Prueba: Ford Fiesta 1.0 Ecoboost, un gasolina que interesa

Antonio Roncero    @roncero_antonio    9 febrero 2018     10 min.
Prueba: Ford Fiesta 1.0 Ecoboost, un gasolina que interesa

Convivimos una semana con el nuevo Ford Fiesta en su versión con el motor 1.0 Ecoboost de gasolina de 125 CV, que nos ha convencido por completo. Te contamos por qué.

Según la versión que elijas y tus necesidades de espacio, el Ford Fiesta es uno de esos coches que se mueve en la frontera entre un utilitario y un compacto. Me explico. Si buscas un coche para todo uso y puedes apañarte con la habitabilidad y el maletero que ofrece el Ford Fiesta, por motores o equipamiento no tendrás que dar el salto a un Focus, por no salirnos de la gama Ford.

El mejor ejemplo es la versión que hemos probado, con el motor 1.0 Ecoboost en su variante de 125 CV –hay otras dos más donde elegir–, carrocería de 5 puertas, el completísimo acabado Titanium y una configuración tirando de la lista de equipamiento opcional que ya habrían querido muchas berlinas de lujo hace tan sólo unos años.

Sí, los tres cilindros del motor Ecoboost son suficientes

Vamos a centrar gran parte de esta prueba en hablar de lo que se esconde bajo el capó: el motor 1.0 Ecoboost de 3 cilindros. Y no porque sea novedad, pues este motor debutó en el Ford Focus allá por 2012. Pero ahora que los gasolina están comiendo terreno a los diésel, y en una gama como la del Ford Fiesta con tantos motores para elegir, conviene afinar bien el tiro desde el primer momento.

ford fiesta ecoboost

Hasta tres versiones de potencia ofrece Ford del motor 1.0 Ecoboost, con 100, 125 y 140 CV. El primero puede ser muy interesante si tenemos en cuenta su magnífico rendimiento, y que tiene una ventaja frente a los otros dos: se combina con los niveles de equipamiento inferiores, y puede elegirse en opción con cambio automático de doble embrague. La versión de 140 CV, por su parte, se reserva para el acabado ST Line, de planteamiento más deportivo, no solo por prestaciones, también por los ajustes específicos del chasis para esta versión.

Una característica común a los tres motores 1.0 Ecoboost del Ford Fiesta es que durante su funcionamiento dejan notar su configuración de tres cilindros con un sonido muy característico, sobre todo al acelerar. Pero ojo, que no es en absoluto un sonido que llegue a ser molesto. De hecho, las vibraciones brillan por su ausencia, y podemos hablar de un motor muy “fino”, más refinado en cualquier caso que cualquier diésel.

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La otra cualidad de este motor Ecoboost es la relación entre lo que mucho que puede llegar a acelerar… y lo poco que puede llegar a consumir. Y aquí el punto de equilibrio es justo el Ecoboost de 125 CV. Si quieres un coche para todo, que se mueva con un gasto contenido en ciudad pero no se quede corto en viajes por carretera ni siquiera cuando vas cargado, esta es la mejor opción de la gama Fiesta. De entre los coches de esta categoría equipados con motores turbo de gasolina con baja cilindrada –y ya son unos cuantos–, el Ford Fiesta 1.0 Ecoboost de 125 CV es de los que más corren y de los que menos gastan. Más aún, estos motores son muy sensibles al ritmo de marcha, y en el Fiesta el consumo no se dispara como en algunos de sus rivales cuando le pides al motor todo lo que es capaz de dar de sí.

Un gasolina que se conduce y gasta casi como un diésel

Durante la prueba hemos comprobado la facilidad con la que se consiguen medias de consumo inferiores a los 6 l/100 km, sin necesidad de ir muy pendientes del acelerador. Basta con usar el modo “eco” pulsando el botón situado en la consola central, que ya se encarga de modular la entrega de potencia aunque seamos generosos con el pie derecho.

ford fiesta ecoboost

Una de las claves por las que el Fiesta Ecoboost consigue este consumo es que el motor empuja con fuerza desde bajo régimen y tiene un margen de utilización muy amplio, lo que permite utilizar desarrollos de transmisión muy largos. Tan largos que en Ford han optado por una sexta marcha en la que de llegar a la 6.000 rpm a las que el motor ofrece la potencia máxima –todavía se estira con facilidad otras 600 rpm adicionales hasta el corte–, se superarían holgadamente los 250 km/h de velocidad.

De hecho, la punta oficial de 195 km/h se consigue en cuarta justo al corte de inyección, y a 130 km/h de crucero en sexta viajas con el motor girando apenas a 2.900 rpm. Lo que viene siendo una marcha de “desahogo”, nunca mejor dicho. En definitiva, una alternativa muy recomendable al 1.5 turbodiesel de 120 CV, no sólo por su mayor refinamiento, también prestaciones, porque gasta muy poco… y por precio, al ahorrar 900 euros ya desde el momento de la compra.

Utilitario con tacto deportivo

Pero el 1.0 Ecoboost también muestra carácter si decides no conducir el Ford Fiesta como lo harías con un diésel, a base de marchas largas y cambiando pronto. La palanca tiene un tacto muy suave, el motor sube de vueltas sin pereza y el chasis acompaña. Vaya si acompaña. Por precisión de la dirección, agilidad en los cambios de apoyo y calidad de rodadura, el tacto al volante del Ford Fiesta en carreteras de curvas es de lo mejor que encontrarás en la categoría, con permiso del Seat Ibiza, que sigue siendo una de las referencias.

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Dicho esto, hay que hacer una salvedad. La versión que hemos probado, el Fiesta 1.0 Ecoboost de 125 CV con acabado Titanium, estaba equipada con unos neumáticos Michelin Pilot Sport 4 en medida 205/45 con las llantas opcionales de 17 pulgadas. Una monta que le viene de maravilla a las suspensiones más firmes y la menor altura al suelo de las versiones ST Line del Fiesta, pero que no recomiendo con la suspensión estándar. El agarre de estos neumáticos es tan grande que, con el tarado de amortiguación más enfocado al confort de esta versión Titanium, descompone un poco el equilibrio general del Fiesta con sus neumáticos de serie, en medida 195/55-16.

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En cualquier caso, aun con estos neumáticos el Fiesta ofrece progresividad de reacciones y un tacto de conducción muy seguro, con un magnífico equilibrio entre agilidad y rapidez de respuesta para maniobrar en ciudad, precisión en zonas viradas y aislamiento y confort en viajes largos, con unos frenos que pasan desapercibidos, lo cual es buena señal.

Habitáculo y maletero del Ford Fiesta

Que lo menos bueno que pueda decir del interior del Ford Fiesta es que me ha parecido que existe mucho contraste entre el aspecto y el tacto de los plásticos acolchados de la parte superior del salpicadero y el material rígido utilizado en la parte inferior o en los guarnecidos de las puertas, es una buena señal. Lo realmente importante a la hora de conducir está bien resuelto: buena visibilidad, asientos que sujetan bien (los del acabado Titanium son de tipo deportivo), mandos fáciles de encontrar y de manejar y huecos suficientes par vaciarte los bolsillos o dejar el móvil.

ford fiesta ecoboost

También es muy completa la instrumentación, con una pantalla central entre los relojes principales que puede mostrar no sólo información sobre el consumo o la emisora de radio, sino también las indicaciones principales del sistema de navegación. El control puede hacerse fácilmente desde los mandos del volante, o utilizando las órdenes vocales del sistema Sync 3 (opcional), que funciona muy bien.

En cuanto al maletero, sucede como con el espacio interior: con sus 300 litros –unos 8 litros menos en la versión de 3 puertas– el Ford Fiesta está en la parte media de la tabla entre los utilitarios de tamaño similar cuando hablamos de habitabilidad o espacio para el equipaje. Aquí una de las referencias es el nuevo Seat Ibiza, que supera los 355 litros de capacidad de maletero, y ofrece más centímetros útiles delante y detrás, aunque proporcionalmente se desmarca más en capacidad de maletero

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Según versiones, una funcionalidad –que llevaba nuestra unidad de pruebas– es el piso regulable en dos alturas, una opción que cuesta 75 euros. Esto permite crear un doble fondo con una altura útil de unos 10 cm par llevar objetos bajo el piso, o dejar plana la superficie que queda al abatir los respaldos de los asientos traseros. Opcionalmente, por 100 euros se puede sustituir el kit antipinchazos de serie por una rueda de repuesto, que siempre será de emergencia. Como curiosidad, esta posibilidad es incompatible cuando se elige el sistema de sonido B&0 o el techo panorámico.

¿Qué equipamiento elegir?

En la variedad está el gusto, y el Ford Fiesta tiene ofrece mucho donde elegir. Por la parte inferior recomendamos el acabado Trend+ si buscas un coche para uso principalmente urbano y te vas a quedar con motores “pequeños”. Aquí ya te llevas, entre otras cosas,

Por la diferencia de precio a igualdad de motor, menos de 700 euros, interesa el acabado Titanium, más que por lo que añade de serie –detalles de estilo, llantas de aleación, asientos deportivos y apoyabrazos central delantero–, por lo que puede equipar opcionalmente.

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Y es que a partir del acabado Titanium puedes tirar de opciones para configurar un coche de lo más completo en sistemas de seguridad, confort y multimedia, sobre todo aprovechando los paquetes conjuntos, que tienen muy buen precio. Por ejemplo, es recomendable el paquete de seguridad activa, que por 550 euros incluye el asistente de pre colisión con indicador de distancia y alerta y el control de crucero adaptativo con limitador de velocidad. Por 200 euros el paquete City añade sensores de parking y retrovisores exteriores plegables eléctricamente. Y todavía puedes contar con sistema de reconocimiento de señales de tráfico, luces largas automáticas –por cierto, funcionan de maravilla en el paso de largas a cortas y viceversa, aunque la calidad del haz de luz me parece mejorable– o asientos y volante calefactados.

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En cuanto a sistemas multimedia, totalmente recomendable la opción “básica”, que por 350 euros en el caso del acabado Titanium suma climatizador, pantalla táctil de 8 pulgadas –de muy buena visibilidad y fácil manejo, mucho más recomendable que la de serie de 6,5 pulgadas– y el sistema de conectividad Sync 3 de Ford, compatible con Apple CarPlay y Android Auto. Por 250 euros más te lo llevas con navegador, y todavía queda una opción superior con el equipo de sonido avanzado B&O Play con 10 altavoces.

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Además, el Ford Fiesta también permite ciertas opciones de personalización más allá de las llantas (200 euros el paso a 17 pulgadas) o el techo panorámico (700 euros). Se puede elegir, por ejemplo, un acabado bitono combinando dos colores diferentes para techo, carrocería y retrovisores (rojo y negro, blanco y cobre, banco y rojo o blanco y negro) por 250 euros.

El precio de tarifa del Ford Fiesta 1.0 Ecoboost 125 CV con acabado Titanium es de 18.895 euros, que se quedan en 14.400 euros aprovechando todos los descuentos que engloba el denominado «Ecobonus» de Ford, lo que obliga a financiar la compra con la marca. Esto quiere decir que, invirtiendo 1.500 euros en completar el equipamiento con los extras más recomendables, te llevas un coche de lo más completo por menos de 16.000 euros.


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