Prueba especial Chevrolet Orlando: Día 3 Niza > Florencia

Diego G. Moreira     4 septiembre 2011     4 min.
Prueba especial Chevrolet Orlando: Día 3 Niza > Florencia

Seguimos con la prueba del Chevrolet Orlando diesel, con el motor 2.0 VCDI de 163 CV asociado a una caja de cambios automática de seis relaciones. Como ya sabéis, nos hemos desplazado desde Madrid hasta Italia para hacer una prueba diferente del Orlando y ver sus atributos como monovolumen. Nos habíamos quedado en Francia, para […]

Seguimos con la prueba del Chevrolet Orlando diesel, con el motor 2.0 VCDI de 163 CV asociado a una caja de cambios automática de seis relaciones. Como ya sabéis, nos hemos desplazado desde Madrid hasta Italia para hacer una prueba diferente del Orlando y ver sus atributos como monovolumen.

Nos habíamos quedado en Francia, para ser más concretos en Niza, y nuestra etapa de hoy transcurrirá entre Niza y Florencia, siguiendo la ruta por la Costa Azul y pasando también por Mónaco. Si os habéis perdido los recorridos anteriores, desde aquí los podéis ver.

Día 3 – Niza > Florencia (437 km)

Al salir de Niza el tiempo no acompaña demasiado, pese a estar en verano, está un día más bien otoñal con posibilidad de que llueva a lo largo del día. Una pena porque la Costa Azul es muy bonita cuando hace sol, pero al llover se pone de un gris bastante triste. Antes de salir en ruta paseamos por Niza, en una fresca mañana de julio y salimos hacia Mónaco.

Son pocos kilómetros los que nos separan del estado del lujo por excelencia, además la carretera transcurre por la costa con lo que contamos con unas buenas vistas del Mediterráneo. Nuestros peores pronósticos se cumplen y empieza a llover, aún así, pudimos visitar gran parte del principado.

Para aparcar tenemos una hora gratis en la gran mayoría de los parkings de Mónaco, el principal que da acceso al Palais Princier de Monaco, a la catedral de Mónaco y al lado tenemos los jardines San Martin con unas preciosas vistas del peñón.

Y otra parada obligatoria en Mónaco es el puerto con sus impresionantes yates, y el Casino y Ópera de Monte-Carlo, además alrededor cuenta con varios jardines que de nuevo nos ofrecen unas buenas vistas de la ciudad y del Mediterráneo. Como curiosidad, hay una parada de taxis cerca del casino pero lo curioso es que el taxi más barato que pudimos ver ahí parado era un Volvo XC90, el más barato.

Después de visitar el principado salimos en dirección a Italia, todo por la costa, es decir, eludiendo las autopistas francesas. Otro detalle a tener en cuenta es la gasolina, nosotros no repostamos en Francia pensado que en Italia estaría más barata pero no fue así, puesto que en Francia puedes encontrar el litro de diesel a 1,30 € como lo más barato, mientras que en Italia lo más barato 1,39 € -siendo lo normal a 1,42 €/litro-.

Dejamos Menton, el último pueblo francés y entramos el territorio italiano por una serie de carreteras de montaña desde las cuales tenemos unas vistas impresionantes de los pueblos y del Mediterráneo. En Italia también nos percatamos de que la única alternativa son las autopistas, al menos en el norte donde apenas hay autovías y nacionales alternativas. Son bastante asequibles pero el estado de las carreteras es muy cuestionable.

En Ventimiglia cogemos la autopista en dirección Florencia, pasando por una zona llena de túneles que va atravesando la montaña, mientras nosotros nos preguntamos cómo pasaran los controles de seguridad, porque algunos ni siquiera están iluminados, carecen de arcén y encontrar una salida de emergencia es como encontrarse con un trébol de cuatro hojas -con suerte ves alguna perdida, pero es raro-.

Antes de llegar a Florencia paramos en Rapallo, típico pueblo costero italiano, y proseguimos el viaje hasta Florencia a donde llegaremos a la hora de cenar. Acabamos aquí la etapa de hoy, y ya avanzamos que la de mañana será tranquila puesto que sólo veremos Florencia y los alrededores.


Impresiones de conducción

Circulando por las carreteras de montaña nos percatamos de que el motor del Orlando tiene fuerza suficiente para mover con total soltura al monovolumen, empuja con fuerza desde las 1.400 r.p.m. manteniendo el coche siempre por debajo de 2.000 r.p.m. y comportándose de manera muy correcta en las subidas y constantes curvas mientras salimos de Francia.

También nos cayó un buen chaparrón en carretera, momento en el que pudimos comprobar la estabilidad del Orlando en situaciones adversas, y el resultado fue muy correcto, en parte gracias a sus suspensiones firmes que mantienen el coche bajo control.

Como detalle curioso, tenemos la iluminación interior en color agua-marina, que le aporta un toque de diseño al interior, al mismo tiempo que ha cuidado las zonas a iluminar y el diseño de la consola. Finalmente echamos de menos los sensores de aparcamiento delanteros, porque nuestro modelo era el acabado más completo y sólo dispone de sensores traseros, mientras que los delanteros son muy necesarios para maniobrar con un vehículo de estas dimensiones.

Fotos | Equipo de pruebas (las de Mónaco son de dos días, uno a la ida y otro a la vuelta)

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