Santana Cajal: así es el nuevo 4×4 de la marca española que quiere plantar cara al Toyota Land Cruiser
Santana recupera su espíritu más todoterreno con el nuevo Cajal, un 4×4 de chasis de largueros, motor diésel, reductora, bloqueos de diferencial y un interior que sorprende por calidad y tecnología.
Santana inicia una nueva etapa y lo hace recuperando un territorio que le pertenece por historia: el del 4×4 robusto, funcional y capaz. Pero el mercado ya no es el de hace veinte o treinta años. Hoy en día un todoterreno puro tiene que ser eficaz fuera del asfalto, pero también cómodo, tecnológico y suficientemente refinado. Y para muestra un botón: ahí están modelos como las últimas generaciones de los Toyota Land Cruiser o Jeep Wrangler. O el Ineos Grenadier, sin ir más lejos. Sin olvidarnos de todo un Mercedes Clase G, salvando, claro está, las distancias de precio y planteamiento.
Y ahí es donde el nuevo Santana Cajal quiere jugar sus cartas. Un 4×4 “español”, si bien hay que dejar claro que el Cajal es, en origen, un modelo de una marcha china, el BAIC BJ40, que Santana ensambla en la planta de Linares, en Jaén. Hemos podido tomar un primer contacto con el coche en su presentación estática en Madrid, y estas son nuestra impresiones… y las características principales del Cajal, que como ya habrás adivinado, homenajea con su denominación a Santiago Ramón y Cajal, el primer premio Nobel español de medicina.
Un todoterreno de los de antes con presencia y tecnología de coche moderno
La primera impresión es muy buena. El Cajal tiene empaque, presencia y una imagen mucho más premium de lo que podría esperarse en un modelo que Santana quiere situar con un precio objetivo por debajo de los 50.000 euros. No es un coche discreto, ni pretende serlo. Tiene una carrocería de líneas cuadradas, pasos de rueda marcados, una parrilla frontal poderosa y una silueta que transmite claramente que estamos ante un 4×4 de verdad, de esos que esconden bajo su carrocería un chasis de largueros.

Pero lo interesante es que en ningún momento se percibe como un coche tosco o anticuado. El diseño está muy trabajado y hay detalles poco habituales en este tipo de carrocerías, como las puertas sin marco, una solución que normalmente asociamos a coches de planteamiento más deportivo o premium, no a todoterrenos con reductora y bloqueos en los que prima la rigidez de la carrocería. Y todos sabemos que unas puertas con marco son siempre más rígidas. En este sentido, cabe mencionar un vídeo proyectado por la marca durante la presentación en la que se somete al Cajal -en realidad al Baic, pero hablamos de lo mismo- a un test ante notario en el que el coche cae por una duna en el desierto dando más de 20 vueltas de campana, manteniendo la integridad del habitáculo.
También llama la atención el portón trasero dividido en dos secciones. La luna se abre hacia arriba para facilitar el acceso rápido al maletero, mientras que la parte inferior, de apertura lateral, integra la rueda de repuesto, al más puro estilo 4×4.

Santana ofrecerá inicialmente el Cajal en cuatro colores exteriores: blanco, gris, negro y verde. Este último, probablemente, será el que mejor encaje con el carácter aventurero del modelo; particularmente no me dice nada el blanco, y el gris tampoco le queda mal.
Chasis de largueros, eje rígido y reductora
La gran diferencia entre un SUV con aspecto campero y un todoterreno auténtico como el Cajal está debajo de la carrocería. Y aquí encontramos una receta clásica si quieres presumir de 4×4: chasis de largueros y travesaños, eje rígido trasero, tracción total conectable, reductora y bloqueos de diferencial.

Es decir, no estamos ante un SUV elevado con neumáticos de perfil generoso y modos de conducción con nombres de aventura, que es lo que se lleva ahora. Estamos ante un vehículo pensado para rendir al máximo fuera del asfalto y para afrontar zonas complicadas con garantías mecánicas reales. Para ello, la tracción 4×4 cuenta con distintos modos de funcionamiento: 2H, 4A, 4H y 4L en la caja transfer, a lo que se suman nada menos que 11 modos de conducción, pensados para adaptar la respuesta del vehículo a diferentes escenarios: carretera, nieve, barro, arena, rocas, vadeos o pistas complicadas.

El dato más llamativo es que el Cajal ofrece tres bloqueos de diferencial: central, trasero y delantero. No es algo habitual ni siquiera entre todoterrenos modernos, y marca claramente la ambición del modelo. Cuando el terreno se complica de verdad, poder bloquear los diferenciales sigue siendo una solución que ofrece unos resultados a los que no se llega fácilmente sólo con electrónica.
Motor diésel Cummins: 163 CV y mucho par
Bajo el capó encontramos un motor turbodiésel de 2,0 litros de origen Cummins, con 163 CV y 390 Nm de par máximo. Sobre el papel la cifra de potencia no impresiona especialmente en un coche de este tamaño -son 4,79 metros de largo- y peso -2,2 toneladas-. Pero en un todoterreno puro lo importante no siempre está en la potencia disponible.
Aquí pesan más el par, la robustez, la facilidad para mover el coche a baja velocidad, la capacidad de trabajar en zonas complicadas y la fiabilidad del conjunto. Y en ese sentido, el nombre Cummins lo dice todo: hablamos de un fabricante con una reputación muy sólida en motores diésel industriales y aplicaciones profesionales. De momento no hay prestaciones oficiales que hagan referencia a la aceleración. Solo se anuncia que la velocidad máxima es de 160 km/h. Tampoco hay cifras provisionales de consumo.

El motor se asocia a una caja automática ZF de ocho velocidades, otro componente que transmite confianza. ZF es una referencia en transmisiones automáticas, y en un coche de este tipo es fundamental que el cambio sea suave en carretera, pero también resistente y preciso cuando se circula en campo, con reductora o a baja velocidad.
La tecnología de transmisión cuenta con soluciones de BorgWarner, otro especialista de primer nivel en sistemas 4×4. Santana parece haber querido construir el Cajal alrededor de componentes conocidos y contrastados, algo muy importante para ganarse la confianza de un cliente que no compra este tipo de coche solo por estética.
Cifras off-road muy serias
Las capacidades todoterreno también van en línea con el planteamiento del coche. El Santana Cajal anuncia 22 centímetros de altura libre al suelo, un ángulo de entrada de 37 grados, un ángulo de salida de 31 grados y una capacidad de vadeo de 80 centímetros.
Son cifras que lo sitúan claramente en el terreno de los 4×4 de verdad. También ofrece una capacidad de remolque de hasta 2.500 kilos y un depósito de combustible de 85 litros, un detalle importante para quienes quieran usarlo en viajes largos, trabajos en zonas rurales o rutas donde la autonomía real sigue siendo un factor decisivo.

Otro detalle interesante es la función tipo tank-turn, que bloquea la rueda trasera interior para ayudar a cambiar de dirección en pasos estrechos. Puede parecer una solución de cara a la galería, pero en caminos cerrados, accesos rurales o zonas de maniobra limitada puede resultar muy útil.
Por dentro sorprende más de lo esperado
El exterior deja claro que el Cajal quiere ser un 4×4 serio. Pero el interior es, probablemente, donde más sorprende en una primera toma de contacto estática. La sensación es muy buena, tanto por diseño como por calidad percibida. Los acabados transmiten una imagen bastante premium, algo que cada vez repetimos más cuando conocemos un nuevo modelo de una marcha china. Hay una buena presentación general, asientos tapizados en cuero, costuras en contraste, techo panorámico, estriberas laterales retráctiles y un ambiente que no tiene nada que ver con la idea de todoterreno espartano que durante años acompañó a este tipo de vehículos.
También hay mucho espacio. La carrocería alta y la batalla de 2,76 metros ayudan a generar una sensación de amplitud notable, especialmente en las plazas delanteras y traseras. La habitabilidad es uno de sus puntos fuertes, y el maletero debería ofrecer una buena versatilidad gracias a los asientos traseros con función de plegado plano.

Es pronto para valorar ajustes, ergonomía o comportamiento dinámico, porque todavía no hemos podido conducirlo. Pero la primera impresión dentro del coche es magnífica. Y no se queda solo en el aspecto o los materiales. También destaca en espacio para los pasajeros y el equipaje, con un maletero que anuncia 530 litros de capacidad.
Cinco pantallas y tecnología para el conductor… y para el copiloto
Santana también ha querido que el Cajal no se quede atrás en equipamiento y tecnología. El habitáculo integra un cockpit digital que presume de hasta cinco pantallas digitales: las tres principales son la instrumentación de 10,25 pulgadas, la pantalla central de 12,8 pulgadas del sistema multimedia y la pantalla para el pasajero delantero de 12,8 pulgadas; para llegar a cinco, Santana cuenta una pequeña pantalla configurable de 1,92 pulgadas integrada en la zona del botón de arranque y el retrovisor interior digital con visión por cámara trasera.
La pantalla del pasajero no solo permite acceder a funciones de entretenimiento o conectividad, sino que también puede mostrar información útil para la conducción off-road, como la inclinación, profundidad de vadeo, brújula, estado de la transmisión o funcionamiento de los diferenciales. El equipamiento también contempla carga inalámbrica de 50 W, diez puntos de alimentación distribuidos por el habitáculo y un sistema de sonido con 10 altavoces y subwoofer.
Un rival distinto para el Toyota Land Cruiser
El Toyota Land Cruiser es la referencia inevitable cuando hablamos de todoterrenos duros, fiables y utilizables a diario. También es un coche muy consolidado y con una reputación construida durante décadas… pero con un precio muy elevado. Por eso el Santana Cajal llega en un momento interesante, y como “avanzadilla” de lo que veremos en los próximos meses, que es la reaparición de nuevos 4×4 procedentes de China, modelos que quieren recuperar un tipo de vehículo que parecía condenado por la fiebre SUV, las normativas de emisiones y el aumento de costes.

El Cajal puede encontrar su hueco entre quienes buscan capacidad real fuera del asfalto sin renunciar al lujo, el confort y el equipamiento y no quieren o pueden pagar lo que cuesta un Land Cruiser. Porque si se confirma que Santana consigue mantener el precio por debajo de 50.000 euros, ofrecer una buena garantía, una red comercial suficiente y un servicio posventa a la altura, tendrá un argumento muy potente: un todoterreno grande, diésel, con reductora, tres bloqueos y aspecto premium por una tarifa muy competitiva frente a las referencias del segmento.
La clave estará en cómo va, falta conducirlo
La primera toma de contacto estática deja muy buen sabor de boca. El Santana Cajal entra por los ojos, convence por planteamiento técnico y sorprende por interior. Tiene presencia, buenos acabados, mucho equipamiento y una configuración mecánica que, sobre el papel, encaja muy bien con lo que debe ser un todoterreno auténtico. Habrá que comprobar cómo se comporta en carretera, si el motor diésel de 163 CV mueve con soltura el conjunto, cómo trabaja la caja ZF, qué nivel de refinamiento ofrece en autovía, cómo filtra la suspensión y, por supuesto, hasta dónde llega fuera del asfalto cuando se activan la reductora y los bloqueos.
Santana tiene entre manos un coche muy interesante. No porque sea nostálgico, aunque el peso de la marca y de Linares sea inevitable. Sino porque propone algo que el mercado ha dejado casi vacío: un 4×4 de verdad, con soluciones mecánicas serias, interior moderno y un precio que puede ponerlo al alcance de clientes que hasta ahora tenían pocas alternativas. Si cumple dinámicamente lo que promete en parado, el Santana Cajal puede convertirse en una de las sorpresas más relevantes del nuevo mercado todoterreno español.
Preguntas y respuestas sobre el Santana Cajal
¿Qué motor lleva el Santana Cajal?
El Santana Cajal monta un motor turbodiésel de 2,0 litros de origen Cummins, con 163 CV y 390 Nm de par máximo.
¿El Santana Cajal es un SUV o un todoterreno?
Es un todoterreno auténtico, con chasis de largueros, tracción 4×4 conectable, reductora, eje rígido trasero y tres bloqueos de diferencial.
¿Cuánto mide el Santana Cajal?
El Santana Cajal mide 4,79 metros de largo y tiene una distancia entre ejes de 2,76 metros.
¿Qué precio tendrá el Santana Cajal?
Santana habla de un precio objetivo por debajo de 50.000 euros, aunque la tarifa definitiva todavía deberá confirmarse.
¿Cuáles serán sus principales rivales?
Por planteamiento, el Santana Cajal puede medirse con todoterrenos como el Toyota Land Cruiser, Jeep Wrangler, Ineos Grenadier o Ford Bronco, aunque su precio objetivo lo colocaría en una posición más accesible.
Santana Cajal – Galería de imágenes
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