta, así como el equipo de frenos, que cumple con suficiencia en una utilización normal. Este Subaru es uno de los crossover de su segmento con mayor altura libre al suelo, que alcanza los 22 centímetros. Esta altura le permite circular con despreocupación en firmes rotos, haciendo más fáciles y seguras las excursiones fuera del asfalto.

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Esta altura, sin embargo, no es un factor determinante a la hora de conducir rápido por carretera, donde el XV muestra un comportamiento ejemplar gracias a un buen chasis combinado con unas suspensiones suaves pero capaces de controlar de forma efectiva los movimientos de la carrocería. El ESP actúa sólo cuando se le exige, aunque no es desconectable en su totalidad.

Como siempre, la presencia de la tracción integral simétrica de Subaru hace que la motricidad del XV sea ejemplar en cualquier situación, manteniendo la compostura en todo momento.

¿Cuánto cuesta la unidad que ves? ¿Cómo se configura la gama?

El Subaru XV 2.0d está disponible con tres acabados diferentes: Sport, Executive y Executive Plus. La unidad que ves equipa el más alto, el Executive Plus, que parte de los 28.850€. La única opción disponible es la pintura metalizada, que en esta unidad se bautiza como Hyper Blue, con un precio de 550€, lo que hace un precio final de 29.400€.

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El equipamiento de serie es muy completo, incluyendo elementos como los faros de xenón, el techo eléctrico de cristal, los cristales tintados, el equipo multimedia Subaru Starlink, las llantas de 17″, los sensores de luz y lluvia, el volante multifunción, el arranque sin llave o el control de crucero, entre otros.

Tres son los propulsores disponibles, dos de gasolina 1.6i y 2.0i con 114 y 150 CV, así como el mencionado 2.0d diésel de 147 CV. El motor de gasolina más potente se acopla a una caja de cambios automática CVT denominada Lineartronic.

  • Subaru XV 1.6i Advance 19.050€
  • Subaru XV 1.6i Executive 22.200€
  • Subaru XV 2.0i Executive Lineartronic 25.500€
  • Subaru XV 2.0i Executive Plus Lineartronic 27.500€
  • Subaru XV 2.0d Sport 25.275€
  • Subaru XV 2.0d Executive 26.850€
  • Subaru XV 2.0d Executive Plus 28.850€


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