Polestar quedará fuera del mercado estadounidense a partir del próximo año
Una nueva normativa complementa las barreras arancelarias existentes en los Estados Unidos, vetando por completo este mercado a compañías chinas o con vínculos con el gigante asiático.
Polestar no podrá comercializar nuevos vehículos en Estados Unidos a partir de 2027. Esta situación es consecuencia de la negativa del Departamento de Comercio estadounidense a conceder a la marca sueca una exención bajo la norma conocida como Connected Vehicle Rule, que busca proteger la seguridad nacional.
Esta regulación limita la venta de vehículos conectados fabricados por compañías controladas por China o Rusia, o que utilicen proveedores de software clave de estos países. Las autoridades argumentan que es necesario evitar riesgos relacionados con el acceso a datos de los automóviles y su conexión con infraestructuras críticas. Aunque la norma se centra principalmente en China, también incluye a Rusia.

La medida afecta a los nuevos modelos correspondientes a la edición 2027. Los vehículos ya fabricados, incluidos el Polestar 3 y el Polestar 4, y todos los modelos hasta 2026 podrán seguir vendiéndose normalmente en el país. No obstante, la marca sueca bajo control del gigante chino Geely, presentó recientemente actualizaciones importantes para ambos modelos de cara a 2027, como una arquitectura eléctrica de 800 voltios y mayor potencia de carga en el Polestar 3, además de ajustes en la suspensión del Polestar 4, por lo que no tendría mucho sentido seguir vendiendo modelos desactualizados.
Polestar mira a Europa
Ante esta situación, Polestar ha anunciado que centrará sus esfuerzos en el mercado europeo, donde ya genera alrededor del 80 por ciento de sus ventas globales. En el primer trimestre de 2026, el 94 por ciento de sus entregas se realizaron fuera de Estados Unidos. La compañía, con sede en la localidad sueca de Gotemburgo, pertenece mayoritariamente al grupo chino Geely.
La Connected Vehicle Rule surgió de una iniciativa del gobierno estadounidense lanzada en 2024. El entonces presidente Joe Biden comparó los vehículos modernos con “smartphones sobre ruedas” y alertó sobre los peligros que supone el acceso a sus datos y su conectividad. La regulación se completó a finales de 2025 y se aplica a turismos conectados de hasta 4,5 toneladas.

A partir de 2027, esta normativa prohíbe la venta de vehículos en Estados Unidos si el fabricante o los proveedores de software relacionado con seguridad están controlados por China o Rusia. Esto afecta especialmente a sistemas de conectividad, asistencia a la conducción y conducción automatizada. A partir de 2030, la norma también cubrirá el hardware correspondiente. Además, impide que fabricantes chinos prueben vehículos autónomos en carreteras públicas estadounidenses.
Es importante señalar, por último, que esta medida no se limita solo a marcas chinas, también puede impactar a otros fabricantes si sus componentes o software entran dentro del ámbito regulado. El Departamento de Comercio estadounidense puede otorgar exenciones caso por caso: Volvo recibió una, pero la solicitud de Polestar fue denegada. Ninguna de las partes ha aclarado las razones de esta diferencia de trato, a pesar de que ambas marcas pertenecen a Geely.
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