17 marzo 2008 Fórmula 1, Opinión

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El año pasado Jean Todt obró el milagro, con la ayuda de Hamilton y McLaren, de dar a Ferrari el título de constructores y de pilotos, un título que se les había complicado muchísimo.

Jean Todt dejó a ferrari en lo más alto. Este año todo parecía ir de perlas en la Scuderia, arrasaron en la pretemporada y parecía que, de la mano del nuevo jefe de equipo Stefano Domenicali nuevo jefe de equipo, Ferrari iba a arrasar. Pero lo que ocurrió en Australia es digno del mejor escritor de comedia satírica, Ferrari, el todopoderoso imperio rojo, hizo el mayor ridículo de los últimos años, hay que remontarse 14 años atrás para ver a dos monoplazas de Ferrari romper sus motores en el mismo gran premio.

Después de ver semejante desastre el presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, afirmó:

Ha sido un baño de humildad que será saludado por todos. No veo la hora de que llegue el domingo para que se vea a la verdadera Ferrari.

Stefano Domenicali fue más contundente:

Es horrible, sin duda. Un resultado que habla por sí mismo y que no entraba en nuestros planes, con lo que es difícil de digerir. Pero hay que recordar que en 2006 tuvimos un arranque similar y fuimos capaces de reaccionar. Ni éramos unos tipos fenomenales antes de esta carrera ni ahora somos unos estúpidos, así que tenemos que analizar todos los detalles para saber exactamente qué ha ocurrido.

Pese a que soy ferrarista, le viene bien a Ferrari bajar de la nube y recibir esta cura de humildad, y hay que recordarles que el año pasado Ferrari no ganó el mundial, lo perdió McLaren.

Vía| Marca


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