22 octubre 2012 Fórmula 1, Opinión, Pilotos

Creo que todos recordamos cuando, en 2006, Michael Schumacher anunció su retirada de la Fórmula 1. Aunque no esperábamos que volviera tres años más tarde, lo hizo porque quería cumplir un sueño; tenía ganas de brillar y triunfar de nuevo.

El kaiser asegura que su intención al volver a la Fórmula 1 era ganar. Ha admitido que cuando se unió a Mercedes, pensaba llegar a lo más alto, sin embargo, asume que su fracaso ha sido por culpa suya,que su rendimiento no ha sido el adecuado disculpando así a la escudería de Barckley.

Consideró que Mercedes era fuerte en ese momento, había ganado dos campeonatos del mundo y todo pintaba bien, sin embargo, como todos hemos visto, no fue así.

Lo que está claro es que a Schumacher le pudo el entusiasmo. Estaba convencido de que tenía un coche ganador y que terminaría retirándose con ocho títulos, pero le salió mal la jugada. Creo que el volver no le hizo ningún bien, se jugó su prestigio por el sueño de ser más grande aún de lo que ya es. A veces la avaricia rompe el saco.

El alemán pudo haberse jugado su imagen, ya muchos periodistas especulaban sobre su estado físico y ante eso supo defenderse;

Aprendes a lidiar con ello. Hay cierta gente que solo intenta presentarse con titulares sobre mí. Cuando entiendes eso, es mejor ignorarlo.

Lo que está claro es que Schumacher siempre será el más grande, y pase lo que pase eso no cambiará, siempre recordaremos al heptacampeón del mundo. Aunque su último paso por este deporte no resultó como esperábamos, el alemán siempre será el campeón entre campeones.

Via | Caranddriver


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