Retrasos en la producción del nuevo Mercedes-Benz GLC eléctrico por falta de componentes
Este episodio pone de manifiesto los retos que aún enfrentan los fabricantes premium en la transición hacia la movilidad eléctrica, especialmente en el suministro de componentes críticos y la estabilización de cadenas de producción complejas.
Mercedes-Benz está teniendo problemas para aumentar la producción del nuevo GLC eléctrico en la planta de Bremen. Según un reciente reporte, la escasez de componentes clave, como baterías y cableados, ha frenado el ritmo de producción, provocando como consecuencia un notable retraso en las entregas de este esperado SUV del fabricante alemán.
En mayo, la compañía anunció el inicio de la producción en serie de este modelo en Bremen, donde se ensambla en una línea flexible junto a versiones híbridas y de combustión. La marca de Stuttgart ha destacado en varias ocasiones la fuerte demanda del vehículo. De hecho, en sus primeros tres meses, el GLC eléctrico recibió más pedidos que cualquier otro modelo eléctrico en la historia de la compañía.

Sin embargo, durante el escalado de la producción han surgido complicaciones. Un portavoz de Mercedes-Benz ha reconocido problemas con un pequeño número de proveedores. Los principales cuellos de botella se están produciendo, al parecer, en el suministro de baterías por parte de CATL y en los arneses de cables de Kromberg & Schubert.
¿Por qué se ha llegado a esta situación?
En el caso de las baterías, la nueva planta de producción de CATL en Hungría ha sufrido retrasos relacionados con certificaciones ambientales más estrictas impuestas por el nuevo gobierno húngaro. Esto ha obligado a enviar baterías desde China por vía marítima, un proceso mucho más lento. Cabe señalar, que esta situación también está afectando a la producción de vehículos comerciales eléctricos en la planta española de Vitoria.
Por otro lado, los problemas con los arneses se originaron en la planta de Kromberg & Schubert en Marruecos, que resultó dañada por inundaciones en primavera.

Estas dificultades han impactado directamente a los clientes, que actualmente deben esperar alrededor de seis meses para recibir su vehículo. Aunque Mercedes-Benz asegura que los problemas ya se han resuelto y que planea recuperar en un reducido periodo de tiempo la producción perdida, aún no está claro si podrá alcanzar los objetivos antes de fin de año.
Como cabría esperar, los datos de matriculaciones reflejan esta situación. Desde que comenzaron las entregas el 14 de mayo, solo se han matriculado unos 3.300 GLC eléctricos en Europa. En comparación, el BMW iX3, que lleva dos semanas más a la venta, acumula casi 15.500 registros.
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