A prueba Volkswagen T-Cross 1.0 TSI DSG 115 CV: listo para la urbe

A prueba Volkswagen T-Cross 1.0 TSI DSG 115 CV: listo para la urbe

Escrito por: Javier López   @jlopezbryan96    29 octubre 2019     7 minutos

En esta ocasión nos hemos puesto a los mandos del Volkswagen T-Cross equipado con el motor 1.0 TSI de 115 CV, cambio DSG y acabado Advance.

Con el paso del tiempo, hemos sido testigos de cómo el sector SUV se adueñaba poco a poco de diferentes segmentos. En la actualidad, existe un amplio número de vehículos pertenecientes a esta vertiente del automovilismo que ha dominado el aclamado segmento de los coches urbanos. Nos referimos a los B-SUV, categoría en la que se adscribe directamente nuestro protagonista, el Volkswagen T-Cross. Dicha denominación corresponde con el SUV más pequeño de la firma germana, el cual llega dispuesto a presentarse como un aliado idóneo para afrontar la urbe y otros terrenos, pero ¿lo habrá conseguido? Vamos a descubrirlo.

Equipado con el motor 1.0 TSI de 115 CV, el cambio automático DSG y el acabado Advance, el pequeño T-Cross ha intentado ganarse nuestra aprobación. Sin lugar a dudas, el maridaje que ofrece es sumamente atractivo, sobre todo para ese público que se encuentra en busca y captura de un SUV moderno, coqueto y dispuesto a ofrecer un comportamiento más que satisfactorio.

Moderno pero fiel a sus principios

Volkswagen se encuentra en plena era de transición, ya que están emigrando hacia un nuevo lenguaje de diseño que llegó de la mano del T-Cross y que ha proseguido a través del recién presentado Golf 8. Sin embargo, los diseñadores de Wolfsburgo han sido tradicionales y fieles a sus principios a la hora de concebir a su SUV más modesto.

Prueba Volkswagen T Cross25

El T-Cross intentará engatusarnos con una imponente presencia, la cual se transmite a través de su contundente frontal. Este se encuentra gobernado por una defensa de considerables dimensiones que, además de integrar los faros antiniebla, cuenta con diferentes detalles cromados. Misma sensación transmite la calandra, donde nos encontramos con un panel negro y una franja -también cromada- que lo recorre entero provocando un atractivo contraste.

Prueba Volkswagen T Cross5

Es en el lateral del T-Cross donde vemos reflejado su lado más SUV. Esta sensación es posible gracias a unos pronunciados pasos de ruedas, una considerable altura libre al suelo y unas barras en el techo. Pero es la zaga la zona que más innovación presenta. Unos pilotos de nuevo corte y con cierto aspecto retro se encargan de robar todo protagonismo junto a una franja central que, sin tener función lumínica, une ambos arrojando dosis de modernidad al conjunto.

Un habitáculo actual pero espartano

Volkswagen ha querido volver a dar constancia de esos nuevos patrones de diseño a través del habitáculo del pequeño T-Cross. Para ello, han evolucionado ciertos elementos pero, al igual que ocurre con el exterior, de una forma muy conservadora. Esto no debemos contemplarlo como algo negativo, puesto que la firma teutona ha conseguido crear algo nuevo pero que no implica un periodo de adaptación. Es muy sencillo ubicarnos en el interior del SUV de Volkswagen, ya que todo está donde debería estar.

Prueba Volkswagen T Cross10

El volante presenta una nueva confección capaz de proporcionar una bocanada de aire fresco no solo al T-Cross, sino también a cualquier otro miembro de la marca que recurra a este. Detrás del mismo se posiciona el cuadro de mandos que, en el caso de la unidad probada, era analógico, pero en opción se podrá equipar con el innovador Virtual Cokcpit.

El salpicadero se encuentra gobernado por una pantalla táctil de 8 pulgadas. Como viene siendo habitual en los vehículos del Grupo Volkswagen, cuenta con un software intuitivo y fácil de utilizar, y el cual se encuentra complementado por una respuesta fluida. Sin embargo y como contrapunto de estos aspectos positivos, el interior del T-Cross ha sido construido a partir de plásticos duros que si bien cuentan con unos muy buenos ajustes, se antojan algo bastos e inapropiados para un coche de su precio y enfocado al mundo urbano.

Prueba Volkswagen T Cross22

La habitabilidad en las plazas delanteras es soberbia, y viajar a los mandos del T-Cross se presenta como una tarea placentera y tranquila. Esto mismo se puede aplicar a los asientos de la segunda fila, donde dos adultos podrán sentarse cómodamente gracias a una altura libre al techo más que correcta y a un generoso espacio para las piernas. Y, pese a que la plaza central es algo estrecha y justa, esta se ve compensada con la capacidad de la banqueta trasera para desplazarse longitudinalmente, lo que provocará que ganemos espacio en el maletero o, en su defecto, para los pasajeros de las plazas posteriores.

Y hablando del maletero, este ofrece una capacidad de 385 litros, la cual se encuentra arropada por una boca de carga plana y unas formas muy aprovechables. Los asientos de la segunda fila se podrán desplazar hasta 14 centímetros, provocando que la capacidad total ascienda hasta los 455 litros.

Preparado para cualquier circunstancia

Pero ya basta de hablaros sobre diseño o habitabilidad. Llegó el momento de enfrascarme en la tarea de contaros cómo es conducir el Volkswagen T-Cross y qué sensaciones produce una vez que te pones a sus mandos. Pero antes de entrar en materia, me veo en la obligación de presentaros a su esquema mecánico.

Prueba Volkswagen T Cross8

Como comentaba al principio del artículo, la unidad que me acompañó durante una semana se encontraba animada por el propulsor de 1.0 litros tricilíndrico y sobrealimentado por turbo capaz de rendir 115 CV y 200 Nm de par. Dichas cifras se encontraban gestionadas a través del ya conocido cambio automático de doble embrague DSG y siete velocidades.

Pese a su configuración de tres cilindros, el corazón no vibra en exceso y en general presenta un carácter afable y tranquilo. Es a partir de las 2.000 vueltas cuando hacen acto de presencia los 200 Nm de par, provocando un empuje contundente en los primeros compases del tacómetro. Sin embargo, una vez superadas las 3.500 rpm, el 1.0 TSI muestra un comportamiento muy lineal e incluso algo insulso. No en balde, sus prestaciones son más que suficientes para afrontar cualquier terreno.

Prueba Volkswagen T Cross24

Es en ciudad donde el T-Cross se siente más cómodo. Gracias a sus contenidas dimensiones, a una buena visibilidad y a un radio de giro francamente bueno, podremos callejear sin complicaciones a los mandos del SUV germano. Dicha tarea también se facilita gracias a la caja DSG, cuyo comportamiento suave y rápido hará que nos olvidemos por completo que los cambios están teniendo lugar. Tan solo lastrará el conjunto en dicho contexto la suspensión, que presenta un tarado más bien duro y hará que los badenes y rotos del asfalto se sientan con más contundencia que en otros modelos. El consumo en ciudad se establece en unos muy respetables 7,6 litros/100 km.

En autopista, el T-Cross sorprende por su contundencia. Pese a sus contenidas dimensiones -4,11 de largo, 1,78 de ancho y 1,55 de alto- el SUV de Volkswagen presenta un rodar aplomado. Los 115 CV y 200 Nm de par son más que suficientes para alcanzar los 120 km/h y llevar a cabo adelantamientos con diligencia. En dicho terreno es fácil conseguir consumos de 5,8/5,9 litros/100 km.

En carretera abierta nos encontramos con un coche que, pese a no estar enfocado para una conducción deportiva, nos obsequiará con un comportamiento más que correcto. Gracias a ese tarado de la suspensión más bien duro, el pequeño T-Cross contiene francamente bien los balanceos de la carrocería. Sin embargo, su dirección blanda y poco comunicativa hará que pierda en efectividad.

Conclusión

Volkswagen sigue apostando por el segmento SUV, el cual está experimentando un fuerte auge en la actualidad. El T-Cross llega como la opción más modesta dentro de la familia germana, pero con una serie de soluciones prácticas y con un comportamiento que hará que nos lo planteemos frente a diferentes modelos de la competencia.

Prueba Volkswagen T Cross17

Sin embargo, los acabados de su interior y un precio de partida con el motor 1.0 TSI y acabado Advance de 21.310 euros provocan que el Volkswagen T-Cross se antoje como una opción cara y sin grandes argumentos para justificar dicho precio, aunque siempre se podrá ajustar mediante descuentos o financiación. A su favor quiero volver a recalcar un comportamiento dinámico intachable, unos consumos muy contenidos y un motor suave y cumplidor.

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