Coches con Historia: Land Rover Serie 1 y sus 65 años

Coches con Historia: Land Rover Serie 1 y sus 65 años

Escrito por: Fernando Alvarez    1 mayo 2013     3 minutos

El 1 de mayo de 1948 nacía oficialmente el primer Land Rover, gracias a la inventiva de Maurice Wilks y su hermano Spencer, dos ingenieros que trabajaron juntos en la firma Rover, que producía motores para aviación en plena Segunda Guerra Mundial. Los hermanos concibieron la idea de crear un vehículo de trabajo, todo terreno, inspirados por el Jeep Willys que les servía de transporte y que era un rezago de guerra.

Y justamente el viejo Jeep iba a servir como base para el chasis del primer Land Rover. El Serie 1, también conocido como HUE 166, ya era un prototipo en 1947 cuando la idea del modelo estaba más que madura. Hacia fines de ese año, la flamante Land Rover autorizaba la construcción de 50 modelos de pre-producción. Al año siguiente, durante el Salón de Amsterdam de 1948, se presentaba al mundo la Serie 1 de Land Rover y comenzaba su camino una de las dos grandes marcas (junto a Jeep) que han dedicado buena parte de su vida a construir vehículos todo terreno.

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Como podrás ver, el primer Land Rover era solo un vehículo de trabajo, muy lejos de los todo terrenos casi lúdicos que la compañía ofrece hoy en día. No contaba con ningún tipo de confort y era un vehículo capaz de aguantar las condiciones más duras, incluso mejor que aquellos viejos Jeep Willys de la guerra, ya que al examinar su propio Jeep, los Wilks llegaron a la conclusión de que tenía fallas de diseño que no daban la fortaleza suficiente a la estructura del vehículo que ellos pretendían diseñar. Los hermanos Wilks lo construyeron pensando en que literalmente debería ser una cruza entre un tractor y un coche. Y vaya si lo lograron.

El prototipo número 3 fue equipado como todos los Serie 1 que lo seguirían y fue el que mostraron en Amsterdam. Contaba con tracción total permanente y una toma de fuerza ubicada en la zaga, que podía impulsar a otro motor u otra máquina usada en las labores camperas. Con estos dos accesorios, vistos hasta el momento solo en los camiones, el Serie 1 convencía a aquellos que al principio se mostraron escépticos ante la llegada de un competidor británico del Jeep.

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El primer Land Rover tuvo que sufrir con los continuos problemas de abastecimiento de piezas de metal, sobre todo para la carrocería. Para empeorar las cosas, la siuación de las industrias en Gran Bretaña en el período 1945-1950 era absolutamente paupérrima; ni siquiera había herramientas, ni materia prima necesaria para construir vehículos, por lo que en el caso de la primera generación del Land Rover, todo se hizo sin siquiera tener las medidas básicas de la carrocería. Por ello, no existen dos Land Rover de la primera serie que sean exactamente iguales.

Los Wilks cumplieron con su objetivo: casi dos millones de estos vehículos fueron construidos y vendidos y se estima que aproximadamente un 65% todavía circula en algún rincón del mundo. Un vehículo que resultó ser prácticamente indestructible, aunque era tan incómodo como estar sentado sobre una piedra con ruedas.

De la Serie 1 también hubo algunos derivados interesantes, como una versión un poco más lujosa carrozada por Tickford, quien había carrozado a algunos Rolls-Royce y Lagonda. También es bien conocida la versión Station Wagon con doble techo denominado «techo safari» (simplemente una lona puesta sobre el techo del vehículo) para mantener el interior fresco en verano y cálido en invierno.

En cuestión de motorizaciones no innovó demasiado, respetando la tradición de los motores británicos de la época, en su mayoría de 1.6 litros. En un principio era equipado con esos mismos motores gasolina de 1.6 litros de 50 caballos, para después pasar a los 2 litros y al primer diésel en 1957, año en que el Serie 1 dejó de fabricarse.

Vía | Octane, Wikipedia

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