Renault Megane 2016, presentación y prueba en Madrid

Renault Megane 2016, presentación y prueba en Madrid

Escrito por: Daniel Valdivielso   @valdi92    29 enero 2016     Sin comentarios     8 minutos

El Renault Megane es uno de esos modelos eternos, que todo el mundo, en un momento determinado de su vida «automovilística», menciona, valora o comenta.

Hoy Highmotor se desplaza hasta Madrid para probar la renovación del Megane, una nueva generación -y ya van cuatro- que llega con mucha fuerza.

El Megane es una institución dentro de Renault. En España, el compacto francés ha sido el vehículo más vendido en España 12 veces en los últimos 20 años, un auténtico superventas. Además, aún a día de hoy ostenta el récord absoluto de ventas en un año, concretamente en 2004, cuando consiguió vender en nuestro país 112000 unidades. Ahora, conocemos la cuarta generación que, gracias a un salto brutal, pasa de ser el hermano mayor del Clio a ser el hermano menor del Talismán.

Diseño exterior

La cuarta generación del Renault Megane llega con los propósitos muy claros. Busca un gran salto adelante en todas las facetas, incluida la emocional, donde el anterior Megane pinchaba un poco, pecando algunas veces de demasiada «sosería». Y es que, no nos engañemos, un producto llega mucho mejor al público si, de primeras, entra por los ojos.

Ese ha sido el objetivo claro de los diseñadores de Renault a la hora de crear la cuarta generación del Megane. El lenguaje de diseño de la marca se plasma en el compacto francés con unas líneas con más personalidad que nunca. El frontal, marca de la casa, ofrece todos los ingredientes que componen los diseños de los últimos modelos de Renault, como el Espace, el Kadjar o el Talismán.

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Destacan tanto el logo, de tamaño más que generoso, como la firma lumínica, con forma de boomerang, realizada en tecnología LED. Esta generación se lanza ya con dos tipos de acabados exteriores, el «normal» y el «GT», con un aspecto más agresivo. Los paragolpes tienen molduras más esquinadas, realzando la sensación de anchura y robustez.

El Megane pasa de ser el hermano mayor del Clio para convertirse en el hermano menor del Talismán

La imagen lateral del Megane también ha cambiado sustancialmente. Ahora, la superficie acristada es mayor, mejorando la visibilidad y luminosidad desde el interior. La línea de cintura está más marcada, en tendencia ascendente claramente marcada en la puerta trasera. A partir del pilar B se aprecia un claro ensanchamiento en la puerta, que culmina en la zaga, acogiendo a los pilotos traseros, finos y alargados, con una tira de LED que se prolonga prácticamente hasta el centro del portón, como ya sucede en el Talismán.

El paragolpes muestra formas más agradables, con una moldura negra en forma de difusor, que en las versiones GT es, de hecho, funcional. En el caso de las versiones normales encontramos una salida de escape ovalada a un lado, mientras que las GT muestran su potencial con dos salidas cuadrangulares (sólo una de ellas es de verdad) integradas en el difusor. Las llantas de aleación se ofrecen en medidas que oscilan entre las 16 y las 18 pulgadas.

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Las dimensiones del Megane han cambiado sustancialmente, ya que ahora es más largo, más ancho y más bajo. Mide 4.357 metros de largo, 1.814 metros de ancho y 1.447 metros de alto. Se ha recortado el voladizo trasero, aunque la distancia entre ejes sí que ha aumentado alcanzando los 2.67 metros.

Diseño interior

Para el interior, los chicos de Renault han optado por diseñar un habitáculo en el que la sensación de calidad sea la nota dominante. El diseño nada tiene que ver con el de su antecesor. A decir verdad, no tiene nada que ver con ninguno de los compactos a la venta en la actualidad.

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Una vez más, se ha optado por seguir con la tendencia de los actuales Espace y Talismán, con un salpicadero de líneas suaves y fluidas en el que la gran pantalla táctil en posición vertical -opcional- es el centro de control. Los materiales utilizados han dado un gran salto adelante, tanto en calidad como en el ajuste entre piezas. Este Megane apunta claramente a los cocos del segmento con una calidad nunca vista antes en un compacto de la firma francesa.

Algunos elementos se toman prestados de otros modelos de la marca, como el volante, el pomo de la palanca o la instrumentación digital, procedentes del Talismán. En este Megane se siguen las tendencias del panorama automovilístico, jugando en mayor medida con las texturas y con la luminosidad. El habitáculo del Megane puede contar con gran cantidad de iluminación ambiental LED que, además, cambia de color según el modo de conducción seleccionado.

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Los asientos se han rediseñado también. Ahora son más parecidos a los del Kadjar, de los que, por cierto, guardo un grato recuerdo en lo relativo a sujeción y confort. En las versiones GT hay, en opción, unos asientos más deportivos estilo semi-backet. Los puedes ver en la unidad de las fotografías. El espacio interior ha mejorado respecto a su antecesor. En las plazas delanteras sobra espacio, mientras que en las traseras dos personas viajarán con mucha comodidad siempre que los asientos delanteros no se echen demasiado para atrás. El maletero ha ganado en capacidad, y ahora cubica 434 litros, ampliables hasta los 1247 litros si se abaten los respaldos.

Dinámica de conducción

Hora de ponerse al volante. Para la toma de contacto, he escogido una versión que, si bien no será la más vendida, sí que es el mejor exponente -hasta el momento- de la evolución y la carga tecnológica del nuevo Megane. Se trata de la versión GT, equipada con el motor 1.6 Turbo de 205 CV asociado a una transmisión automática de doble embrague y 7 velocidades. Se trata del mismo motor que mueve al Clio RS. Funciona con suavidad, con bastante fuerza en cualquier rango de revoluciones, sin ningún tipo de aspereza.

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Es la versión más cara -y más tecnológica- hasta el momento. Equipa también el sistema de dirección a las ruedas traseras 4Control, un sistema que Renault lleva usando desde la anterior generación del Laguna. El Megane cuenta con el sistema Multisense, que ofrece cuatro modos diferentes de conducción. En el caso del Megane GT, los modos son NEUTRAL, CONFORT, SPORT y PERSO, siendo este último personalizable a voluntad.

A la hora de arrancar y circular a ritmos normales, el coche se comporta con suavidad. La caja no da tirones, no se percibe un funcionamiento irregular ni se aprecian ruidos extraños, a pesar de contar con neumáticos más grandes y adherentes. Es, por lo tanto, un GT que cumple fielmente con la definición, ya que posibilita una conducción ágil y rápida -sin llegar a ser extrema- al mismo tiempo que permite una utilización diaria sin contratiempos.

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Cuando aumentamos el ritmo, el Megane saca a relucir sus encantos, gracias a uno de los chasis mejor puestos a punto del segmento. En el eje delantero equipa columnas independientes McPherson, mientras que en el eje trasero monta ruedas tiradas por eje torsional. Pese a no ser una configuración especialmente innovadora, es suficiente para que el Megane ofrezca gran sensación de seguridad y agilidad. La dirección es de asistencia eléctrica, y los frenos de discos ofrecen una frenada suficiente.

La caja de cambios EDC de siete velocidades funciona bien, sin tirones, respondiendo con celeridad a las solicitaciones del conductor ya sea mediante las levas o mediante pulsos en la palanca de cambios. Como nota negativa, en modo manual cuando se llega al corte de inyección la caja sube de marcha aunque no lo solicites. El chasis 4Control aporta un toque extra de agilidad al girar como máximo 2.5º las ruedas traseras (hasta 80 km/h en sentido opuesto a las delanteras y por encima en el mismo sentido), mejorando la maniobrabilidad en los giros. Personalmente he quedado muy satisfecho con las maneras del Megane GT, ya que pese a parecerme uno de los compactos más ágiles del momento, no me ha parecido incómodo en ninguna circunstancia.

Versiones y equipamiento

El Megane llega a nuestro mercado con una gama de cuatro versiones diésel. Se trata de los 1.5 dCi en versiones de 90 CV y 110 CV con caja manual de seis velocidades, el 1.5 dCi de 110 CV con caja automática EDC de seis marchas, y el 1.6 dCi de 130 CV con caja manual de seis velocidades. En unos meses llegará la variante más potente, un 1.6 dCi de 165 CV con caja EDC de seis velocidades. Previsiblemente se podrá combinar con el acabado GT.

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En gasolina son también cuatro las versiones, empezando por un TCe de 100 CV con caja manual de seis velocidades, un TCe de 130 CV con cajas manuales y automáticas de seis y siete velocidades respectivamente, y el mencionado 1.6 TCe de 205 CV asociado al EDC de siete relaciones.

Serán cuatro niveles de equipamiento, LIFE, INTENS, ZEN y BOSE para los Megane berlina normales, y GT LINE/GT para la gama deportiva. Los precios arrancan en los 16.600€ de la versión TCe de 100 CV con el acabado LIFE y 18.100€ para el dCi de 90 CV con el mismo acabado. La variante que he conducido arranca en los 26.900€ (GT 1.6 TCe 205 EDC7 4CONTROL).

Fotografía | Daniel Valdivielso

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