Nissan Qashqai N-Tec 1.5 dCi 4×2, prueba (motor, prestaciones, comportamiento y consumo)

Nissan Qashqai N-Tec 1.5 dCi 4×2, prueba (motor, prestaciones, comportamiento y consumo)

Escrito por: Daniel Valdivielso   @valdi92    5 octubre 2014     7 Comentarios     3 minutos

Nissan lleva triunfando muchos años en el segmento de los SUV compactos con el Qashqai. Por eso, en Highmotor hemos decidido ponernos a los mandos de esta segunda generación y comprobar de primera mano las virtudes y defectos de este superventas japonés.

Esta semana en Highmotor nos hemos puesto a los mandos de uno de los vehículos más populares del mercado español. Hablamos del Nissan Qashqai, que en esta segunda generación sigue cosechando éxitos.

Nuestra unidad de pruebas monta el archiconocido propulsor 1.5 dCi de origen Renault en su versión de 110 CV, combinado con uno de los acabados intermedios, denominado N-Tec. Sin más, nos ponemos al volante. ¿Nos acompañas?

Motor y prestaciones

Empezamos nuestro análisis hablando del grupo propulsor. El Qashqai monta un propulsor de 1461 centímetros cúbicos en un esquema de cuatro cilindros y distribución por correa dentada (código interno K9K), alimentado por un sistema common rail cuya presión de funcionamiento llega a alcanzar los 1800 bares. Su potencia en este modelo es de 110 CV, ofreciendo un par máximo de 260 NM. Por supuesto, está sobrealimentado mediante un turbo de geometría variable.

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Las cifras de prestaciones se mueven en la media del segmento, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 11.9 segundos, mientras que su velocidad máxima es de 182 km/h. En el día a día, estos números se traducen en una capacidad más que sobrada para moverse por las carreteras con soltura. Evidentemente no es ningún torpedo, pero es capaz de desplazarse con fluidez.

Con un nivel de sonoridad bajo en cualquier circunstancia, este propulsor se caracteriza por la práctica ausencia de vibraciones, y su capacidad de empuje desde bajas vueltas. A partir de 1.500 vueltas el pequeño dCi, que se monta en modelos tan dispares como un Renault Clio o un Mercedes A180 CDI, comienza a despertar, posibilitando una conducción muy relajada desde la zona baja del cuentarrevoluciones.

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Este voluntarioso motor permite estirar hasta cerca de las 5.000 rpm, aunque es algo completamente innecesario, ya que superando las 4.000 ya comienza a ser más efectivo el cambio a una relación superior.
La caja de cambios es manual de 6 velocidades, con un tacto suave, blando, tal vez en exceso. El embrague deja poco margen para el momento de fricción, haciendo que en ocasiones sea dificil arrancar con suavidad, pero ayudando a unos cambios rápidos una vez lanzado.

Comportamiento

El esquema de suspensiones del Qashqai (McPherson delante y eje rígido detrás) permite un comportamiento seguro y confortable en cualquier situación, ayudado por una amortiguación con un buen compromiso entre dureza y confort. Los balanceos son prácticamente inexistentes salvo en maniobras muy extremas, lo que garantiza una experiencia a bordo muy agradable para todos los usuarios.
La dirección, de asistencia eléctrica, resulta perfecta para las maniobras en ciudad, donde su alto nivel de ayuda hace que las acciones más enrevesadas se ejecuten con el mínimo esfuerzo. Sin embargo, en carretera abierta la dirección se torna algo más blanda de lo deseable, problema que podemos solucionar accediendo al menú de asistencia y seleccionando la opción de “Dirección Sport”.

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Destaca sobremanera el equipo de frenos, que consigue detener el vehículo con mucha firmeza en cualquier situación, incluso en casos de solicitación alta como un puerto de montaña. En caminos también funcionan bien, manteniendo siempre un tacto agradable en el pedal.

Consumo

Los consumos obtenidos son bajos a poco que no nos desplacemos como Fernando Alonso. En nuestra semana de pruebas, tras más de 700 km recorridos en todo tipo de escenarios, el consumo medio (de ordenador) ha sido de 5.7 litros cada 100 kilómetros. En ciudad es posible moverse en el entorno de los 6 litros algo a lo que ayuda su sistema Start&Stop, presente de serie en toda la gama y que funciona de manera impecable. En carreteras secundarias es posible moverse en los 4-4.5 litros, mientras que en autovía la cifra sube a 5 litros, décima arriba décima abajo. Es, por tanto, muy factible superar los 1.000 km de autonomía gracias a su depósito de 55 litros de capacidad.

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En la próxima entrega hablaremos de su diseño, tanto exterior como interior, así de las posibilidades de su maletero. ¡Os esperamos!

Fotografía | Daniel Valdivielso

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