A prueba SEAT Ibiza 1.0 TGI FR: el compacto español que combina GNC con gasolina

A prueba SEAT Ibiza 1.0 TGI FR: el compacto español que combina GNC con gasolina

Escrito por: Javier López    28 diciembre 2018     Sin comentarios     17 minutos

En esta ocasión hemos puesto a prueba al SEAT Ibiza 1.0 TGI, siglas que corresponden a la variante del compacto español que usa tanto GNC como gasolina.

El mundo del automóvil está evolucionando a un ritmo desenfrenado, donde no solo podemos encontrarnos con numerosos componentes tecnológicos y ayudas a la conducción en nuestro coche, sino también con nuevos combustibles. Las alternativas a la gasolina siempre han llamado fuertemente la atención, y para conocerlas más a fondo hemos decidido poner a prueba al SEAT Ibiza TGI con acabado FR. En otras palabras, nos hemos puesto al volante del compacto más exitoso pero con un componente muy especial: un motor capaz de admitir tanto Gas Natural Comprimido (GNC) como gasolina.

SEAT lleva trabajando desde hace no mucho tiempo en un nuevo tipo de motores híbridos, los cuales se están aplicando en el León, en el Ibiza y en el pequeño Mii. La firma española promete implantar este tipo de mecánica en más modelos de su gama, pero nosotros no hemos podido esperar y el SEAT Ibiza TGI se ha convertido en nuestro fiel compañero de pruebas.

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A los ojos del mundo es un SEAT Ibiza normal y corriente

Estamos acostumbrados a que numerosas firmas apliquen un diseño futurista y diferente cuando se trata de un vehículo que recurre a un sustento de vida alternativo a la gasolina. Sin embargo, el SEAT Ibiza TGI es fiel a su diseño original y no solo es como sus demás hermanos con propulsores tanto gasolina como diésel, sino que también admite cualquiera de los acabados que ofrece la firma española.

Gracias a esta libertad, podemos hacer que nuestro Ibiza TGI incorpore el acabado FR como es el caso de la unidad probada. Mi encuentro con él fue en Madrid, donde me esperaba el compacto con un diseño novedoso pero fiel a los principios de la marca. Lo primero que me llama la atención es el crecimiento al que SEAT ha sometido al Ibiza, puesto que se presenta en esta última generación como un coche mucho más ancho e imponente.

Por otra parte, el frontal del compacto español se ve realzado por el acabado FR, el cual busca sacar a relucir un carácter deportivo pese a que no corresponde con el motor que se esconde en sus entrañas. Sin embargo, mentiría si dijese que el conjunto de detalles que ofrecen las siglas FR no le sientan bien al Ibiza, puesto que el cromado se instaura en multitud de puntos otorgando al carismático modelo un aspecto más limpio y de mayor calidad.

La zaga es donde más novedades podemos apreciar en el nuevo SEAT Ibiza, puesto que los dos pilotos posteriores se encargan de definir una apariencia más moderna y actual. El símbolo de la firma española se encarga de esconder la apertura del portón, y en la parte final de la trasera nos encontramos con dos embellecedores que tienen la misión de simular las salidas de escape, una técnica que no termina de convencer pero que se aplica en prácticamente cualquier vehículo contemporáneo.

Otro punto que debemos destacar en la estética del nuevo SEAT Ibiza son sus angulosas líneas, que proporcionan un aspecto más afilado y limpio. Esta nueva técnica de diseño también ayuda a asentar un carácter más deportivo e imponente, que sale a relucir sobre la carretera. En general nos encontramos con un conjunto muy atractivo e innovador, pero sus semejanzas con el León y su nueva envergadura nos complicarán la tarea diferenciar al Ibiza de su hermano mayor.

Un interior tecnológico y a la última para satisfacer a sus pasajeros

Me reitero al decir que la tecnología está evolucionando de la mano de los automóviles, algo que no solo vemos reflejado en el apartado mecánico, sino también en el interior. Hace unos años, algunos componentes a los que tenemos acceso en la actualidad estaban reservados para los modelos más exclusivos y lujosos, pero a día de hoy los encontramos en prácticamente cualquier segmento.

SEAT ha querido dotar a esta última generación del Ibiza con importantes innovaciones, las cuales permiten a sus usuarios acceder a numerosas funciones que, hasta hace no muchos años, tan solo se podrían disfrutar en vehículo de segmentos superiores. Junto a este amplio arsenal tecnológico del que os hablaré con más profundidad en unas pocas líneas más adelante, nos encontramos con una disposición y tacto de los mandos digna de analizar.

Lo primero que cautiva mi atención una vez que me he adaptado al cómodo habitáculo del SEAT Ibiza es su volante. Este timón presenta un tacto muy agradable y firme, una sensación que se encuentra aderezada por la presencia de unas costuras rojas por cortesía del acabado FR y por unas botoneras laterales para controlar diferentes funciones. Si seguimos palpando más zonas del interior del compacto español, rápidamente nos percataremos de que la presencia de plásticos duros es escasa y, para mi sorpresa, puedo sentir como SEAT ha recurrido a buenos materiales para conferir al Ibiza de última generación.

El cuadro de mandos continúa ofreciendo una disposición analógica junto a una pantalla central que se encarga de indicar numerosos datos relacionados con la navegación, teléfono y autonomía del GNC entre otros. Sin embargo, la marca también permite a aquellos clientes más innovadores incluir el Digital Cockpit, una opción disponible desde 310 euros. Pero donde de verdad he encontrado una importante mejora en el nuevo Ibiza respecto a generaciones anteriores es, sin duda alguna, en su sistema de infoentretenimineto.

Este se encuentra integrado en una pantalla de 8 pulgadas que no solo muestra una gran fluidez, sino que también alberga multitud de funciones. En una primera instancia, puede parecer que se sitúa en una posición demasiado a desmano tanto para interactuar con ella como para mirar hacia esta, pero nada más lejos de la realidad. Al mismo tiempo, ofrece la posibilidad de conectar nuestro smartphone mediante Apple CarPlay o Android Auto, al igual que cargar nuestro teléfono móvil mediante inducción, un extra que tiene un precio de 200€.

Habitabilidad más que suficiente para cuatro pasajeros

Pero ya es hora de dejar a un lado la zona delantera y centrarnos en la parte posterior, donde es muy probable que se inviertan una importante cantidad de horas. Lo primero que debemos recordar es que el SEAT Ibiza ha crecido mucho, declarando unas cuotas de 4,059 metros de largo, 1,44 metros de alto, y 1,78 metros de ancho. Estas medidas no solo se aprecian en el exterior, sino también en el interior, otorgando al conjunto un mayor espacio y, por ende, más comodidad para sus ocupantes.

Las plazas traseras del compacto de SEAT sorprenden gratamente, ofreciendo un nivel de confort considerable para los pasajeros de los asientos laterales, pero un túnel central algo prominente provocará que un tercer ocupante cuente con un espacio más escueto. Otro punto negativo y que debemos tener en cuenta en esta variante TGI es su maletero, puesto que las dimensiones de carga se ven considerablemente reducidas debido a la presencia de los tanques de GNC situados justo debajo del suelo de este.

Para ser más concreto, al escoger esta versión movida tanto por Gas Natural Comprimido como por gasolina, pasaremos de gozar de un espacio de almacenamiento de 355 litros a 262 litros. Por otra parte, también nos encontraremos con un mayor aumento de peso en el conjunto, exactamente en 117 kilos. Pero no os asustéis, puesto que los 90 CV que declara el SEAT Ibiza TGI no han padecido en el intento a la hora de exigirles desplazarnos por cualquier terreno.

Un motor 1.0 TGI tricilíndrico de 90 CV que puede con todo

No os voy a engañar, puesto que yo también me mostraba escéptico las semanas previas a encontrarme con el SEAT Ibiza TGI en aquel caluroso día. “90 CV, tricilíndrico, más peso…¿se moverá bien?” Esas eran las dudas que albergaban en mi cabeza y que provocaban un constante titubeo; pero no hicieron falta nada más que un par de horas para que se disipasen por completo y me permitiesen dar cabida a una concepción justa para este propulsor: es más que suficiente para desplazarnos en cualquier circunstancia.

Nuestro habitual recorrido de pruebas Madrid-Vigo se presentaba como la situación idónea no solo para apreciar las virtudes del español sobre la autopista, sino también para experimentar por mi mismo las mejoras respecto a generaciones anteriores. El SEAT Ibiza TGI se encuentra animado por un motor de tres cilindros turbo capaz de desarrollar 90 CV y 160 Nm de par que entrega entre las 1.900 rpm y 3.500 rpm, lo que nos permitirá contar con fuerza constante y suficiente en un rango de revoluciones muy óptimo.

En una primera instancia podemos considerar que los 90 CV son insuficientes para mover con soltura no solo al peso que declara el Ibiza de por sí, sino también a esos kilos de más que se adhieren en la versión TGI. Nada más lejos de la realidad. Lo primero que llama mi atención es la fuerza del pequeño compacto español que le permite alcanzar los 120 km/h sin miramientos.

Es cierto que durante el trayecto por autopista y con el aire acondicionado accionado era necesario reducir a cuarta o a tercera cuando una cuesta muy pronunciada se presentaba, pero creedme, el SEAT Ibiza TGI es capaz de desplazarse sin problemas, e incluso tiene la pericia de proporcionar cierta alegría a la conducción. Su comportamiento recuerda más al de un motor atmosférico que al de un turbo ya que, pese a comenzar a entregar el par a partir de 1.900 vueltas, debemos jugar con el compacto hasta llegar a la zona media del tacómetro, donde realmente este modelo se siente cómodo. Esto se debe a que los 90 CV que declara el Ibiza TGI en su ficha técnica los entrega entre las 4.500 rpm y 5.800.

El mundo urbano es donde el Ibiza busca sentirse más a gusto, pero después de haber convivido con él durante más de una semana puedo aseguraros que se presenta como un coche muy polivalente. Su dirección, demasiado blanda para una conducción algo más dinámica, se presenta como una compañera idónea para sortear con eficacia los obstáculos presentes en la ciudad; sus sistemas de seguridad también aderezan con gran acierto al compacto español, pero un tacto de la palanca de cambios demasiado suelto y unos recorridos algo largos nos pueden dificultar la inserción de las marchas en algunas ocasiones.

Por otra parte y vuelvo a remitirme a la entrega de potencia del Ibiza, este presenta ciertas carencias a bajas vueltas, provocando que tengamos que engranar primera en determinados momentos. Esta situación es muy ocasional cuando nos acercamos a una rotonda en segunda, frenamos ligeramente y podemos sentir como el Ibiza se resiente, obligándonos a reducir una vez más; no es un problema con el que no se pueda convivir, pero puede que sea más recomendable recurrir al cambio DSG si vamos a invertir más tiempo en la urbe.

A lo largo de mis diez días junto al SEAT Ibiza TGI he recibido una constante pregunta que no es de extrañar y la cual reza así: “¿Cómo es conducir un coche que emplea también el Gas Natural Comprimido como combustible?” Sinceramente, las diferencias son ínfimas respecto a un SEAT Ibiza de gasolina tradicional. En ningún momento podremos alternas entre los combustibles a placer, ya que el compacto español da siempre preferencia al GNC y tan solo permite la entrada de la gasolina cuando este primero se agota por completo; es decir, siempre que haya gas en el depósito será el sustento de vida empleado por el Ibiza.

¿Notaremos alguna variación cuando el vástago de SEAT recurra a la gasolina? No, la transición de GNC a gasolina es imperceptible. Tan solo será posible conocer dicho cambio mediante el indicador verde que aparece en el cuadro de mandos del Ibiza indicándonos que aún contamos con GNC en el depósito, y el cual desaparece cuando este se agota. Después de haber intentado conducir el mayor tiempo posible con Gas Natural Comprimido tan solo he podido percibir una pequeña pérdida de fuerza, la cual se aprecia cuando circulamos con gasolina e inmediatamente llenamos el tanque de gas y continuamos con nuestra marcha, pero es una sensación que rápidamente desaparece; si en caso de que nuestro Ibiza TGI esté recurriendo la mayor parte de su vida al GNC, nos será prácticamente imposible notar algún cambio importante.

Nueva plataforma MQB A0: más dinamismo y aplomo para el SEAT Ibiza

Es cierto que uno de los rasgos más llamativos del SEAT Ibiza TGI es su capacidad de recurrir al GNC como combustible, pero la presencia de una nueva plataforma me obliga a hacer especial hincapié en su comportamiento a nivel dinámico. Como os mencionaba unos cuantos párrafos más arriba, el compacto español ha crecido considerablemente en esta última generación, llegando a declarar unas cuotas muy similares a las de un Volkswagen Golf MK3.

Sin duda alguna el segmento B está aumentando su tamaño considerablemente, pero no es algo que tan solo se aprecie en la habitabilidad o capacidad de almacenamiento, sino también en el comportamiento de sus máximos representantes. Esto es algo que he podido experimentar por mi mismo junto al SEAT Ibiza, un vehículo que cuenta con mayor aplomo sobre la carretera. Este rasgo -más acentuado en esta última generación del compacto españo-l nos brinda una mayor seguridad y una sensación de conducción más ágil y dinámica, provocando que nuestras impresiones al volante del Ibiza sean positivas.

También debo destacar el dinamismo del compacto español que, pese a seguir sintiéndose como un vehículo propio de su segmento, uno puede distinguir ciertas maneras que apuntan hacia ciertos coches de mayor calibre. De esta forma, estamos ante un SEAT Ibiza mucho más polifacético, un SEAT Ibiza que nos permitirá viajar con tranquilidad -y comodidad- por autopista y, al mismo tiempo, plantarle cara a la ciudad sin temer a padecer en el intento.

¿Realmente compensa un coche con GNC?

Al hacerme esta pregunta a mi mismo después de haber conocido al SEAT Ibiza TGI me han surgido importantes dudas, puesto que su respuesta podrá variar considerablemente en función de las circunstancias de cada usuario. Para poder ofreceros una conclusión justa, me he puesto en la tesitura de un cliente que sí siente cierta compensación al recurrir a un vehículo movido por GNC, y en la de otro que no necesitaría utilizar un coche con este segundo combustible.

Uno de los rasgos más importantes es el consumo del SEAT Ibiza TGI, ya que la presencia del Gas Natural Comprimido podría ahorrarnos una considerable cantidad de dinero. El compacto español declara una autonomía total de 1.194 kilómetros, distancia alcanzable -teóricamente- con el llenado de los 13 kilos de los dos depósitos de GNC y los 40 litros que declara el de gasolina.

En una práctica real podemos gozar de unos 280 kilómetros de autonomía de GNC, una distancia posible de cubrir en circunstancias normales. Esta capacidad puede ser muy beneficiosa cuando circulamos por ciudad ya que, además de que el Gas Natural Comprimido cuenta con un precio por kg más barato que el de euro por litro de gasolina y de poder cubrir nuestros desplazamientos urbanos recurriendo únicamente al GNC y a su autonomía, también gozaremos de la etiqueta ECO en esta variante TGI del Ibiza.

En la actualidad, el GNC tiene en España un precio medio de 0,975 €/kg, lo que implica un precio por llenar el depósito de aproximadamente 13 euros. Con esta premisa y haciendo una serie de cálculos llegamos a la conclusión de que el Ibiza TGI resulta un 45,14% más económico que el Ibiza TSI. Esta diferencia se hace tangible al apreciar que el Ibiza 1.0 TSI de 95 CV necesita una inversión de 5,87 euros por cada 100 km, con su consumo medio homologado de 4,7 l/100 km (precio medio gasolina 95 actual: 1,25 €/litro).

Este mismo cálculo se puede aplicar respecto a la variante diésel del compacto español, siendo la versión TGI un 31% más económica que esta. La versión de gasóleo recurre a un propulsor 1.6 de 95 CV, que homologa un consumo medio de 3,8 l/100 km y necesita 4,64 euros de inversión para recorrer 100 km (coste medio diésel: 1,22 €/litro). En el caso del motor híbrido protagonista de nuestra prueba -que homologa 3,3 kg/100 km en modo GNC- será necesario un desembolso de tan solo 3,22 euros para recorrer 100 km.

En la práctica estas cifras se disparan ligeramente, puesto que me ha resultado difícil reducir el consumo medio de los 4,7 kg/100 km. Cuando recurrimos a la gasolina como principal sustento de vida para nuestro Ibiza TGI, realmente es sencillo obtener consumos medios en carretera rozando los 5 l/100 km, una cifra que aumenta hasta los 6,2 l/100 km cuando nuestro principal recorrido se realiza en el mundo urbano.

Mi conclusión ha sido que, si nuestros desplazamientos se van a realizar en su mayoría en el entorno urbano, contamos con una gasolinera cercana con surtidor de GNC y las ventajas de la pegatina ECO pueden ser utilizadas, el SEAT Ibiza TGI es una opción muy a tener en cuenta. Si por el contrario y como ha sido mi caso durante el período de pruebas, contamos con una gasolinera a una hora de distancia (tiempo empleado en el desplazamiento de Vigo a Ourense, siendo esta localidad la más cercana con dispensador de GNC) y la etiqueta ECO no nos aplica ningún beneficio a corto plazo, puede que sea más acertado adquirir una variante únicamente de gasolina -o diésel- del SEAT Ibiza.

Conclusión

Después de experimentar cómo es vivir el día a día con el SEAT Ibiza TGI y analizar sus virtudes y defectos tanto sobre su comportamiento como cuando el compacto recurre al GNC como sustento de vida, he llegado a una conclusión positiva. Estamos ante un vehículo capaz de ofrecer un diseño rompedor y moderno, el cual se combina con un tecnológico interior aderezado por un motor capaz de reducir considerablemente las emisiones de CO2 y ofrecer unas prestaciones más que correctas.

Con un precio de partida de 14.900 euros estamos ante una de las opciones más atractivas del mercado, ofreciendo un conjunto bastante completo por un desembolso que podría aumentar si valoramos otros vehículos con similar propulsor y equipamiento de serie. También gozaremos de una mejor puesta a punto y de una plataforma que proporciona un comportamiento dinámico más satisfactorio que en generaciones anteriores y una mayor habitabilidad.

El mayor punto negativo del nuevo SEAT Ibiza TGI radica en nuestra situación personal y entorno, puesto que en función de determinados factores resultará una compra beneficiosa o no. Con esta premisa, tendremos que sopesar bien la idea de hacernos con el compacto español equipado con dicha motorización, ya que nos podrá compensar con un considerable ahorro o simplemente será un vehículo que terminaremos utilizando exclusivamente con gasolina.

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