BMW X5 xDrive40d con 306 CV, prueba (Diseño exterior, interior y acabados)

BMW X5 xDrive40d con 306 CV, prueba (Diseño exterior, interior y acabados)

Escrito por: Diego G. Moreira    21 abril 2012     3 Comentarios     5 minutos

Primero os hemos contado todo lo relacionado con el motor y prestaciones de este atípico todocamino, el BMW X5 xDrive40d con 306 CV, es más propio para una carretera con curvas que para zonas montañosas. Tal y como explicamos en la primera parte de la prueba, tiene un excelente comportamiento en carretera al mismo tiempo que su motor de 306 CV es una bestia que empuja sin cesar a este X5 de más de dos toneladas.

Ahora nos toca el repaso al diseño exterior, donde salta a la vista el Pack Deportivo M, y también analizaremos a fondo el interior del coche, repasando aspectos como la amplitud, la calidad de acabados o la comodidad de sus siete plazas.

Diseño exterior

Desde hace años el diseño del BMW X5 se va actualizando con pequeños retoques pero siempre sin sufrir un cambio profundo, un diseño que ha permanecido sin cambios desde 2008 y que aguanta de manera sobresaliente el paso del tiempo sin acusar demasiado su veteranía.

De nuestra unidad destaca la deportividad, el color exterior ya es toda una declaración de intenciones, no estamos ante el típico color oscuro que suele acompañar a cualquier 4×4 elegante y de grandes dimensiones.

Esto es el Pack Deportivo M, en color blanco exterior e incorpora unas defensas de mayores dimensiones, llantas de aleación específicas de 19 pulgadas, suspensión deportiva y elementos interiores deportivos (asientos, volante, inserciones de aluminio…) todo ello por un precio final de 7.940 euros.

Otro detalle que destaca el exterior son sus cinco cámaras, una trasera dos laterales y dos más debajo de los retrovisores. La trasera es muy cómoda para aparcar, las dos laterales delanteras son prácticas para cruces sin visibilidad y para evitar tener que sacar medio coche para poder ver. Y finalmente las dos situadas debajo de los retrovisores son prácticas para conducción off-road o aparcar, puesto que vemos perfectamente el lateral del coche (saber si estamos muy separados de la acera al aparcar, por ejemplo).

Exteriormente tampoco nos podemos olvidar de sus faros bi-xenon, unos retrovisores de grandes dimensiones con los que la visibilidad era realmente buena y entre otros elementos opciones, también incorporaba el portón del maletero eléctrico.

En la zaga la deportividad no sólo estaba presente en la defensa de mayores dimensiones, sino que las dos salidas de escape cromadas también acentúan el carácter del coche.

La tecnología LED está presente para las luces diurnas, los tradicionales círculos ahora son LED junto con las luces traseras y las de cortesía de las manillas de las puertas. Hablando de las puertas, nos sorprendió un detalle: era imposible cerrarlas mal. ¿Porqué digo esto? pues porque el cierre era eléctrico, es decir, una vez que cerrábamos las puertas, eléctricamente se anclaban completamente y si la cerrábamos mal también se cerraban automáticamente bien (un detalle curioso, sin mayor relevancia).

Diseño interior, habitabilidad y calidad de los acabados

Lo más característico del interior es el espacio y sobretodo la sobriedad. Además nuestra unidad al tener un carácter deportivo los colores interiores eran oscuros y lo predominante era el negro. El diseño es típicamente BMW con ajustes y materiales correctos, todo el salpicadero es de plástico agradable al tacto y mullido, pero sin grandes alardes de diseño y manteniendo la sobriedad típica de la marca alemana.

Un detalle curioso es la guantera que se abre por botón, algo que también pasa en el Audi Q7. La instrumentación es sencilla pero muy completa y no se olvida de ningún detalle. Al mismo tiempo que la calidad de los materiales es correcta, pero para tratarse de un X5 podría tener algunas zonas forradas de cuero o con una calidad de materiales superior, eso sí, no quita que los ajustes sean correctos.

Las plazas delanteras disponen de espacio más que suficiente para los pies o para la cabeza, es un coche muy cómodo para conducir, dispone de un puesto de conducción elevado con buena visibilidad (en parte gracias a los retrovisores traseros) y los asientos recogían muy bien el cuerpo, eran eléctricos y con ajuste lumbar, así como, sujeción lateral ajustable gracias a dos cojines que se hinchaban a nuestro antojo.

Las plazas traseras también destacaban por la comodidad, además podrían viajar tres adultos sin problemas de espacio y al carecer de tren central, la plaza del medio es bastante amplia y cuenta con espacio suficiente para los pies.

Como adelantaba al principio de la prueba, el BMW X5 disponía de siete plazas. En el maletero guardaba dos plazas adicionales muy fáciles de montar y hasta con climatización regulable sólo para esas dos plazas. La única pega es el espacio, puesto que sólo niños y algún adulto de pequeña envergadura podría ir en ellas al no disponer de mucho espacio para los pies.


Huecos y maletero

En el apartado de huecos, el X5 disponía de grandes y prácticas guanteras en las puertas, incluso en las traseras y también huecos en la tercera fila de asientos. Además de varios huecos en el tren central y el cofre central. La guantera tenía una apertura curiosa, por botón y desde arriba pero realmente no era muy amplia.

El maletero dispone de 620 litros, una cifra más que suficiente. No es demasiado profundo, pero dispone de un accesorio muy práctico para sujetar las cosas que llevemos en el maletero y hasta una red extensible para separar el maletero del resto del habitáculo si decidimos llevar el perro atrás por ejemplo.

Tras analizar el diseño, en la tercera parte de la prueba nos centraremos en el equipamiento de serie, precios y nuestra valoración general.

Fotos | David Taboada, Equipo de pruebas
Agradecimientos a los colaboradores en la sesión de fotos y pruebas off-road del modelo

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