El biometano obtenido de las aguas residuales, ¿una fuente de energía limpia?

El biometano obtenido de las aguas residuales, ¿una fuente de energía limpia?

Escrito por: Victor Alós Yus    17 marzo 2017     Sin comentarios     2 minutos

El metano obtenido en las plantas de tratamiento de aguas residuales puede ser otra opción al uso de combustibles fósiles en un futuro cada vez más próximo

En la guerra para desterrar de manera completa a los combustibles fósiles parece que haya ganado la electricidad frente a otros combustibles, pero parece que no está todo dicho en este aspecto. Otros combustibles limpios tienen un hueco y no se deja de experimentar con ellos para conseguir que sean lo más eficientes posible. Es el caso del biometano, un combustible que se obtiene de la fermentación de residuos orgánicos y que puede conseguirse de manera relatívamente sencilla.

Por ejemplo, desde las depuradoras de aguas residuales, que pueden separar el agua de los fangos y a través de de la fermentación de estos residuos orgánicos, extraer el metano en forma de gas. Un proceso de refinado de ese metano que surge del proceso puede hacer que se pueda utilizar para dar energía a un motor preparado para ello.

Un combustible limpio y fácil de extraer

Las cifras avalan este sistema frente a muchos otros. No hace falta añadir material externo, ni buscarlo en otros lugares. Solo en una depuradora de tamaño medio, correspondiente a una población de unas 50.000 personas, se podrían extraer biocarburante para hacer unos cinco millones de kilómetros. Así a bote pronto, sería el equivalente a dar la vuelta a la Tierra unas 100 veces. O para ir y volver a la Luna seis veces. Ahí es nada. Cada dia, una planta de estas características podría dar energía a unos 150 vehículos que hagan unos 100 km al día.

La reducción de emisiones de un 80% frente a un coche de gasolina avala a este biocombustiblePero, ¿es realmente efectivo este biogas respecto al uso de la gasolina? En cuestión de emisiones sí, ya que en condiciones de igual uso emite un 80% de emisiones menos que un coche de gasolina. Esto resulta muy interesante, ya que con estas cifras, los coches que se muevan con este combustible podrían saltarse las restricciones que están cada vez más presentes en los centros urbanos de las ciudades. Su bajo nivel de emisiones lo convierten en un aliado del aire limpio en las ciudades y los ayuntamientos lo pueden tener en cuenta para ofrecer facilidades para su compra y uso.

Dos de los principales agentes de los dos sectores involucrados en esto, SEAT y Aqualia, la división de tratamiento de aguas de FCC, han firmado un acuerdo de colaboración para el desarrollo de este combustible. Es una unión interesante, ya que Aqualia gestiona 445 depuradoras en todo el mundo, una auténtica fuente de este biocombustible que puede ayudar a que los coches sean cada vez menos dañinos para el medio ambiente y puedan circular por las ciudades sin crear los problemas con que nos encontramos actualmente.

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