Prueba: Skoda Kodiaq Scout, no se puede pedir más por menos

Miguel Lorente     11 noviembre 2019     8 min.
Prueba: Skoda Kodiaq Scout, no se puede pedir más por menos

Conducimos la versión con el acabado más campero del SUV de hasta 7 plazas checo,la prueba de que el Skoda Kodiaq Scout es una de las mejores opciones del mercado

Las variantes Scout de Skoda corresponden a las versiones más camperas de la gama, desde los familiares hasta los todocaminos pasando por los compactos que añaden la denominación adoptan su configuración para mostrar y demostrar unas capacidades más aptas para un uso fuera del asfalto que el resto de sus hermanos.

Por eso, el Skoda Kodiaq Scout 4×4 2.0 TDI DSG cuenta con una mayor distancia libre al suelo y unas protecciones de la carrocería que, a simple vista, le diferencian del resto de sus iguales y le protegen de la acción de piedras o arena salpicando contra el metal.

La habitabilidad del Skoda Kodiaq Scout

De entrada, como indicamos, por los cuatro costados este coche se muestra diferente: barras longitudinales en el techo, logotipos con el nombre de la variante en los pasos de ruedas delanteros, paragolpes con terminaciones propias, estriberas incorporadas y un espacio entre el suelo y el embellecedor del umbral inferior que, dependiendo de la altura de quien pretenda acceder o descender, puede resultar una maniobra incluso compleja, por ejemplo, para los más pequeños de la casa o personas de avanzada edad.

Al margen de eso, las dos filas de asientos permanentes ofrecen una configuración 2+3 adecuada para 5 ocupantes, incluso en su fila de mayor ocupación para personas adultas de volumen y tallaje medio.

Las butacas delanteras son muy cómodas y, gracias a la tapicería exclusiva de este acabado que luce la nomenclatura de la versión, de tacto muy agradable, solo eché en falta una regulación eléctrica, algo que, sinceramente, si es un coche que no va a tener más que un conductor o, de manera esporádica, dos, es intrascendente en el cómputo global.

La ubicación de los ocupantes delanteros ofrece distancia más que de sobra hasta el cristal que, junto con el techo panorámico, aumenta la sensación de espacio y el salpicadero, a pesar de no ofrecer materiales lujosos, gana respecto de otros Skoda ofreciendo un aspecto, en general, correcto a pesar de no contar con materiales de alta calidad o rimbombacia, simply clever.

Centrado en la posición de la conducción, merece la pena destacar el digital cockpit, la pantalla multifunción ofrece gran cantidad de información y con una gran calidad de imagen y diseño notable. Percepción similar a la pantalla táctil de la consola central que viene a ser apoyada por un equipo de audio de buena fidelidad.

Las plazas traseras disponen de mucho espacio libre para el ocupante respecto de los sillones delanteros ya que, siendo fijado las delanteras, para una persona de mi talla, con una altura de 1,8 m, el espacio entre mis rodillas y el respaldo es significativo. Igualmente, al disponer de accesorios como las bandejas desplegables o el reposabrazos central aumentan el grado de confort en su uso.

Las plazas replegables de la tercera fila son otro cantar y van contra la sabiduría popular que afirma que, donde caben 5, caben 6. No si es en un SUV de 7 plazas como éste.

Porque no siempre donde cabe 5 con comodidad caben ni 6, ni mucho menos 7. Siendo realistas, las plazas de la tercera fila son casi testimoniales, difícilmente utilizables y menos por adultos más que para hacer un traslado corto, por no decir, ir «aquí al lado».

Por eso, y dada la altísima practicidad del maletero cuando tales plazas posteriores se esconden, este coche resulta tremendamente práctico para familias de 4 ó 5 miembros con necesidad de transportar gran cantidad o volumen de bultos, desde maletas a carritos de bebé, pasando por la compra del súper de todo un mes o las cajas de mobiliario sueco a la espera de ser ensamblado.

Si la habitabilidad del Skoda Kodiaq Scout es sublime, la del maletero es extraordinaria sobre todo por lo bien aprovechada que está, siempre y cuando tenga la configuración como 5 plazas ya que, como 7, se vuelve un maletero testimonial, para no más de dos maletas de tamaño algo mayor que las de tipo cabina, a repartir entre 7 ocupantes.

Al volante del Skoda Kodiaq Scout

Analizada la habitabilidad y el confort de este todocamino, se hace obligatorio hablar de su comportamiento en marcha.

Durante la prueba del Skoda Kodiaq Scout, el uso de este vehículo ha sido múltiple: desde el desplazamiento rutinario por población para quehaceres diarios, transporte familiar o el individual y laboral, por población y vías radiales a Madrid, incluidos el de coche para escapada rural de fin de semana.

Respecto del uso en vía urbana, el coche, cuyas dimensiones se fijan en en 4.706 mm de largo y 1.882 de ancho, dificultan encontrar sitio en calles concurridas o, incluso, de carril y sentido único estrechas.

Pero la agilidad que muestra en población es sorprendente ya que, donde otros sufren en giros de 90 grados o glorietas de gran radio, el Skoda Kodiaq Scout se siente aplomado, sin demasiadas inercias y ausente de balanceos, el punto flaco de la mayoría de los SUV normales y corrientes.

Este coche parece haber sido concebido con una exquisitez en su chasis y puesto a punto para un uso y disfrute por encima de la media.

En carretera fuera de población, gracias a los diferentes modos de conducción permite elegir la respuesta más adecuada al momento, por ejemplo, en incorporaciones a vías es conveniente contar con el cambio automático de 7 velocidades DSG en modo S en el selector, pasando al D cuando la marca o la velocidad del tráfico es constante o poco exigente.

En desplazamientos así, o de largo recorrido, la diferencia perceptible entre el modo Comfort o Eco es prácticamente nula, salvo en el consumo y en la respuesta del motor por lo que, en viajes de media y larga distancia, en función de lo que prime para el conductor, se podría elegir una u otra según se busque una respuesta más inmediata o unos consumos más bajos.

Pero es en el modo Sport donde más me ha sorprendido este coche. En zona revirada, la prueba del Skoda Kodiaq Scout me ha demostrado mi percepción de que este coche está muy bien hecho.

Al apoyarse en una tracción integral, las ruedas posteriores aportan el apoyo adicional que, gracias a una dirección que se endurece encarecidamente cuando esta configuración se activa, ponen sobre el asfalto un coche que se defiende muy dignamente donde otros coches, SUV o no, lo pasarían mal.

Se muestra con paso firme en curva, no es rápido pero sí ofrece seguridad y eficacia transitando paisajes de montaña.

Y si de zonas naturales hablamos, fuera del asfalto este coche se defiende. Una frase corta basta para resumir y aclarar que no se trata de un todoterreno, ni parecido, sino de un coche con porte de todocamino que puede transitar con suficiencia fuera del asfalto pero ni de lejos es tan efectivo como otros SUV con aptitudes de todoterreno como pueda ser el Subaru Forester.

Además, el conjunto formado por el citado cambio DSG y el motor 2.0 TDI de 150 CV de potencia y 340 Nm no se muestra en ningún momento poderoso, si bien, a veces, resulta un tanto perezoso, sobre todo cuando el modo «Off road» es activado en superficies rotas e inclinadas, también desmerecidas por una ruedas ajenas a este tipo de uso.

La altura libre ayuda a pasar obstáculos como piedras de no más de 20 cm de diámetro y la suspensión resulta cómoda cuando el suelo presenta baches o escorrentías pero le cuesta afrontar pendientes ascendentes y descendentes ya que exige realizar una minuciosa maniobra para no perder tracción y deslizarse sobre firme de bajo agarre, sobre todo, penaliza, una vez más, por el tipo de neumáticos calzados.

Pero que esto no desmerezca la conclusión sobre este coche.

Veredicto: prueba Skoda Kodiaq Scout.

Según el configurador de la marca, la unidad de la prueba del Skoda Kodiaq Scout tiene un PVP desde 36.465 euros, aplicando los descuentos y promociones actuales. Un precio más que atractivo para uno de los mejores SUV de gran tamaño y hasta 7 plazas por su relación calidad, en general, y precio.

Un SUV que bien merece la pena como coche familiar polivalente y, aunque en momento puntuales y según el contexto de la conducción, pueda ofrecer consumos moderados, la media general, según la descripción del uso explicada anteriormente, ha sido de 7,1 litros de gasóleo cada 100 km recorridos.


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