7 junio 2016 Deportivos, Otras Competiciones

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Cuando se habla de competición, se piensa en carreras en las que la velocidad es lo más importante y se busca conseguir llegar el primero a toda costa. Pero hay carreras en las que se busca no solo llegar el primero a meta, sino hacerlo con determinadas condiciones. Incluso aportando datos sobre el consumo de los motores durante la carrera. Es el caso de ECOseries, una competición que busca la conducción eficiente y cuya tercera prueba ha tenido lugar en el circuito catalán de Castellolí.

En esta prueba han participado dos unidades del Mazda MX-5, ambos equipados con un motor SKYACTIV-G 2.0, con una potencia máxima de 160 CV. En la clasificación final, han conseguido hacerse con el primer y el tercer puesto de la prueba, dejando el segundo puesto para el Mercedes Clase A 200 CDI.

La prueba tiene una duración de 90 minutos, durante los que los coches recorren el circuito. Los jueces de la prueba miden no solo los tiempos máximos y mínimos, sino también la eficiencia. Los pilotos no pueden calcular si lo están haciendo bien, ya que carecen de sistemas de medición a bordo. Se han de preocupar de ofrecer el mejor rendimiento sin tener una referencia clara del consumo que están realizando.

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Un consumo real muy cercano al homologado

Cuando se comprobó el consumo de los coches participantes, los dos Mazda MX-5 superaron el consumo homologado solo en un 25 y un 28%, respectivamente. Para contrastar, se ha de señalar que los dos coches del equipo Mercedes Quadis superaron su consumo homologado en un 122 y 130%.

Para Mazda, la respuesta de sus motores es importante. Para este tipo de competiciones, que luego se vuelca al mundo real, los motores que se utilizan son de una cilindrada ajustada y atmosféricos, frente a los motores de gasolina turboalimentados de baja cilindrada. Estos ofrecen un rendimiento muy correcto cuando se refiere al consumo homologado, pero que se dispara cuando se trata de consumo real.

El objetivo es conseguir motores de gasolina que consigan un consumo equivalente al de un coche diésel y coches diésel que lleguen a consumir como un coche híbrido actual. Gracias a estas pruebas, se puede valorar el consumo de los coches y su comportamiento en situaciones que imitan el uso habitual y que consiguen ofrecer datos muy interesantes para el desarrollo de los nuevos motores.

Fuente | Mazda


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