Así fue cómo Brian O’Conner consiguió su emblemático Nissan Skyline GTR R34

Así fue cómo Brian O’Conner consiguió su emblemático Nissan Skyline GTR R34

Escrito por: Javier López    11 noviembre 2018     Sin comentarios     2 minutos

En el mundo de las películas debemos destacar a Brian O'Conner, un personaje de Fast and Furious y del que hoy os contamos cómo adquirió su Nissan Skyline.

Las películas relaciones con el mundo del motor siempre han sido un complemento imprescindible para cualquier petrolhead, motivo por el que hace unas semanas os planteamos una lista de cinco películas que no te puedes perder. Sin embargo, a veces no es la trama lo que realmente llama la atención del espectador, sino un personaje y su fiel compañero de cuatro ruedas. Esto mismo sucede con Brian O’Conner, uno de los protagonistas de la emblemática saga de Fast and Furious y que se encargó de marcar un antes y un después en todas y cada una de las películas junto a su coche, un Nissan Skyline GTR R34.

Ya han pasado cinco años desde el fallecimiento de Paul Walker, el actor que se encargaba de darle vida a O’Conner en la gran pantalla, más razón aún para encariñarse con este personaje y su deseada montura. Durante la evolución de las películas pudimos ir conociendo poco a poco a Brian y a su papel de policía infiltrado, pero no necesitó mucho tiempo para cambiar de bando y empezar a correr con Dominic Toretto y su tropa.

En las primeras entregas, fuimos participes de numerosas carreras ilegales en las que uno se jugaba o dinero o los papeles de su coche, y pudimos apreciar cómo Brian O’Conner y su R34 no se dejaban vencer tan fácilmente. Sin embargo, en ninguna de las películas de Fast and Furious se nos dio ninguna información relevante de cómo el emblemático Nissan Skyline había acabado en las manos de Brian ni de su anterior paradero, hasta ahora.

Gracias a un vídeo inédito, hemos podido apreciar esta entrañable historia, la cual se posiciona cronológicamente entre la primera y segunda película de la carismática saga. Podemos observar como O’Conner continúa escapando de la policía y prosigue con su nuevo papel de corredor callejero, un trabajo clandestino que permite al joven estadounidense recaudar importantes sumas de dinero.

Después de haber dejado escapar a Toretto, Brian consigue un Honda Prelude modificado y el cual utiliza para evadir a la policía y continuar conquistando las carreras ilegales. Después alzarse con la victoria en varios encuentros, observamos como le siguen los pasos muy de cerca, lo que obliga a O’Conner a abandonar al deportivo nipón y salir en busca de otro coche a la altura de sus necesidades.

Es en este momento cuando Brian cumple el sueño de muchos amantes del mundo del motor: acudir a un concesionario y hacerse con una unidad de un Nissan Skyline R34 algo descuidada. Sin embargo, el joven petrolhead rápidamente lo adecenta y lo pinta, provocando así los primeros pasos hacia el vehículo que pudimos admirar en la segunda película de esta saga, 2 Fast 2 Furious.

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