Geely Starray Coches híbridos ECO SUV
Geely Starray EM-i: el híbrido enchufable pensado para utilizarlo a diario como un coche eléctrico
El Geely Starray EM-i combina el espacio y el confort de un SUV familiar con hasta 136 km de autonomía eléctrica WLTP y más de 1.000 km de alcance total.
El Geely Starray EM-i es uno de esos híbridos enchufables que pueden cambiar la percepción que todavía tienen muchos conductores sobre este tipo de vehículos, porque se suma al cada vez mayor número de híbridos enchufables con una parte eléctrica concebida no solo para homologar un consumo bajo y conseguir la etiqueta CERO de la DGT, sino para asumir la mayor parte de los desplazamientos cotidianos en una utilización real.
Con la batería de mayor capacidad ofrece hasta 136 km de autonomía eléctrica en ciclo combinado WLTP, que aumentan hasta 184 km en conducción urbana. Son cifras que permiten realizar durante varios días los trayectos habituales sin poner en marcha el motor de gasolina, siempre que exista la posibilidad de recargar en casa o en el trabajo.
Y cuando llega el momento de viajar el conductor no tiene que preocuparse por localizar cargadores ni planificar las paradas. Con la batería y el depósito llenos, el Starray EM-i anuncia una autonomía combinada de hasta 1.055 km. Esa dualidad es precisamente su principal argumento: poder funcionar como un eléctrico durante el día a día y como un híbrido eficiente en los desplazamientos largos… o incluso como un eléctrico, ya que admite carga rápida a una potencia mayor que el estándar de la categoría.
Un SUV familiar con mucho espacio
El Starray EM-i mide 4,74 metros de longitud, 1,91 metros de anchura y cuenta con una distancia entre ejes de 2,76 metros. No es, por tanto, un SUV compacto, aunque por diseño pueda parecer algo más contenido. Por tamaño se sitúa en la categoría de modelos como el BYD Seal U DM-i, el Ford Kuga PHEV o el MG HS PHEV. Frente a ellos, el Geely apuesta claramente por el espacio interior, el confort y una elevada autonomía eléctrica.

La amplitud es uno de sus puntos fuertes. En las plazas traseras pueden viajar sin problemas adultos de talla alta, incluso detrás de ocupantes también altos sentados delante. Hay mucho espacio para las piernas, el piso es prácticamente plano y los asientos utilizan un mullido blando que prioriza la comodidad.
No existe regulación longitudinal de la banqueta ni ajuste de inclinación para los respaldos traseros, dos posibilidades que habrían aumentado todavía más su versatilidad. Pero, incluso sin ellas, el espacio disponible permite afrontar viajes largos con cuatro adultos sin que los pasajeros de la segunda fila se sientan relegados.

El maletero ofrece 528 litros de capacidad, una cifra muy válida para un uso familiar y especialmente destacable en un híbrido enchufable, donde la ubicación de la batería suele restar espacio de carga. Los respaldos traseros se pueden abatir para transportar objetos voluminosos.
Un interior cómodo y bien terminado
La sensación al sentarse en el Starray EM-i es la de encontrarse ante un vehículo concebido para que conductor y pasajeros viajen relajados. El salpicadero presenta un diseño limpio, con una gran pantalla central en posición vertical y una instrumentación digital situada frente al conductor. Los materiales transmiten una impresión positiva, con abundantes superficies blandas y revestimientos de cuero sintético en las zonas más visibles. Los ajustes también parecen sólidos y precisos. No es un interior especialmente original ni busca sorprender mediante soluciones extravagantes, pero sí ofrece una calidad percibida convincente.

Encontrar una postura cómoda al volante resulta sencillo. Incluso desde el acabado básico, los dos asientos delanteros cuentan con regulación eléctrica y calefacción. En la versión MAX+ añaden ventilación, memoria y una función de masaje de ocho puntos, elementos que normalmente se reservan para vehículos de precio muy superior.
El confort también se apoya en el climatizador automático bizona, el volante calefactado y un aislamiento acústico que permite aprovechar especialmente bien el funcionamiento eléctrico en ciudad.
Tecnología pensada para facilitar el uso diario
La pantalla central tiene 15,4 pulgadas, resolución 2,5K y utiliza el sistema multimedia Geely Flyme Auto. Es compatible con Apple CarPlay y Android Auto sin cables y permite recibir actualizaciones remotas. La instrumentación digital se muestra en una pantalla de 10,2 pulgadas. En el acabado MAX+ se añade un Head-up Display que proyecta la información principal en el parabrisas, de modo que el conductor no necesita desviar la mirada.

Como sucede en muchos vehículos actuales, una parte importante de las funciones se concentra en la pantalla. Esto permite mantener un diseño limpio, aunque obliga a navegar por los menús para cambiar algunos ajustes, como el nivel de regeneración o la configuración de determinados asistentes. Se conservan algunos mandos físicos para controlar funciones básicas del climatizador, algo que se agradece durante la conducción.
La versión superior también incorpora un equipo de sonido Flyme Sound más potente y con 16 altavoces, iluminación ambiental configurable, cargador inalámbrico y techo panorámico.
Un híbrido enchufable con dos tamaños de batería
El sistema de propulsión es común a toda la gama. Combina un motor de gasolina atmosférico de cuatro cilindros y 1,5 litros con un potente motor eléctrico. El propulsor térmico desarrolla 100 CV, mientras que la unidad eléctrica alcanza 218 CV. La potencia máxima combinada es de 262 CV, transmitidos a las ruedas delanteras.
Geely ofrece dos baterías LFP Short Blade:
- 18,4 kWh, con 83 km de autonomía eléctrica WLTP.
- 29,8 kWh, con 136 km de autonomía eléctrica WLTP.
La segunda parece la elección más interesante para quien pueda recargar habitualmente. Supone 53 km adicionales de autonomía combinada y permite utilizar el coche como un eléctrico durante mucho más tiempo. Las cifras urbanas son todavía más significativas. Recorrer hasta 184 km sin gasolina significa que muchos usuarios podrían cargar únicamente una o dos veces por semana, dependiendo de su kilometraje cotidiano.

Las baterías utilizan química LFP, caracterizada por su estabilidad térmica y su durabilidad. Geely anuncia una vida útil de hasta 3.500 ciclos de carga y explica que han superado más de un centenar de pruebas de seguridad, incluyendo impactos, perforación, fuego, compresión e inmersión en agua salada.
Así funciona en los desplazamientos diarios
El Starray EM-i arranca siempre en modo eléctrico, siempre que la batería tenga carga suficiente. En ciudad se mueve con suavidad, silencio y una respuesta progresiva al acelerador. No es uno de esos coches electrificados que reaccionan de forma brusca en cuanto se roza el pedal derecho. La entrega de potencia está dosificada para facilitar las maniobras y favorecer una conducción relajada.
Esto encaja bien con el planteamiento general del vehículo. La dirección es suave, el radio de giro de 5,2 metros facilita desenvolverse en aparcamientos y calles estrechas, y el pedal de freno permite detener el coche progresivamente sin exigir un periodo largo de adaptación.
Para el uso cotidiano existen tres modos principales:
- EV prioriza el funcionamiento eléctrico mientras la batería tenga suficiente energía.
- Hybrid combina automáticamente el motor eléctrico y el de gasolina según la velocidad, la carga de la batería y la demanda de potencia.
- Power modifica la respuesta del acelerador y reserva la máxima capacidad del sistema para adelantamientos, incorporaciones o carreteras de montaña.
Cuando la carga desciende por debajo del 25%, el coche cambia automáticamente del modo eléctrico al híbrido. De este modo mantiene una reserva de energía y evita que el conductor tenga que intervenir constantemente en la gestión del sistema.
¿Se pueden recorrer realmente más de 100 km en eléctrico?
La autonomía homologada de 136 km no es una cifra puramente teórica. En utilización real, la batería grande permite mantener el funcionamiento eléctrico durante recorridos prolongados, incluso en trazados mixtos con algo de recorrido urbano y mucha circunvalación y autovía, llegando con facilidad a los 100 km sin arrancar el motor de gasolina.
Naturalmente, la cifra final dependerá de la temperatura, la velocidad, el uso del climatizador y el tipo de recorrido. Pero incluso quedándose por debajo del valor homologado, como suele ser habitual en los híbridos enchufables, el margen sigue siendo suficiente para cubrir desplazamientos diarios muy superiores a la media.
Recarga rápida para utilizarlo como un eléctrico
La posibilidad de recargar en corriente continua es otro elemento que diferencia al Starray EM-i de muchos híbridos enchufables. La batería de 18,4 kWh admite una potencia máxima de 30 kW, mientras que la de 29,8 kWh alcanza los 60 kW. En condiciones óptimas, esta última puede pasar del 30 al 80% en unos 16 minutos.

No significa que tenga sentido detenerse siempre en un cargador rápido durante un viaje largo. Cuando la batería se agota, el motor de gasolina permite continuar sin problemas y el precio de la electricidad en algunos cargadores públicos puede reducir el ahorro. Pero disponer de carga rápida aumenta notablemente la versatilidad. Permite, por ejemplo, recuperar una parte importante de la autonomía eléctrica mientras se realiza una parada para comer, se hace una compra o se permanece unas horas en un centro comercial.
En corriente alterna, la potencia máxima es de 6,6 kW. Con un punto de carga doméstico, la batería puede recuperarse durante la noche y estar disponible cada mañana.
En carretera prima el confort
La puesta a punto del Starray EM-i está claramente orientada a la comodidad.Utiliza una suspensión delantera MacPherson y un eje trasero independiente de cuatro brazos. El chasis ha sido desarrollado con la participación de los equipos de ingeniería de Lotus y ajustado en el centro europeo de Geely en Fráncfort.
La suspensión tiene un tarado más bien suave y absorbe bien las irregularidades. La carrocería se mueve algo más de lo que lo haría en un SUV de orientación dinámica, pero mantiene un equilibrio muy razonable entre confort y control. La dirección requiere poco esfuerzo y encaja con el carácter familiar del coche. En autopista ofrece una pisada estable y un buen aislamiento del ruido exterior.

En carreteras de curvas no alcanza la precisión de, por ejemplo, un Ford Kuga, pero tampoco transmite la sensación de flotar o de falta de precisión y agilidad que presentan algunos SUV de planteamiento similar. Su terreno natural son la ciudad, las vías rápidas y los viajes familiares realizados a un ritmo normal.
262 CV que buscan suavidad, no deportividad
La cifra de 262 CV puede hacer pensar en unas prestaciones especialmente contundentes, pero el Starray EM-i no se siente tan rápido como su potencia sugiere. Acelera de 0 a 100 km/h en 8 segundos con la batería pequeña y en 8,2 segundos con la grande. La velocidad máxima está limitada electrónicamente a 170 km/h.
En cualquier caso, la respuesta es suficiente para circular con solvencia, incorporarse a una autovía o realizar un adelantamiento, pero el sistema prioriza la suavidad y la eficiencia. En modo eléctrico, la salida desde parado es progresiva y agradable. Al exigir toda la potencia, entra en funcionamiento el motor de gasolina, aunque su intervención resulta más perceptible por el sonido que por un aumento brusco del empuje.

Cuando existe carga disponible, la transición entre las dos fuentes de energía es fluida. Con la batería muy descargada, el motor térmico se hace notar más y puede funcionar a un régimen que no siempre coincide con la velocidad del vehículo, una característica habitual en los sistemas híbridos de este tipo. No es un defecto importante para su utilización cotidiana, pero sí conviene tenerlo en cuenta: quien busque sensaciones deportivas encontrará alternativas más apropiadas. El Starray se disfruta más conduciendo con suavidad y aprovechando su capacidad eléctrica.
Consumo eficiente incluso sin batería
La mejor manera de utilizar cualquier híbrido enchufable consiste en recargarlo habitualmente. En esas condiciones, los desplazamientos diarios pueden realizarse sin consumir gasolina y el dato de consumo dependerá en gran medida de la electricidad utilizada.
Geely homologa 1,4 l/100 km bajo el ciclo WLTP con la batería cargada. Como sucede con todos los PHEV, esa cifra no representa el consumo que se obtendrá viajando durante cientos de kilómetros después de agotar la autonomía eléctrica. La marca anuncia un consumo de 6,2 l/100 km cuando el sistema funciona como híbrido. Es un valor razonable para un SUV de 4,74 metros, casi 1.900 kg y 262 CV.
Como referencia, en utilización real es fácil mantenerse por debajo de los 6 l/100 km si conduces de forma tranquila. Y lo mejor es que el sistema puede mantener consumos contenidos incluso cuando se combina el funcionamiento eléctrico con recorridos largos.
Más de 1.000 km para viajar sin preocuparse por la carga
La autonomía total alcanza los 1.002 km con la batería de 18,4 kWh y 1.055 km con la de 29,8 kWh. Esta cifra resume bien el planteamiento del Starray EM-i. Durante la semana puede utilizarse como un eléctrico, aprovechando el silencio, la suavidad y el coste inferior de la energía doméstica. Y cuando llega un viaje largo, el depósito de gasolina de 51 litros elimina la necesidad de planificar la ruta en función de los cargadores.
No es necesario detenerse cada dos o tres horas por obligación técnica, aunque siga siendo recomendable hacerlo por seguridad. Basta con repostar en cualquier estación de servicio para continuar el viaje. Para un conductor que no esté preparado para pasar directamente a un vehículo eléctrico, pero pueda instalar un cargador doméstico, esta combinación resulta especialmente práctica.
Equipamiento completo desde el acabado PRO
La gama se estructura en tres acabados: PRO, PRO+ y MAX+.
El PRO incluye de serie faros LED, llantas de 18 pulgadas, acceso y arranque sin llave, volante calefactado, climatizador bizona, asientos delanteros calefactados con regulación eléctrica, pantalla multimedia de 15,4 pulgadas, instrumentación digital, cámara de 360 grados y conectividad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto. También incorpora función V2L para alimentar dispositivos eléctricos externos y V2V, que permite transferir energía a otro vehículo compatible.
El PRO+ mantiene el equipamiento básico, pero sustituye la batería de 18,4 kWh por la de 29,8 kWh. Con ella aumenta la autonomía eléctrica hasta 136 km, la autonomía total hasta 1.055 km y la potencia de carga rápida hasta 60 kW.
El MAX+ añade llantas de 19 pulgadas, techo panorámico, portón eléctrico, Head-up Display, iluminación ambiental, cargador inalámbrico, equipo de sonido con 16 altavoces y asientos delanteros con ventilación, memoria y masaje.
Seguridad: cinco estrellas Euro NCAP
El Starray EM-i incluye desde el acabado de acceso un completo conjunto de asistentes a la conducción. Entre ellos se encuentran el frenado automático de emergencia, el control de crucero adaptativo, el mantenimiento y centrado en el carril, el detector de ángulo muerto, la alerta de tráfico cruzado trasero, el reconocimiento de señales y el sistema de monitorización del conductor.

La estructura utiliza la arquitectura GEA de Geely y tecnología Cell to Body, que integra la batería en el propio chasis para aumentar la rigidez y aprovechar mejor el espacio. El modelo ha conseguido la máxima calificación de cinco estrellas tanto en Euro NCAP como en ANCAP. La garantía también está por encima de la habitual: ocho años o 200.000 km tanto para el vehículo como para la batería.
Precios del Geely Starray EM-i
Estos son los precios de tarifa de la gama:
| Versión | Batería | Autonomía eléctrica WLTP | Precio |
|---|---|---|---|
| Starray EM-i PRO | 18,4 kWh | 83 km | 33.490 € |
| Starray EM-i PRO+ | 29,8 kWh | 136 km | 35.990 € |
| Starray EM-i MAX+ | 29,8 kWh | 136 km | 37.990 € |
Con las campañas comerciales y el Plan Auto+, el precio parte ahora desde 25.215 euros, sujeto al cumplimiento de las condiciones correspondientes, tras los últimos ajustes realizados por la marca.
Por relación entre precio, autonomía y equipamiento, el PRO+ parece la alternativa más equilibrada. Los 2.500 euros de diferencia respecto al PRO se destinan principalmente a la batería grande, que aporta 53 km adicionales de autonomía eléctrica, carga rápida más potente y mayor autonomía total. El MAX+ añade elementos de confort muy atractivos, y puede compensar por los 2.000 euros adicionales si buscas un coche equipado al máximo nivel, pero no mejora las prestaciones ni el alcance frente al PRO+.
¿Tiene sentido el Starray EM-i como coche para todos los días?
Sí, especialmente para un perfil de uso muy concreto: quien busque un SUV amplio y confortable, pueda cargarlo habitualmente y necesite un único coche para desplazamientos urbanos, recorridos interurbanos y viajes largos. Con la batería grande puede afrontar la mayoría de las jornadas como un vehículo eléctrico. Incluso realizando 50 o 60 kilómetros al día, existiría margen suficiente para completar dos jornadas sin recargar.
En ciudad es silencioso, suave y fácil de conducir. En carretera ofrece potencia suficiente, un buen aislamiento y una suspensión orientada al confort. Y con más de 1.000 km de autonomía combinada, elimina una de las principales preocupaciones asociadas al coche eléctrico durante los viajes. No es el SUV más dinámico ni el que mejor aprovecha sus 262 CV desde el punto de vista prestacional. Tampoco gustará a quienes prefieran disponer de mandos físicos para todas las funciones.
Pero esas limitaciones tienen poco peso frente a sus cualidades principales: mucho espacio, un habitáculo cómodo y bien terminado, equipamiento abundante, una autonomía eléctrica realmente útil y consumos razonables cuando se agota la batería. El Geely Starray EM-i demuestra que un híbrido enchufable puede ser algo más que una solución de transición. Utilizado correctamente, puede comportarse como un eléctrico durante casi toda la semana y mantener la libertad de un coche de gasolina cuando llega el momento de viajar.
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