Prueba: Peugeot 508 BlueHDI, una berlina que quiere estar de moda

Miguel Lorente     23 agosto 2019     6 min.
Prueba: Peugeot 508 BlueHDI, una berlina que quiere estar de moda

Nos ponemos al volante de la renovada berlina en busca de la prueba de que el Peugeot 508 BlueHDI es una opción a tener en cuenta entre los sedán del momento

Desde su presentación en 2018, el nuevo Peugeot 508 dejó claro que no era ni una actualización ni un restyling de los que habitualmente se realizan tras dos o tres años desde el inicio de la comercialización de gran parte del catálogo de coches a la venta en la actualidad.

Por eso, al tener delante la unidad de pruebas del nuevo Peugeot 508 lo primero que llama la atención es su distinguida y elaborada estética exterior y, al abrir sus puertas, el salto de calidad en cuanto al diseño interior.

Un coche llamativo para el público general, sobre todo en este Rojo Ultimate que, incluso, recaba miradas de admiración y comentarios felicitándome por su compra, aunque no sea el caso, pero, si bien es cierto, que lo merece porque estamos ante uno de los sedan más atractivos del momento.

Sus afiladas y perfiladas líneas exteriores ahora sí suponen un zarpazo estético y, gracias a las luces diurnas casi perpendiculares al suelo, invitan a ver los dientes del león que quiere ser el rey de la selva, de la selva asfaltada, cuanto menos.

Largo y con una imagen dinámica, con una trasera achatada y prolongada en su paragolpes, gana longitud de carrocería y espacio en el interior que se traduce en un sensacional maletero. Salvo que sea para un uso habitual y consabido, no resulta necesario recurrir a la opción de carrocería en versión ranchera del Peugeot 508 SW que ya condujimos o, rivales de éste, como el Mazda6 Wagon cuya prueba también tienes disponible.

La inclinación de los pilares A y C produce una sensación de ligereza y fluidez de la carrocería mientras que la ausencia de marco superior en las puertas permite lucir una ventanillas muy seductoras cuando se abren y dan paso al interior.

Peugeot 508 BlueHDIPara la unidad de prueba, el Peugeot 508 BlueHDI conducido muestra un acabado GT Líne tanto exterior como interior y, respecto del habitáculo, la sensación y ambiente de alto copete colma la atmósfera de esta berlina.

Así, sentados en sus trabajados asientos delanteros, la tapicería y el diseño de los mismos se muestra muy elitista y, a la vez, evoca a modelos deportivos. No logra una ergonomía perfecta por culpa de un apoyo lumbar que nunca fue de mi agrado, pero tampoco incómoda.

Como el volante, uno de los apartados que merece un capítulos que  propio.

El volante del Peugeot 508

Sí bien se muestra elegante, sofisticado y diferente, los nuevos interiores de Peugeot asociados al i-cockpit dibujan una configuración octogonal que, con mucho acierto, promueve la instalación de las manos en la ubicación ideal como las de «a las 10 y 10» de un reloj analógico y, el achatado de la vertical ayuda en momentos en los que es más preciso gestionar la dirección con la mano izquierda y la palanca de cambios, ya que se trata de una prueba de un Peugeot 508 BlueHDI con caja de cambios manual.

Una palanca de velocidades, cuya distancia al propio volante es tan próxima que se propone muy interesante «jugar» con ella… hasta que es necesario cambiar de marcha, asunto que también merece un capítulo propio.

Volviendo al volante, lo que gana en diseño y en ergonomía, lo pierde por lo reducido de su diámetro y, a la vez, por el retraso en su transmisión del movimiento de los brazos a la ejecución de las ruedas y por la falta de precisión de la propia dirección.

En marcha, una leve corrección de la dirección necesita de un giro mucho más generoso de lo de deseado y, además, supone un receso entre el propio movimiento y su traducción en la dirección de las ruedas.

Esto produce que, en curvas rápidas o trazadas como la circulación en una glorieta y posterior salida en una sucesión de inercias no deseadas que provocan una tendencia subviradora del eje delantero y de la elevación, por inercia, del trasero.

Está claro que no es una berlina deportiva, pero tampoco pretende serlo, como tampoco resulta divertida de conducir. Cómoda y noble sí.

De hecho, es un sedán familiar para conducir tranquilo y, cuántos más kilómetros menos ya que, una vez se engrana la sexta marcha es cuando muestra lo mejor de sí.

Peugeot 508 BlueHDIPorque la escalada desde segunda a sexta es un devenir de muecas y rascadas que se complica de cuarta a quinta, dado que el movimiento de inserción de la marcha, hacia el la puerta del copiloto, se hace tan exagerado y potente que no se desea otra cosa que no sea «meter sexta» cuando antes y carretera.

Esta situación es casi peor, de quinta a cuarta ya que puede «reducirse» de quinta a sexta sin querer o pasar de quinta a segunda por la falta de juego del recorrido de la palanca que, si bien en longitudinal es breve, en horizontal resulta un ejercicio meditado, ensayado y no siempre exitoso.

Es por esto que, dado el coche del que trata esta prueba, el Peugeot 508  BlueHDI, merece la pena planearse el uso del mismo y si no es mejor recurrir a la caja de cambios automática EAT8 de ocho velocidades, muy suave y mucho más cómoda como nos demostró en el test el Peugeot 5008.

El motor de BlueHDI de 130 CV empuja con soltura incluso con bravura desde muy bajas revoluciones cuando se activa el modo Sport y responde correctamente tanto en modo Normal como Eco ya que, en la configuración más ahorradora, no decae ni se vuelve excesivamente perezoso como suele ocurrir con esta configuración conservadora.

Su consumo en vías extraurbanas se situó en 4,2 mientras que, en población, el gasto de carburante se fija por encima de los 7 litros en distancias cortas. La media general bajó hasta los 5,9 litros debido al mayor uso de vías urbanas.

Conclusión

El Peugeot 508 de última generación o evolución entra por los ojos y gana por el tacto. Es cómodo, atractivo, elegante pero llamativo. Solo para los más exigentes a la conducción puede resultar impreciso y vacío pero para quienes busquen comodidad en largos desplazamientos, tanto en el asiento del conductor como en el resto de plazas sin renunciar a un ápice al espacio de carga, este coche, que en su acabado como Peugeot 508 BlueHDI GT Line 32.450 euros, es una elección correcta.


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