8 septiembre 2011 Curiosidades, Deportivos

Cualquiera que conozca más o menos los entresijos del mundo del motor sabe que un auténtico coche adecuado para los “track-days” tiene que ser lo más austero posible. No obstante, a una de las más experimentadas marcas en el género, Caterham, quizás le haya explotado esa simplicidad de construcción en la cara, pues se enfrenta a un suceso sin precedentes.

Dado que darse una vuelta en Nürburgring Nordschleife tan solo cuesta 24 euros, entran prácticamente todo tipo de conductores, por lo que es lógico deducir que los accidentes y toques están a la orden del día. Sin embargo, el choque que tuvieron David Wadey y Shaun Cumbers el 26 de Abril de 2009 pasará a la historia del trazado alemán por ser el único hasta ahora que ha derivado en una demanda.

Estos dos pilotos se estrellaron contra las barreras a bordo de su Caterham Superlight R500 del año 2008. Ninguno tuvo heridas graves pero ahora Cumbers ha acusado al fabricante británico de que fue su culpa por un defecto de diseño del coche. Concretamente, el accidente fue causado porque se rompió uno de los conductos del circuito de refrigeración del aceite, que estaba montado demasiado bajo y rozó con el suelo de Nürburgring con la mencionada consecuencia.

Caterham se enfrenta a los cargos de haber construido y vendido un vehículo que no era seguro y de no haber realizado una llamada a revisión a tiempo para corregirlo. La marca ha admitido su error, teniendo que abonar unos 340.000 euros a los dos afectados, y ha confirmado que ya está trabajando para solucionarlo. Dado que hay unos cuantos Caterham pululando por nuestro país, es probable que sus dueños también reciban el aviso de que deben pasar por el taller.

Vía | Autoweek


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  1. Bitacoras.com 8 septiembre 2011

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