Seat Alhambra 2.0 TDI 170 CV DSG, prueba (Motor y prestaciones)

Seat Alhambra 2.0 TDI 170 CV DSG, prueba (Motor y prestaciones)

Escrito por: Pablo David González    1 marzo 2012     6 Comentarios     6 minutos

El Seat Alhambra es un monovolumen grande, muy grande. Mide 4,85 metros de largo, 1,90 metros de ancho y 1,72 metros de alto. Es también muy pesado, ya que su masa es superior a los 1.800 kg. Y por último, es bastante costoso. El precio del Alhambra con el motor 2.0 TDI 170 CV y el acabado Style de nuestra unidad de prueba es de 40.135 €. A ello hay que añadirle el equipamiento opcional que seamos capaces de pagar. Por tanto, el Alhambra es el Seat más grande, pesado y caro de la actualidad.

En Highmotor hemos probado el Seat Alhambra 2.0 TDI de 170 CV con acabado Style, es decir, el motor diésel y la línea de equipamiento más alta de gama. Además, la unidad incluía numerosos elementos del catálogo de opciones, lo que hace que todo sea más agradable a la hora de probarla. Empecemos.

Motor y prestaciones


La gama de motores diésel del Seat Alhambra se compone en la actualidad de un único bloque propulsor. Tiene una cilindrada de 1.968 cm3, turboalimentación, raíl común e inyección directa. Sin embargo, fruto de la programación electrónica, de este único bloque surgen tres niveles de potencia: 115, 140 y 170 CV.

El Alhambra con el motor de 170 CV es un coche rápido. Siendo el conductor la única persona a bordo, la reserva de potencia es grande y sobrada para la inmensa mayoría de las circunstancias que habitualmente se presentan en la conducción diaria. No se echa de menos más potencia e, incluso, hay veces en las que se llega a pensar que es innecesaria. Con esto quiero decir que si vas a utilizar el Alhambra para ir poco cargado (por ejemplo, para transportar a niños pequeños), estoy seguro de que el motor de 140 CV es más sensato.

Ahora bien, es raro comprar un Seat Alhambra para ir con él vacío. ¡Vaya derroche de espacio y dinero! Cuando cargamos es vehículo con adultos y su equipaje necesitamos un motor que responda rápido y con fuerza. Es precisamente aquí donde los 170 CV salen a relucir y empiezas a ver el sentido a tanta potencia. Sigue habiendo algo de vanidad en esta afirmación, porque estoy convencido de que con 140 CV también iría bien, pero es un gusto sentir el apoyo y la energía de este motor.

El motor TDI de 170 CV también es destacable por su finura y sonoridad. Obviamente no está a la altura de un motor de gasolina en cualquiera de los citados aspectos, pero nunca llega a ser desagradable. El ruido que llega al interior a baja velocidad procede en su mayoría del motor, pero muy tamizado, y a alta velocidad predomina el ruido aerodinámico y de rodadura.

La unidad de prueba disponía del cambio automático de doble embrague y seis velocidades DSG. Es una opción que cuesta 2.035 €. Funciona muy bien por rapidez y suavidad. Los cambios de marcha son imperceptibles y los realiza con premura, al menos en sentido ascendente. Sucede que, por ejemplo, cuando circulamos en sexta y pisamos con decisión el pedal del acelerador, el cambio reduce dos o tres marchas de golpe, pero demora un tiempo en decidir la marcha oportuna. Se trata de décimas de segundo, pero es claramente más lento que cuando sube de marcha. No molesta en exceso y seguramente reduciendo manualmente se tarde más, pero quería dejar constancia de mi sensación.

El cambio DSG se acompaña de unas pequeñas levas detrás del volante. La de la derecha es para subir de marcha y la de la izquierda es para bajar. Su utilidad es relativa porque es un tanto paradójico conducir un coche automático, sin ninguna pretensión deportiva, utilizando las levas para subir o bajar de marcha (o utilizando la misma palanca del cambio, que también es posible). Para lo que sí puede servir la posibilidad de hacer un manejo manual del cambio, es para reducir ese pequeño intervalo de tiempo que tarda el mismo en decidirse a qué marcha reducir. Si circulas por una carretera con carril único y doble sentido, y necesitas adelantar en el menor espacio y tiempo posible, puedes preparar la maniobra instantes previos anticipando manualmente la marcha a la que el cambio automático reducirá cuando pises a tope el acelerador. De este modo ahorrarás unas décimas de segundo que, en determinadas circunstancias, pueden ser muy apreciadas.

Si nos ceñimos en exclusiva a los números que ofrece el fabricante, tenemos un monovolumen capaz de alcanzar los 100 km/h desde parado en 9,8 segundos y continuar acelerando hasta los 204 km/h. Resulta curioso que con el cambio manual el Alhambra de 170 CV sea 3 décimas más rápido en llegar a 100 km/h y pueda correr a 210 km/h.

Comportamiento


El Seat Alhambra es un vehículo confortable a cualquier velocidad. Las suspensiones absorben las imperfecciones del asfalto sin sequedad, transmitiendo a los ocupantes una agradable sensación de aislamiento y sosiego. La vía delantera y la trasera es ancha y la distancia entre éstas es considerable, lo que da como resultado un rectángulo de apoyo amplio por donde las vibraciones producidas por el trabajo de las suspensiones se reparten. Es por tanto un automóvil adecuado para desplazarse muchos kilómetros sin agotamiento.

La estabilidad es también muy buena. Hay que considerar que el centro de gravedad del Alhambra está situado por encima de lo habitual en las berlinas y que la superficie expuesta al viento, tanto frontal como lateral, es también superior a la de éstas. Sin embargo, no se aprecian temblores circulando por autopista y recibiendo viento de costado. Por el contrario, se percibe como un automóvil bien plantado y sólido, lo que transmite seguridad y confianza. Es una percepción parecida a la que se obtiene en puertos de montaña y zonas de curvas. Por supuesto, no está hecho para enlazar virajes a la velocidad del rayo, pero circulando dentro de los límites de velocidad legales, no puede haber queja por falta de agilidad o respuesta dinámica (siempre, y vuelvo a repetir, teniendo en cuenta el tipo de vehículo que estamos conduciendo).

Consumo


El consumo medio del Seat Alhambra con el motor 2.0 TDI de 170 CV y cambio automático DSG es, según declara la marca española, 5,9 l/100 km. Como es habitual, la realidad devuelve datos diferentes, pero en cualquier caso se puede afirmar que este motor diésel es muy eficiente para los parámetros actuales. El peso, la aerodinámica y los enormes neumáticos no ayudan, pero una vez más la mecánica TDI demuestra la razón por la que es considerada una de las mejores del mercado.

Tiene un depósito en el que caben 70 litros de combustible. Realizando una conducción racional, sin aceleraciones ni frenadas inútiles, se pueden obtener medias en autopistas y vías rápidas en el entorno de los 6,5 litros, lo que nos dará para recorrer 1.000 km sin necesidad de pisar una gasolinera.

Fotos | Pablo David González

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