Los track-cars no siempre gustan

Los track-cars no siempre gustan

Escrito por: Pablo David González    28 noviembre 2010     2 Comentarios     1 minuto

La denominación inglesa “track-car” engloba a todos aquellos vehículos cuya misión principal es obtener el máximo rendimiento posible de su conjunto mecánico cuando ruedan en circuito. En general, son vehículos que necesitan ser conducidos por personas experimentadas para aprovechar todo su potencial y que producen gran satisfacción a quien es capaz de conseguirlo.

Uno de los ingredientes básicos para crear uno de estos coches es instalar motores potentes en chasis ligeros, rígidos y cuasi desnudos. Ejemplos hay varios: Ariel Atom, Caterham CSR, KTM X-Bow, etc. A pesar de ello, Jason Plato nos demuestra en su último vídeo que no siempre es suficiente con tener una buena relación peso/potencia y excelentes datos de aceleración.

En el vídeo, Plato prueba el Westfield Sport Turbo UK225. Este modelo monta el propulsor de 4 cilindros y 1.6 litros turbo del Opel Corsa OPC, pero con 225 CV (el Corsa tiene 192 CV). Debido a su ligereza, 620 Kg, es capaz de pasar de 0-100 Km/h en 4 segundos, lo que es bastante impresionante. Son datos que a priori no dejan duda sobre las aptitudes del Westfield como duro competidor de deportivos consolidados tipo Porsche 911.

La historia se torna muy diferente cuando Plato se pone al volante, y lo mejor es que echéis un vistazo al vídeo y saquéis vuestras propias conclusiones. No tiene desperdicio y la expresión de su rostro lo dice todo.

Fuente | Youtube

un comentario

  1. Lo que Plato no ha querido decir es que este coche sigue la ya gastada tendencia de los coches sport típicamente ingleses, pero con un diseño de hace unos 40 años. De todas maneras, es un coche de capricho y nada más.

    Saludos

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