Prueba Mercedes-Benz E220d: el brillo de la tecnología

Prueba Mercedes-Benz E220d: el brillo de la tecnología

Escrito por: Daniel Valdivielso   @valdi92    9 mayo 2018     Comentario     10 minutos

Una de las berlinas más conocidas de Mercedes, la Clase E, se ha convertido en su última generación en el paradigma de la tecnología. La ponemos a prueba.

La alemana Mercedes-Benz siempre ha sido uno de los referentes en cuanto a vehículos de representación, siendo la Clase E uno de los modelos más conocidos de toda su historia.

La nueva generación del Clase E es, en la actualidad, uno de los mayores exponentes en cuanto a tecnología, tanto en términos de entretenimiento como de confort, y en Highmotor hemos querido comprobarlo por nosotros mismos.

El Mercedes Clase E berlina y Estate más deportivos con la variante 53 AMG a sus espaldas

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Mercedes acaba de presentar los Clase E berlina y Estate 53 AMG. Esta motorización se caracteriza por ofrecer un sistema mild-hybrid que incluye más potencia.

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Un diseño similar al de sus hermanos mayores…y menores

La actual generación de la Clase E (y ya van cinco que utilizan la denominación E) se lanzó al mercado en 2016, dando pie al W213, una Clase E que supuso una ruptura tanto en términos de diseño como en términos tecnológicos. Los responsables de Mercedes lo tienen claro: la nueva Mercedes ha de distinguirse claramente.

El frontal de la Clase E apuesta por la deportividad, sobre todo si optamos por el Pack AMG que curiosamente equipa nuestra unidad. Se trata de un morro muy agresivo debido, principalmente, a una parrilla de generoso tamaño con la estrella como punto de referencia. El paragolpes, muy deportivo, integra varias molduras decorativas muy llamativas, así como un listón de acabado cromado en la parte inferior.

Los grupos ópticos, con tecnología LED y forma de lágrima, también aportan su granito de arena, sirviendo de enlace para una vista lateral muy clásica que, no obstante refuerza su presencia gracias a la presencia de una línea de tensión que recorre la carrocería a la altura de los tiradores de las puertas, terminando en el piloto trasero.

Las generosas llantas, que en esta unidad eran de 19 pulgadas con acabado brillante, rellenan a la perfección los pasos de rueda. En la parte trasera encontramos una imagen general similar -para algunos demasiado similar- a la de modelos como la Clase C, con unos grupos ópticos de nuevo con forma de lágrima y un portón de maletero redondeado.

Como ya viene siendo habitual en Mercedes, la presencia de molduras simulando las salidas de escape ponen la nota final en la zaga. No faltan gran cantidad de molduras con terminación cromada tanto en los marcos de las ventanillas como en los tiradores de las puertas, los bajos o, incluso, la tapa del maletero.

Sorprenden no obstante la presencia de detalles que no casan con la imagen premium que Mercedes siempre ha tenido. Nos referimos, por ejemplo, a las soldaduras del techo, que, al contrario que Audi, están tapadas con una moldura plástica en lugar de adoptar otro tipo de soluciones, como la soldadura por láser.

El interior más moderno del segmento

Si abrimos la puerta y nos asomamos al interior, el primer golpe de vista nos revela un habitáculo en el que el modernismo es la nota dominante. Las líneas básicas del salpicadero recuerdan, una vez más, a las que encontramos en la Clase S, modelo que inició la revolución en cuanto a estética interior dentro de la marca.

Líneas fluidas y curvas, una gran moldura decorativa central que une visualmente salpicadero y puertas y una consola central en posición relativamente elevada conforman un habitáculo en el que la instrumentación es el otro punto clave, sobre todo si, como en el caso de nuestra unidad, se equipa la más cara de todas, consistente en dos pantallas de 12.3” integradas en el mismo panel.

Los asientos, muy cómodos, están tapizados en un cuero muy suave pero de tacto algo “artificial”, acartonado. No obstante, el agarre, la comodidad y las posibilidades de ajuste son muy buenos. El impacto visual del conjunto se refuerza con la iluminación ambiental con más de 60 posibilidades cromáticas, una iluminación que se extiende por el salpicadero, las puertas y los huecos para los pies.

La calidad del interior se puede dividir en dos analizar en dos apartados diferentes. Si nos limitamos al nivel visual, el Mercedes raya a un nivel muy alto, pero si nos centramos en la calidad de construcción, a nivel personal mi percepción es que este Clase E ha bajado de nivel respecto a su antecesor.

Algunos plásticos no están a la altura, el tacto de, por ejemplo, el revestimiento de los pilares, no se corresponde con una berlina premium de 70.000€, y la solidez de algunos componentes queda en entredicho tan sólo con posar las manos. Pequeños ruidos parásitos y crujidos al presionar elementos como el plafón de luces o las molduras decorativas no son de recibo en un Mercedes de segmento E, pero es que no tendría que serlo en ningún Mercedes.

El espacio interior está a buen nivel, con una fila delantera sin estrecheces y unas plazas traseras con mucho espacio para las piernas y buenas cotas de anchura y altura para dos ocupantes. La plaza central, como es habitual en este tipo de vehículos, sólo es apta para emergencias. Nuestra unidad equipaba un gran techo doble de cristal, que aporta luminosidad pero resta centímetros.

El maletero, con una boca de carga de buen tamaño, cubica 540 litros, y en opción se pueden abatir los respaldos traseros en proporción 60:40. Esta capacidad, unida a la abundancia de huecos portaobjetos, hace que viajar en el Clase E no suponga ningún problema cuando se trata de transportar todo tipo de bultos.

La tecnología al servicio de la conducción

Si de algo puede presumir la Clase E es de sus posibilidades de equipamiento. La tecnología ha llegado para quedarse, y la Clase E es, posiblemente, uno de los vehículos más avanzados del mercado a día de hoy. La asistencia a la conducción está cubierta hasta límites insospechados, ya que la Clase E puede equipar infinidad de sistemas para mejorar tanto la seguridad como el confort a bordo.

Sirva como ejemplo el sistema de iluminación inteligente Multibeam LED, que se compone de faros delanteros con 84 LED controlados individualmente, y que dan una cantidad de luz extraordinaria en cualquier situación, evitando cualquier deslumbramiento gracias a su rapidez de funcionamiento.

El nuevo Clase E puede incluso abrirse sin ningún tipo de llave, sólo con nuestro Smartphone, siempre que cuente con tecnología NFC y tenga instalada la aplicación de control correspondiente. Además, esta aplicación nos permite también utilizar el sistema Remote Parking Pilot, con el que el vehículo estaciona sin necesidad de que nadie se encuentre a los mandos, sólo manejando el coche a través de la app.

El equipamiento de seguridad de la berlina alemana es extensísimo. Desde los ya típicos sistemas precolisión o los sistemas de lectura de señales, Mercedes decide dar un paso más allá, aunando buena parte de los asistentes a la conducción en un sólo sistema denominado Drive Pilot.

El sistema Drive Pilot es capaz de controlar tanto la velocidad del vehículo -incluso hacerla coincidir automáticamente con los límites de la vía- como la dirección, manteniendo el vehículo en el centro del carril. Activable mediante una tecla, el sistema Drive Pilot es lo más parecido a la conducción autónoma que encontraremos en la firma de la estrella, siendo un sistema comparable al Autopilot de Tesla.

La obsesión por la seguridad por parte de Mercedes llega a tal punto que el Clase E equipa, incluso, un sistema denominado Pre Safe Sound, capaz de preparar el oído para el estruendo de una colisión inminente emitiendo un sonido por los altavoces del sistema de audio.

Dinámica de conducción: 100% Mercedes

La unidad que protagoniza nuestro análisis equipa un propulsor 2.0 diésel de cuatro cilindros, un motor completamente nuevo, perteneciente a la familia OM 654 y que sustituye a los anteriores bloques de 2.2 litros de la familia OM 651. Nuestra versión, recordemos, es la E220d, que ofrece 194 CV y 400 NM.

Se asocia obligatoriamente a una transmisión automática de 9 relaciones con convertidor de par, una caja que Mercedes bautiza como 9G-Tronic. No es nueva, puesto que la marca de la estrella ya la ha utilizado anteriormente en modelos como el CLS, pero sí ha sido puesta a punto introduciendo diversas modificaciones como unas relaciones de cambio más largas.

En ciclo de homologación, el E220d sorprende con un consumo medio de 3.9 litros/100 km, una cifra completamente irreal, pero no tan alejada como podríamos llegar a pensar. Y es que en la vida real el Mercedes es capaz de rondar los 5 litros/100 km en vías rápidas. De hecho, nuestra unidad fijó el consumo medio en 6.1 litros/100 km tras un intensivo uso por ciudad.

Tema aparte es el refinamiento que este bloque ofrece, que no se corresponde con lo que se espera de una berlina ejecutiva que supera los 50.000€ sin opciones. Este problema lo encontramos especialmente en frío, donde el tetracilíndrico vibra y suena demasiado, trasladando esas “imperfecciones” al interior.

Una vez en marcha, sobre todo a altas velocidades, el sonido del motor queda completamente disimulado por el sonido de rodadura, que en nuestra unidad, con llantas de 19 pulgadas y neumáticos Run-Flat, se hacía demasiado patente. En definitiva, modelos como un Audi A6, un Volvo S90 o un Lexus GS aíslan mejor el habitáculo en términos acústicos.

Sorprenden los larguísimos desarrollos de la transmisión, que llegan a superar los 80 km/h en 9ª marcha. Pese al descomunal desarrollo, el buen trabajo de la caja de cambios hace que siempre haya fuerza disponible para mover los más de 1.700 kg de peso de esta berlina. El E220d acelera de 0 a 100 km/h en 7.3 segundos, alcanzando 240 km/h de velocidad máxima.

Si analizamos el chasis, nos encontramos ante una configuración de suspensión relativamente clásica, con paralelogramos deformables en ambos ejes. No falta un sistema de amortiguación activa denominado Agility Control, que en opción puede evolucionar al sistema Air Body Control, con amortiguadores neumáticos, que es precisamente la que equipaba nuestra unidad.

Con ella, el Clase E ofrece, en combinación con los diferentes modos de conducción, una experiencia que puede variar entre completamente confortable a notablemente rígida, todo ello con un simple botón. En general, el Clase E se desenvuelve bien en curvas, mejorando sustancialmente la dinámica de su antecesor.

Gama y versiones, ¿cuánto cuesta la unidad de pruebas?

La gama de la Clase E de Mercedes es muy amplia, como no podía ser de otra manera. Motores diésel, gasolina, híbridos enchufables, de cuatro, seis y hasta ocho cilindros…nuestro protagonista, una de las opciones más vendidas de la marca, arranca en los 54.100€, sin ningún tipo de opción.

Empecemos a sumar: paquete Avantgarde interior (1.081,45€), paquete Keyless-Go (1.672,48€), Paquete de asistencia a la conducción Plus (3.319,80€), AMG Line exterior (2.200,63€), Techo corredizo panorámico eléctrico, de cristal (2.445,84€), Paquete Premium Plus (10.374,38€), pintura metalizada Plata Iridio (1.094€), techo interior en negro (484,14€), climatización de 3 zonas Thermotronic (1.175,76€), sistema Air Body Control (2.628,18€), llave NFC (725€) y display de 12.3” para la instrumentación (1.068,88€).

Sí, en total, más de 25.000€ en extras para alcanzar la mastodóntica cifra de 79.941€. Sin duda, una cantidad de dinero muy importante que, no obstante, permite acceder a uno de los Mercedes más avanzados de los últimos tiempos.

un comentario

  1. Joan VILASECA FERRARONS dice:

    Perdonen que discrepe. He tenido en 6 años, un C coupe 220d 7gtronic(2013), sustituído a los 3 años(2016) por el C coupe 220d 9gtronic, y sustituído éste, por un E coupe 220d 4matic hace 4 meses. Le han quitado un turbo y 200cm3 y pesa 370kg más que un C. Tiene un par ridículo a bajas vueltas(400Nw a 1600, y no a las 1300/1400 del OM651), por debajo de las 1600/1700 motor muerto, te obliga a tirar de cambio y revolucionar motor , el cambio demasiado estirado respecto al C coupe y no puedes poner la novena casi nunca. El sistema de planeo no funciona ni la mitad que los Cs o CLS, y el Drive pilot penosoy gasta realmente sobre 7 L/100( el ordenador marca 0,8/09 L menos del consumo real). Si quieren , vendo E coupe 220d 4matic con 10.000km. Tendríamos que intentar contrastar las fuentes de lo que escriben, para no engañar a los lectores como yo. El peor coche en mi vida.

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