6 noviembre 2012 Eventos, Fotos, Pruebas, Todoterrenos / SUV

Tras varias semanas con nuestra prueba de dos SUV con mucho que decir, ahora llegamos al final de estas dos pruebas del Volkswagen Tiguan y del Mazda CX-5. Para cerrar este capítulo, vamos a analizar el equipamiento, precios y valoración general de ambos modelos.

Sobre el Mazda CX-5, ya analizamos el motor, prestaciones y consumos en la primera parte de la prueba. Mientras que el diseño, interior, espacio y la habitabilidad o acabados, ha sido algo que repasamos en la segunda parte de la prueba.

Equipamiento

Dentro del equipamiento de serie, tenemos un nutrido grupo de sistemas de seguridad que destacan frente a lo común en los SUV. Puesto que además, de los airbags frontales, laterales, de cortina, el control de estabilidad o el aviso de presión de neumáticos, también equipa de serie un asistente que previene las colisiones en ciudad. En cuanto a las estrellas EuroNCAP el CX-5 ha logrado las cinco estrellas en las pruebas realizadas recientemente.

El Mazda CX-5 detecta al vehículo que va delante y en caso de que frene, el coche nos alertará y aplicará una fuerza de frenado para detener completamente al CX-5, si circulamos por debajo de 30 km/h. Si vamos a una velocidad superior frena y nos alerta del peligro de colisión, pero ya no se garantiza que el vehículo tenga tiempo suficiente a deternerse completamente.

Este sistema no es nuevo, últimamente están apareciendo nuevos modelos en el mercado con él disponible, pero la novedad en Mazda es que además es de serie y no un extra. Forma parte de un buen nutrido grupo de elementos tecnológicos que estrena la marca japonesa en este SUV.

Dentro de las otras novedades opcionales, se encuentran los faros bi-xenon direccionables con luces largas automáticas, el aviso del ángulo muerto del retrovisor (Mazda ha sido una de las marcas que más ha apostado por esta tecnología muy útil) o el asistente de cambio involuntario de carril que nos avisa imitando el sonido de las bandas rugosas del asfalto y a través de los altavoces del lado que nos salgamos del carril (por encima de 65 km/h).

Un detalle que también nos sorprendió era el modo ECO del climatizador, puesto que podemos conectar el Aire Acondionado, pero de una manera menos potente (independiente del caudal del aire o de la temperatura elegida) y de esa manera ahorrar combustible.

El resto del equipamiento de serie lo forman las llantas de aleación de 17 pulgadas, radio CD-MP3 táctil con toma USB y AUX, climatizador Bi-zona, antinieblas delanteros, sensores de luces y lluvia, volante y palanca de cambios forrados de cuero, entre otros elementos. Es decir, una dotación completa.

Precios

  • Mazda CX-5 2.0 l. 165 CV 2WD Style 24.790 euros
  • Mazda CX-5 2.0 l. 160 CV 4WD Style 27.790 euros
  • Mazda CX-5 2.0 l. 160 CV 4WD Luxury AT 32.890 euros
  • Mazda CX-5 2.2 l. 150 CV 2WD Style 26.990 euros
  • Mazda CX-5 2.2 l. 150 CV 2WD Style AT 28.990 euros
  • Mazda CX-5 2.2 l. 150 CV 4WD Style 29.990 euros
  • Mazda CX-5 2.2 l. 150 CV 4WD Style AT 31.990 euros
  • Mazda CX-5 2.2 l. 150 CV 4WD Luxury 33.090 euros
  • Mazda CX-5 2.2 l. 150 CV 4WD Luxury AT 35.090 euros
  • Mazda CX-5 2.2 l. 175 CV 4WD Luxury AT 35.690 euros

Valoración General

Ahora si que toca valorar nuestros dos protagonistas de estas sendas pruebas donde tenemos dos SUV, diesel, automáticos y con tracción total. Lo primero a valorar es precisamnete el apartado de motores, por un lado está el conocido TDI de 140 CV que arroja cifras de consumo ligeramente más elevadas que los nuevos motores de Mazda.

Prestacionalmente apenas notamos diferencias, pero si en suavidad donde la balanza se declina a favor del japonés. Mientras que en caja de cambios obviamente el DSG está por delante, pero no por mucho. Nos ha sorprendido gratamente ver que el cambio de Mazda, sin ser de doble embrague, es rápido y retiene bien el coche, eso sí unas levas y un modo sport le vendría muy bien.

Otro elemento a valorar es la tracción total, en ambos casos hay versiones disponibles con tracción 4×2 que para la mayoría de los usos serán perfectamente válidas, a veces es más bien una cuestión de elegir unos buenos neumáticos que sólo de la tracción. Elegir tracción integral significa más precio y más consumo, eso sí, ambos demuestran estar a la altura o al mismo nivel, sin olvidarse nunca que son todocaminos.

Un apartado que no vamos a valorar es el diseño exterior, puesto que es muy personal y ambos cuentan con líneas actuales (uno por su renovación y otro por que es nuevo en el mercado). El interior es similar en ambos, sorprende que los dos modelos tienen materiales de calidad en la parte superior (todo un hito para Mazda) y plásticos duros en otras zonas. Mientras que en espacio trasero, y sin el metro en mano, la ventaja es ligeramente superior para el japonés.

En materia de equipamiento ambos llegan pisando fuerte con el equipamiento de serie, y los extras son similares, a exepción del sistema de prevención de colisiones en ciudad que incorpora de serie el Mazda, también es ligeramente más caro de partida que el Tiguan.

Eso sí, como siempre la decisión final es vuestra, pero desde luego ambos coches están prácticamente al mismo nivel, esa es la conclusión a la que hemos llegado tras estas dos pruebas de dos versiones homólogas.

Fotos | Diego G. Moreira


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  1. Bitacoras.com 6 noviembre 2012

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