Prueba especial Honda CR-V: Ginebra>Grenoble (III)

Prueba especial Honda CR-V: Ginebra>Grenoble (III)

Escrito por: Diego G. Moreira    7 abril 2012     Comentario     6 minutos

Tercera etapa de la prueba especial del Honda CR-V con motor diesel de 150 CV. Esta vez conocemos Grenoble, la ciudad más importante y grande de los Alpes.

Llegamos al último capítulo de nuestra ruta con el Honda CR-V por los Alpes, hemos visto los alrededores de Ginebra y su lago (una zona turística importante y con gran belleza gracias al lago) y unos días después nos acercamos al Montblanc con el Honda, a Chamonix para ser más exactos.

Pero no queríamos dejar la zona sin pasar por una ciudad importante y muy conocida a poco más de 50 km del Montblanc y de los Alpes. Nuestro recorrido de hoy, será de pocos kilómetros hasta Grenoble y para la última entrega del recorrido nos guardamos un interesante ás en la manga, se trata de Avignon, del cual hablaremos en nuestra ruta final desde Grenoble hasta Barcelona.

Ginebra > Grenoble (145 Km)

Nuestro punto de partida vuelve a ser la ciudad suiza de Ginbera, poco después de salir empezamos a ver extensas llanuras con campos, un paisaje muy rural y con cierta belleza. Las carreteras son divertidas con cambios de rasante, alguna que otra recta larga (donde un radar sería muy rentable) y en general un paisaje muy tranquilo.

El primer pueblo en aparecer es Aix-les-Bains, ciudad pegada al Lago de Bourget y que cuenta con bastantes cosas para ver. Destaca tanto por su historia como por ser una villa termal, además de contar con el atractivo del Lago con su puerto deportivo y la posibilidad de practicar deportes náuticos.

También dispone de un Casino y de varios monumentos, que no son muy antiguos, pero sí que destacan por la belleza arquitectónica. Un ejemplo es el «Château de la Roche du Roi», un castillo del Siglo XX construido mezclando influencias del renacimiento e influencias de los palacios orientales. Como curiosidad, la firma de coches sin carnet AIXAM tiene su sede en esta ciudad.

Dejamos la ciudad y seguimos camino Grenoble, a donde llegaremos en menos de una hora. La ciudad de Grenoble ya no es una villa de pequeñas dimensiones, cuenta con bastante movimiento y sus dimensiones son considerables (tiene más de 150.000 habitantes). Es considerada como la capital de los Alpes, situándose a poco más de 50 km de ellos.

Lo más recomendable es llegar a la ciudad y aparcar el coche, nosotros teniendo algo de suerte pudimos dejar aparcado el Honda CR-V cerca del centro (en zona azul) y recorrimos andando la ciudad. Las calles interiores y más céntricas de la ciudad son pintorescas para ver. Es habitual encontrarse mucha gente joven en las terrazas y parques de la ciudad, y en general, es una ciudad con mucho movimiento.

Dispone de una especie de teleférico, cuatro cabinas, que suben desde la ciudad hasta la Bastilla. Un edificio situado en lo alto de Grenoble con unas magníficas vistas de la ciudad. Uno de los puntos fuertes de la ciudad es la posibilidad de practicar esquí o cualquier deporte de invierno en la montaña y no renunciar al ambiente típico de una gran ciudad.

En busca de una foto de Grenoble desde la montaña, subimos a los pueblecitos que rodean la ciudad y vemos un incesante flujo de coches que suben hasta ellos para practicar esquí. La carretera es típicamente de montaña y de nuevo vuelve a poner a prueba al Honda CR-V.

Con las vistas nocturnas de Grenoble nos despedimos en esta tercera etapa, la siguiente será la última hasta la ciudad de Barcelona pero de camino pasaremos por una ciudad muy importante: Avignon.

Impresiones de conducción

En las impresiones de conducción, y enlazando con la foto nocturna de Grenoble, nos ha gustado la iluminación ambiente del CR-V, de tonos claros y con varios LED que le aportan un toque diferente. En el apartado de practicidad aún no hemos hablado del maletero.

En la anterior etapa os contamos que las plazas traseras son cómodas, además cuenta con soluciones propias de un monovolumen, pero ahora nos queremos centrar en el maletero. En cifras, tiene una capacidad de 525 litros, una cifra similar a una berlina (tipo Audi A6).

El maletero se encuentra divido en dos partes con una práctica bandeja intermedia, ¿y si nos molesta?. Pues bien, los japoneses han pensado en ello, y entonces podemos convertir la bandeja intermedia (que soporta hasta 10 kg) en el fondo del maletero cómodamente y así disponer de todo el espacio.

Con el paso del tiempo nos vamos familiarizando con su salpicadero, la verdad es que se podían mejorar el tacto y los acabados de algunos plásticos. Las marcas japonesas en general tiene costumbre de abusar de los plásticos duros en el interior, en el caso del CR-V, los ajustes son correctos pero más zonas acolchadas redondearían un coche muy interesante.

En nuestro recorrido desde Ginebra hasta Grenoble conseguimos bajar del consumo medio hasta sólo 6,3 litros a los 100 km, en gran parte gracias a una carretera mayoritariamente llana. Y en la carretera de montaña en los pueblos cerca de Grenoble, notamos que el sistema de frenos (aunque correcto) no aguanta demasiado bien la fatiga, algo normal por el peso y las dimensiones, pero hay que tenerlo en cuenta.

Valoración General

El Honda CR-V tiene una excelente relación calidad/precio, sobretodo ahora que podemos encontrar el modelo con ofertas puntuales que rondan los 25.000 euros. Pero además de este punto a favor, cuenta con una practicidad interior que muy pocos SUV ofrecen, puesto que el CR-V es cómo un monovolumen prácticamente, con una gran modulabilidad interior y soluciones prácticas para dejar nuestras cosas.

Además el motor diesel ha destacado en todo momento por su suavidad, atípica en un modelo de estas características y que desde luego se agradece a la hora de circular por ciudad o ambientes urbanos. Eso sí, no debemos olvidar que es un SUV. Es decir, tiene un sistema de tracción bastante eficaz y suficiente altura libre del suelo, pero no deja de ser un todocamino, así que a la hora de afrontar grandes obstáculos o incluso una ruta 4×4 algo más compleja puede resultar complicado, pero sin embargo para circular por zonas en mal estado, pistas o ir a esquiar a la nieve es un coche que responderá sin problemas.

La parte negativa la encontramos en los materiales interiores, donde se nota la abundancia de plásticos duros que desentonan en un acabado general muy correcto. Esperemos que en la próxima generación del coche ya veamos mejores materiales en un interior que nos ha resultado práctico y funcional.

Fotos | David Taboada y Equipo de Pruebas de Highmotor

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