Abarth 500 135 CV, prueba (parte I)

Abarth 500 135 CV, prueba (parte I)

Escrito por: Javi Vicente   @javivicente    17 septiembre 2009     9 Comentarios     7 minutos

Ante vosotros un compacto con espíritu deportivo del que muy pocos de su categoría pueden presumir, con garra y con fuerza en cuanto pisamos el acelerador y que, además es exclusivo, llamativo, y con un poder muy curioso: es el protagonista allá donde esté, ya sea en carretera, en un parking de un centro comercial, parado en un semáforo, o cualquier otra situación. La sensación de la gente es la misma: todo el mundo se le queda mirando. Y no es para menos.

El primer contacto con el coche fue realmente único. Aún recuerdo el sonido al arrancar el motor, la capacidad de aceleración con tan sólo rozar el pedal y lo llamativo, pero a la vez bonito, que puede llegar a ser. Me esperaba un viaje de 500 kilómetros (curiosa casualidad) que tenía la sensación que iba a ser diferente, que iba a disfrutar como pocos y que, por mucho que descuidáramos el consumo y nos limitáramos a divertirnos, lo íbamos a conseguir, al fin y al cabo un día es un día.

Motor y prestaciones

Abarth 500 135 CV

El motor que monta el Abarth 500 no es más que una evolución del que ya probamos con el Alfa Mi.To y que monta el Fiat 500 de serie. En el primer caso desarrolla 120 CV y en el segundo 100 CV pero en nuestro caso sube hasta los 135 CV a 5.500 rpm. Las cifras son realmente impresionantes para un coche que pesa 1.035 kilos y consigue un par de 206 Nm a 3.000 rpm en modalidad sport. No dan ganas de quitarla en ningún momento, ya que en modo normal se queda en 180 Nm de par a 2.500 rpm. No parece mucho, pero os aseguro que al volante, parece un abismo.

Y es que, lo que hay debajo del capó no es ninguna tontería. Nada menos que un motor Fire 1.4 16v gasolina Turbo de 1.368 cm3 sobrealimentado con turbocompresor IHI RHF3-P de geometría fija que consigue llevar al coche hasta los 100 km/h desde parado en tan sólo 7,9 segundos. Un verdadero juguete para disfrutarlo al 200%.

Abarth 500 135 CV

La palanca de cambios junto con el volante son de las mejores que he probado; se adaptan perfectamente a las manos. Aunque hablaremos más extensamente en el apartado de diseño interior, el cuero junto con la forma no redondeada del volante, las costuras rojas y el grosor del mismo, hacen que sea un auténtico placer agarrarlo. Se nota que han cuidado todos los detalles: deportividad 100%. La palanca de cambios lo mismo. Son detalles que no hacen decidir la valoración general del coche, pero son muy agradables cuando uno se encuentra con ellos; todo cuenta.

El motor se comporta de forma extraordinaria. No he tenido la sensación en ningún momento (siempre en modo sport, en modo normal sí que me ha pasado) de pisar el acelerador hasta el fondo y notarlo lento y sin fuerza. Desde el más leve roce hasta cuando se pisa con ganas, el motor responde, llega hasta el corte de inyección y pide más, un cambio rápido, muy rápido y a seguir acelerando. No tiene límite. Todo lo que tiene el motor es empuje, puesto que en segunda marcha, el corte de inyección se sitúa a 97 km/h, misma cifra que obtuvimos con el Alfa Mi.To.

Abarth 500 135 CV

El ruido del motor no es para nada molesto. Precisamente hoy he podido recordarlo con un acelerón de un Golf R32, que aunque no suena igual, sí tiene un cierto parecido. El ruido a metal, toda la potencia saliendo por los dos tubos de escape es realmente una sensación envidiada por muchos -yo el primero- que simplemente pone la carne de gallina. Tanto su suspensión como precisamente el ruido no acompañan a un placentero y relajado viaje. El motor a 140 km/h hace acto de presencia y, aunque es agradable para el conductor algunos, puede llegar a ser molesto para otros.

Los frenos no me convencieron mucho en algunas situaciones. Bien es cierto que no tenía activado el TTC (hay que activarlo cada vez que se enciende el coche, no guarda memoria), pero se iba ligeramente de detrás, aunque en carretera cuando había que frenar, no había complicaciones. Con la ayuda TTC activada, la cosa cambia y lo que antes era mediocre ahora es bueno.

La suspensión tiene un tarado más que perfecto y la dirección es dura, como tiene que ser. Su puesta a punto está estudiada al milímetro y no hay curva ni desnivel que se resista. El menor de los baches, como en todos estos casos, se pueden apreciar en el habitáculo, pero no olvidemos que es un coche deportivo, muy deportivo, y que todo esto se olvida cuando la sensación de agarre en curva sale a relucir. Por suerte, en aquel momento iba subido en este coche, porque de haber sido otro hubiera tenido algo más que un susto.

Abarth 500 135 CV

Hablo de una curva en una carretera comarcal, se iba cerrando cada vez más y por más que quería frenar no podía hacerlo a tope, pues no sabía cómo iba a responder el coche. Ni un movimiento en falso, ni siquiera activación de alguna ayuda de la conducción, como si nada, le puse en el mayor de mis aprietos y el coche supo comportarse de manera excelente. Ahí fue cuando supe que no era un deportivo cualquiera, sino un coche pensado para la competición.

Técnicamente al activar la modalidad sport varía la configuración de la centralita y en la presión del turbo, además de en la dirección. Obviamente son variables que afectan directamente al consumo y lo comprobamos. De media puede llegar a gastar un 10% más en modalidad sport comparado con la modalidad normal, pero también os aseguro que la diversión es mucho mayor. Os he de confesar, que a excepción de las mini pruebas de consumo en modalidad normal, he tenido siempre conectado el modo sport. A pesar de apagar el contacto, conservaba la memoria de la última vez, razón por la que una vez más, nos demuestran que se han cuidado todos los detalles.

También pude probar la diferencia en el accionamiento del pedal del acelerador. El pie constante en la misma posición, el coche en ligera subida y en modalidad normal, al presionar el botón (cambia la configuración al instante) se nota que la respuesta es mucho más inmediata. En una aceleración, en modo normal hay que esperar 2-3 segundos hasta que el motor comience a subir de vueltas, mientras que en la modalidad sport es todo instantáneo. Una auténtica gozada.

Abarth 500 135 CV

Llega la parte menos buena, lo que toda esta diversión al volante repercute en el bolsillo: el consumo. Es un coche tragón, y de lo lindo siempre y cuando nos divertamos. Como todos, cuando le mantenemos a bajo régimen y con desarrollos largos, podemos hablar de consumos económicos, pero siendo sinceros, no nos estamos divirtiendo. Para que os hagáis una idea, sin importar el consumo, tras 20-25 kilómetros por carretera convencional, he podido llegar a una media de 13 litros por cada 100 km. Muchas curvas, aceleraciones, frenos, adelantamientos… aunque también he conseguido una cifra muy competitva en conducción relajada: 7 litros en las mismas condiciones de carretera, aunque no me he divertido.

Para obtener unos consumos ajustados, lo mejor era medir los datos en modalidad normal. Hicimos dos mediciones; la primera a una media de 89 km/h en la que gastamos 5,6 litros. La segunda fue a 113 km/h de media (datos del ordenador) y el consumo se elevó hasta los 6,3 litros. En ambos casos, con la modalidad sport los datos se incrementaron en 0,2 litros.

El diseño exterior e interior no tiene pérdida. Os he adelantado un poco el puesto de conducción (un par de detalles) pero os aseguro que no os va a decepcionar.

Fotos | Javi Vicente

un comentario

  1. Jorge dice:

    Que envidia el poder probar un «cochecito» tan juguetón, esperaremos a la segunda parte.
    Un saludo

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