Mazda 3 MPS 260CV, prueba (parte III)

Mazda 3 MPS 260CV, prueba (parte III)

Escrito por: Javi Vicente   @javivicente    8 mayo 2010     Comentario     6 minutos

Las marcas de coches de importación en el continente europeo son los que más cerrados en cuanto a opciones vienen. Esto es tan simple como facilitar tanto la homologación de cada vehículo que entra, como los pedidos que se hacen, evitando así confusiones, costes elevados y agilizando la llegada al cliente final.

El Mazda 3 MPS como adelantábamos anteriormente, viene como viene, pudiendo elegir únicamente la pintura metalizada y la tapicería. Es una versión demasiado especial como para merecer la pena diferenciar entre versiones y acabados y, creedme, pocos coches se pueden encontrar con un precio tan ajustado y tan equipado como este. Vamos a verlo.

Equipamiento de seguridad

Mazda 3 EuoNCAP

La marca ha hecho bien los deberes y donde antes obtenía 4 estrellas con el modelo anterior, en este modelo de 2009 alcanza las 5 estrellas EuroNCAP (test completo en PDF). La nomenclatura de los tests ha cambiado y donde antes se medía con estrellas en cada apartado, ahora se mide en porcentaje. Además, se ha añadido el apartado “sistemas de seguridad activa” que en el caso que nos ocupa es del 71%.

Los 8 airbags (conductor, pasajero, laterales delanteros y de cabeza delanteros y traseros) que incorpora le ponen en una posición bien alta en el ranking de seguridad. Además, el control de estabilidad (DSC), ABS, control de tracción (TCS), asistencia a la frenada (EBA), control de presión en neumáticos, faros de xenón adaptativos, reposacabezas delanteros activos, asistente en los espejos de cambio de carril (RVM), anclajes ISOFIX, diferencial de deslizamiento limitado y sensores de aparcamiento traseros. Como se puede ver, bastante nutrido y completito.

Mazda 3 MPS 260CV

En este modelo pude probar por primera vez el asistente de cambio de carril y todo son ventajas. Los radares ocultos en las esquinas del paragolpes trasero (uno a cada lado) permiten detectar si se acerca algún objeto a más velocidad que la de crucero del coche. En ese momento, cuando se encuentra a una distancia tan justa como para que al cambiarnos de carril podamos impactar, se ilumina una luz en la esquina superior externa del espejo retrovisor del lado correspondiente, en la parte del ángulo muerto, perfectamente visible de un vistazo. Si ponemos el intermitente, para cambiarnos, una secuencia de tres pitidos rápidos y cortos nos avisa que no podemos. Funciona a la perfección.

Los sistemas de seguridad de ayuda a la conducción los hemos encontrado algo intrusivos, saltando en ocasiones demasiado pronto como para obtener un comportamiento tan deportivo como el coche pide. Esta sensación de deportividad no se ve reflejada en la conducción, pero es algo que dice mucho del coche, ya que es capaz de hacer las cosas tan bien, que no permite darse cuenta, y mucho menos, correr los riesgos que se correrían con otro coche con menores cualidades. Siempre está la opción de desactivarlos, bajo la propia responsabilidad.

Equipamiento de serie

Mazda 3 MPS 260CV

Podemos decir que no nos falta de nada, exceptuando el sensor de aparcamiento delantero. No es algo imprescindible, pero puede llegar a ser práctico. La pintura metalizada es el único opcional, con un precio de 400 euros. Todo lo demás, lo lleva de serie.

El precio máximo a pagar por este coche (con pintura) es de 31.900 euros, algo que nos sorprende, cuando sus rivales como el Ford Focus RS está en torno a 34.000 (bien es cierto que con 305 CV), el Leon Cupra por casi 30.000 euros, el Mégane RS por 26.000, el Golf R por 38.000 y el S3 por 43.000 euros. El acabado y equipamiento están a la altura y lo único que le falta es un cambio secuencial.

Dispone de acceso y arranque sin llave, algo que ya incorporaba la versión anterior. En cuanto a elementos de confort, lo mismo, muy equipado. Los asientos (el conductor eléctrico) envuelven lo suficiente para apurar las curvas al máximo y no notarlo. Dispone de climatizador bizona y asientos calefactables, igual que los retrovisores exteriores, también plegables. El espejo interior es fotosensible, aunque no los exteriores. Incorpora sensor de lluvia y luces.

Mazda 3 MPS 260CV

El ordenador de a bordo es muy completo, permite controlar todas las opciones del coche y visualizar los datos relativos al viaje. Si hay algo que criticar eso es la pantalla del navegador. Y es que la pantalla de 4,1 pulgadas, las más pequeñas que he visto, además de estar situada en un lugar poco cómodo, apenas es visible para el conductor por tamaño y distancia. Esperamos que se mejore en la siguiente generación zoom-zoom.

El equipo de audio controlado por una radio con 10 altavoces Bosé con subwoofer en el maletero (no lleva rueda de repuesto), lee MP3 y dispone de cargador de hasta 6 CDs. También incorpora Bluetooth, conexión para iPod y entrada auxiliar (no USB). De noche principalmente, el color azul es predominante en la consola central y es curioso como la luz parpadea al aumentar o disminuir el volumen o interacturar con determinados controles de la radio. Todo está estudiado al mínimo detalle.

Valoración general

Mazda 3 MPS 260CV

Hasta aquí ya está todo dicho. El motor es de lo mejorcito que hemos probado, ya que la aceleración desde algo menos de las 2.000 vueltas es constante y como un tiro, impresiona la aceleración. El cambio de marchas es muy cómodo, rápido y preciso, pero se echa de menos ese toque en la palanca o levas en el volante, para ofrecer un espíritu más deportivo si cabe.

El diseño a la vez de llamativo, es elegante, sin desentonar y llamando la atención únicamente a los que les gusta el motor y saben apreciar lo bueno. En ciudad es totalmente útil, por su naturaleza de compacto, aunque en carretera (no autopista) es donde sacaremos su máximo potencial y diversión. Tiene detalles únicos, como la gran entrada de aire o el alerón, pero el resto bien parece un coche de calle. La pega es que debemos sacrificar el consumo para obtener diversión.

Mazda 3 MPS 260CV

El interior muy completo. Con navegador incluido no alcanza los 32.000 euros, con un gran equipamiento de seguridad activa y pasiva, además de elementos de confort, con materiales de calidad. Y lo mejor de todo es que Mazda siempre ha estado en los primeros puestos del ranking de coches que menos pasan por el taller, y eso también hay que tenerlo en cuenta.

Todo llega a su fin y con mucha pena, nos tocó deshacernos del Mazda 3 MPS. Nos ha dejado una buena espina, la nota ha sido bastante alta, y, aunque teníamos referencias que la versión anterior no terminaba de convencer, las expectativas se han superado. Nos seguiremos viendo por carreteras españolas a bordo de otro modelo…

Fotos | Javi Vicente

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