Por menos de 30.000 euros, este SUV chino de 4,7 metros con motor 1.5 Turbo de gasolina y cambio de doble embrague presume de ser una «compra maestra»
BAIC llegó a nuestro mercado sin hacer mucho ruido con el BAIC X55, y ahora suma a su cartera un segundo SUV, el BAIC X75, que también hemos podido conducir. Es la antesala de una gama que promete, y en la que lo más interesante está por venir, con modelos 4×4 como los BJ30, BJ40 y BJ60, este último una alternativa para el mismísimo Toyota Land Cruiser... a la mitad de precio. Pero eso es otra historia. El protagonista de la de hoy es el X75, un SUV de 4,75 metros de longitud con un diseño llamativo y un completísimo equipamiento de serie propulsado por un motor de gasolina de 177 CV y con cambio automático de doble embrague. ¿Lo mejor? Su favorable relación precio/producto. ¿Lo menos bueno? Que no solo tiene etiqueta C y que el consumo puede ser elevado, según la conducción y el terreno. Vamos a verlo con más detalle.
Un diseño que entra por los ojos
No solo por sus dimensiones (4,74 metros de largo, 1,89 de ancho y 1,75 de altura), el X75 tiene presencia. La enorme parrilla sin marco con el diseño que la marca denomina «Kyling Wing», muy de tendencia en muchos coches chinos actuales, tiene algo que al menos a mi me recuerda a modelos como el Hyundai Tucson o al Omoda 5. Dicen en BAIC que está inspirada en una criatura mitológica china… El caso es que el resultado, con los faros flanqueados con una banda luminosa bajo el capó que recorre el frontal, es agradable.

De perfil, la línea de techo desciende suavemente dándole un toque más dinámico, y las llantas de aleación de 19 pulgadas en dos tonos ayudan a sostener esa imagen robusta. Los cromados en la línea superior e inferior que delimitan la superficie acristalada aportan un cierto toque de elegancia. En la zaga, otra banda luminosa como firma visual. Las salidas de escape trapezoidales intentan aportar un punto deportivo, aunque ya adelanto que el espíritu del coche va por otro camino. De hecho, lo que ves en este punto es solo de cara a la galería: las dobles salidas de escape a cada lado no son funcionales, son meramente decorativas.
Tanto en el frontal, bien presente en el capó, como en la banda luminosa trasera, y también en el interior -sin ir más lejos, en el volante-, luce la palabra «BEIJING», que es la denominación de la marca bajo la cual se comercializa el BACI X75 en China. El importador ya está trabajando para que, más pronto que tarde, los coches que lleguen a España lo hagan luciendo la marca BAIX. En cuanto a los colores, hay cinco tonos disponible0s: blanco, negro, dos grises y rojo. La pintura metalizada es la única opción. Y he de decir que el rojo, como el que ves en las imágenes de este artículo, le queda fenomenal.
El interior: mucho equipamiento y mucho espacio
Nada más abrir la puerta te recibe un interior al que ya nos tienen acostumbrados las marcas chinas: mucha pantalla, acabados bitono elegantes y materiales que buscan transmitir el efecto visual de un coche tecnológico y moderno. Y lo consigue. En concreto, en el X75 son tres las pantallas, dos de 12,3 pulgadas —instrumentación y multimedia una a continuación de otra, y una tercera de 7 pulgadas en la consola central para gestionar todo lo referido a la climatización que recuerda por su disposición a la utilizada por los modelos de Audi antes de pasarse al nuevo «panoramic display». No funciona mal, pero sigo prefiriendo los botones físicos.

El equipamiento de serie es muy bueno si tenemos en cuenta su precio. ¿Cómo, que todavía no te lo he dicho? Pues aquí va: desde 34.995 euros al contado, que se quedan en 29.995 euros financiando la compra. Con todo -menos la pintura metalizada- de serie, pues solo hay una versión de acabado. Y todo es todo, desde los asientos de «cuero ecológico» perforados con calefacción, ventilación y ajuste eléctrico, climatizador bizona, sistema de purificación del aire, carga inalámbrica para smartphone, iluminación ambiental y hasta el techo panorámico de 1,3 metros cuadrados de superficie, que se cierra solo si empieza a llover.
Hasta aquí, nada que objetar. Tampoco en cuanto a habitabilidad: los 2,8 metros de batalla y el suelo plano permiten ofrecer mucho espacio en las plazas traseras. Además, los respaldos son regulables en inclinación en dos posiciones, algo que agradecerán los pasajeros en trayectos largos. El maletero parte de 410 litros según cifras oficiales, aunque el método de medición utilizado no dice mucho al realizar una comparación directa con sus rivales. En realidad, la capacidad es buena para el tamaño del coche, en la media de la categoría, con la ventaja de llevar una rueda de repuesto de emergencia bajo el piso. El portón es eléctrico y tiene apertura ajustdable en altura. Hay una toma de 12 voltios en el maletero, y el piso puede colocarse en dos alturas.

Lo que menos me ha gustado del X75 es que cuando empiezas a tocar las superficies, descubres que el plástico duro está más presente en el habitáculo de lo que podría parecer a simple vista. El resultado no alcanza la sensación de calidad que se percibe, por ejemplo, en modelos equivalentes de otras marcas chinas como BYD o Geely, que están por delante de BACI en este apartado.
Motor 1.5 Turbo de gasolina de 177 CV y cambio de doble embrague
Bajo el capó del X75, nada de sofisticación ni hibridación de ningún tipo. El motor es un 1.5 Turbo de gasolina de inyección directa con turbo de geometría variable que funciona según el ciclo Miller. Presume, como hacen prácticamente todas las marcas chinas con sus motores de combustión, de una alta eficiencia térmica y de un sinfín de premios, y en este caso además de ingeniería alemana, aunque solo sea por la colaboración con la empresa Meta en el desarrollo. Rinde una potencia máxima de 177 CV a 5.500 rpm, y un par máximo de 305 Nm entre 1.500 y 4.000 rpm, y permite al X75 alcanzar los 200 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos.
En la práctica cumple, y mueve bien al X75, que se queda en un peso de poco más de 1.600 kg. Está bien aislado y entrega la potencia de forma progresiva, aunque el cambio tiene mucho que decir aquí. Es una caja de doble embrague de siete relaciones que hace su trabajo de manera correcta, pero no esperes la rapidez que caracteriza, por ejemplo, al cambio DSG de Volkswagen. Los fabricantes chinos ya nos tienen acostumbrados a cambios DCT que funcionan bien en conducción tranquila pero que se quedan algo atrás cuando se busca agilidad, lo que en cierto modo no deja lucir al motor todo lo que podría. En este caso no hay levas en el volante, pero sí se puede manejar el cambio en modo «manual-secuencial» a través de la palanca, desde la que también se puede seleccionar el modo «D» o el programa deportivo «S».

Al no tener hibridación, hay dos «peros» que ponerle al X75, y que te afectarán más o menos según para lo que necesites el coche. El primero es que el X75 llega con etiqueta C, si necesitas las ventajas que hoy por hoy se asocian a un etiqueta ECO, tendrás que olvidarte. El segundo es un consumo elevado. Ten en cuenta que homologas una media de más de 8 l/100 km según el ciclo WLTP, y ya sabes que a eso hay que sumar entre 1,5 y 2 litros en uso real. Algo que en la práctica se ha cumplido en nuestra toma de contacto. Bajar de 9 l/100 km es posible, pero si eln trazado muy favorable y conduces en modo Eco.
Si hablamos de comportamiento dinámico, el X75 es, ante todo, un coche orientado al confort. Las suspensiones cuentan con un tarado que absorbe bien los baches y el aislamiento en general es bueno. Si lo que buscas es un SUV familiar para viajar cómodamente, el X75 cumple. Pero no te animes cuando llegan las curvas, porque la agilidad no es precisamente su virtud. La dirección es suave y muy asistida incluso en el modo deportivo, y el ajuste elegido para la amortiguación hace que el coche «clave» el morro y subvire si quieres tomar una curva con alegría. Lo dicho, un comportamiento que prima el confort y la seguridad. No es algo malo en sí, pero hay otros coches chinos con una puesta a punto más europea, que consiguen un tacto de conducción más preciso sin sacrificar confort.
El precio como argumento… según con quién se compare
Con el precio sucede algo parecido: es el principal argumento de BAIC a la hora de posicionar el X75, que ofrece mucho coche por poco dinero si la comparación es con las alternativas europeas en este segmento, que suelen ser más caras, estar menos equipadas o ambas cosas. En el caso del X75 son 29.995 euros financiando la compra (34.995 euros al contado), con todo el equipamiento de serie y una garantía de 5 años o 100.000 km. El problema es cuando la comparación es con otras marcas chinas… o de origen chino. Porque ahí, el X75 se ve las caras con coches como el Ebro S800, con un precio al contado desde 32.600 euros par la versión 1.6 TGDI con 147 CV y etiqueta C. O el recién llegado Geely Starray EM-i, que cuesta 33.490 euros en su versión de acceso, pero tiene una oferta de lanzamiento que deja el precio final, financiando la compra, en menos de 27.000 euros. Y aquí hablamos, nada menos, que de un híbrido enchufable con etiqueta CERO, 262 CV y más de 80 km de autonomía eléctrica.
BAIC X75 – Galería de imágenes
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