Volkswagen Golf W12-650, cuando el pequeño compacto se convirtió en un superdeportivo

Volkswagen Golf  W12-650, cuando el pequeño compacto se convirtió en un superdeportivo

Escrito por: Victor Alós Yus   @sepelaci    23 enero 2018     2 minutos

Este prototipo nació en 2007 para demostrar que los ingenieros de Volkswagen eran capaces de ofrecer diversión y equipamiento imponente en un coche como el Golf

Las marcas no suelen salirse mucho de unas normas y unos planes preestablecidos. Se trata de mantenerse en el mercado y conseguir atraer la atención de los compradores, pero ofreciendo coches que se ajusten a sus necesidades reales de uso. Pero de vez en cuando quieren jugar con todos nosotros y sorprendernos con algún modelo conceptual bastante impactante. O totalmente locos, si se atreven a romper todos los moldes.

Te voy a trasladar al año 2007, cuando Volkswagen todavía tenía lejos el tema del Diéselgate y quería demostrar que era capaz de hacer cosas muy espectaculares con motores potentes y que se prestaban a grandes cosas. La ocurrencia del fabricante alemán fue colocar un motor W12 de 6.0 litros procedente de un Bentley Continental GT, que se monto longitudinalmente en la parte media del compacto. Esto hacía que el Golf consiguiera alcanzar una potencia de 650 CV y un par máximo de 745 Nm, algo impresionante para un coche de las características de un Golf.

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Pero para poder alcanzar esa potencia, no se podía contar con el chasis de un Golf normal, así que se trabajó para que el coche pudiera mantener bajo control esa potencia y energía. Hay que pensar que este motor lanzaba a este prototipo de 0 a 100 km/h en solo 3,7 segundos, una cifra que no se había ni siquiera soñado para un coche así. Alcanzar los 325 km/h tampoco es algo que un Volkswagen Golf, ni siquiera las versiones más potentes y atrevidas sea capaz de conseguir.

Estéticamente, una gran toma de aire presidía la parte frontal y el suelo del coche estaba más cerca del asfalto. También reducía su tamaño ligeramente y se movía con neumáticos de 295 mm en el eje trasero y de 235 mm en el delantero. La potencia masiva de este motor de superdeportivo se trasladaba a la parte trasera, lo que acababa dando un toque diferente a la conducción. En resumen, un coche que rompía moldes, que era mucho más que un Golf GTI, pero que solo sirvió para demostrar que la ingeniería de Volkswagen era capaz de hacer maravillas si le dejaban.

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Ahora, las intenciones de la marca van más hacia los coches eléctricos y parece que se olvidan de estos coches tan espectacularmente curiosos para dedicarse más a electrificar los nuevos modelos y ofrecer otras características a los conductores. Este modelo estará durmiendo en algún almacén de la marca, esperando, quizá, que lo saquen en alguna exhibición para demostrar que los pequeños también tienen caracter.


2 comentarios

  1. Roger Funky dice:

    El motor parece estar ubicado en las plazas traseras, transversal, y no delante longitudinal como dices……

    • Victor Alós Yus dice:

      Efectivamente, estaba ubicado en la parte media del coche. Se trata de una pequeña errata a la hora de redactar el post. ¡A veces se nos escapan esos pequeños detalles y no los vemos en las revisiones! Muchas gracias por señalarlo.

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