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Geely quiere demostrar que la seguridad de sus coches empieza mucho antes de llegar a la carretera
El Geely Global Safety Center suma cinco récords Guinness y prueba choques, baterías, ciberseguridad, ADAS y vehículos eléctricos conectados.
Hasta hace no tanto, cuando hablábamos de seguridad en un coche, casi todo se resumía en una imagen muy concreta: un vehículo lanzado contra una barrera, dummies en el interior y una puntuación final en forma de estrellas. Cinco, si todo iba bien. Y, por supuesto, estos crash-test, que tanto les costaba superar con nota a los fabricantes chinos, siguen siendo una parte fundamental del desarrollo de cualquier automóvil.
Pero el coche actual ya no es solo una carrocería, cuatro ruedas, un motor y una estructura diseñada para absorber energía en caso de impacto. Los vehículos eléctricos, híbridos enchufables e inteligentes han cambiado por completo las reglas del juego. Ahora también hay que pensar en la batería, en el software, en los sensores, en las actualizaciones remotas, en la conectividad, en la protección de datos… y hasta en la ciberseguridad.

Y ahí es donde Geely quiere marcar territorio con su nuevo Geely Global Safety Center, una instalación ubicada en Ningbo, China, que se inauguró a finales de 2025 con una carta de presentación contundente: cinco récords mundiales Guinness relacionados con su tamaño, su capacidad de ensayo y el número de pruebas que puede realizar.
Los cinco récords Guinness del Geely Global Safety Center
El nuevo Geely Global Safety Center no es simplemente un laboratorio de choque más grande de lo habitual, es una infraestructura concebida para validar el coche como un sistema completo. Y eso, en plena transición hacia el vehículo eléctrico, inteligente y conectado, tiene mucho más sentido del que puede parecer a primera vista. Porque una cosa es comprobar cómo se comporta una carrocería en un impacto frontal, lateral o trasero. Y otra muy distinta es analizar qué ocurre con una batería de alto voltaje después de un golpe, cómo reaccionan los sistemas de asistencia a la conducción en condiciones de baja visibilidad, si una actualización OTA puede afectar a algún sistema crítico o si la electrónica del coche está protegida frente a posibles ataques.

En otras palabras: Geely quiere que la seguridad no se mida solo en el momento del impacto, sino antes, durante y después. También en todo aquello que no se ve desde fuera. Y la magnitud de su centro de seguridad queda clara repasando los cinco récords Guinness que ha conseguido la instalación.
- El primero es el de laboratorio de seguridad del automóvil más grande del mundo, con una superficie total de 81.930,745 metros cuadrados. Ahora que está tan de moda la referencia, eso son casi 12 campos de fútbol, con instalaciones dedicadas a probar, medir, repetir y validar situaciones que un coche puede encontrarse durante su vida útil.
- El segundo récord corresponde a la pista interior de pruebas de choque más larga, con 293,39 metros. Esta distancia permite realizar ensayos a alta velocidad y reproducir impactos más complejos que los necesarios para cumplir únicamente con los requisitos mínimos de homologación.
- El tercero es uno de los más interesantes para quienes piensan que la seguridad solo depende de la estructura del coche. Geely cuenta con el túnel de viento ajustable por clima y altitud más grande para pruebas de vehículos, con 28.536,224 metros cuadrados. Puede simular nieve, lluvia, radiación solar y vientos de hasta 250 km/h.
- El cuarto récord corresponde a la zona de pruebas de impacto en ángulo arbitrario más grande, con 12.709,293 metros cuadrados y capacidad para realizar ensayos entre 0 y 180 grados. Esto permite analizar colisiones mucho más cercanas a las que se producen en la vida real, donde los coches rara vez chocan de forma perfectamente frontal y ordenada.
- Y el quinto récord tiene que ver con la variedad: el centro puede realizar 27 tipos de pruebas de seguridad, el mayor número disponible en un laboratorio de seguridad de un fabricante de automóviles.
Por qué esto importa en un coche eléctrico o híbrido enchufable
La pregunta lógica es: ¿qué gana el conductor con todo esto? Porque, al final, un laboratorio puede ser enorme, tener récords Guinness y mucha tecnología, pero lo importante es cómo se traduce eso en los coches que llegan al concesionario.
La respuesta está en la complejidad creciente del automóvil. En un coche eléctrico, la seguridad ya no depende solo de que la estructura proteja bien a los ocupantes. También importa cómo está integrada la batería, cómo se gestiona su temperatura, qué ocurre si recibe un impacto, cómo se desconectan los sistemas de alto voltaje o cómo se comunica el vehículo con el exterior.

Y en un coche conectado ocurre algo parecido. Los sensores, cámaras, radares, chips, unidades de control y sistemas de asistencia a la conducción trabajan constantemente con datos. Si todo funciona bien, el conductor apenas lo nota. Pero para que funcione bien hay que ensayarlo antes en condiciones controladas: lluvia, niebla, nieve, cambios de luz, señales de tráfico, baja adherencia o frenadas de emergencia.
Ahí es donde un centro como este cobra sentido. No se trata solo de superar una prueba. Se trata de anticipar escenarios reales antes de que el coche llegue a manos del cliente. En Geely se lo han tomado muy en serio, como demuestra la prueba extrema a la que han sometido al Starray EM-i, que va más allá del crash-test estándar de Euro NCAP.
Seguridad física, seguridad digital y protección de datos
Uno de los aspectos más relevantes del Geely Global Safety Center es que incorpora laboratorios específicos para analizar la ciberseguridad de los vehículos. Y esto, aunque suene menos espectacular que lanzar un coche contra una barrera, va a ser cada vez más importante. Los coches actuales reciben actualizaciones remotas, se comunican con aplicaciones móviles, almacenan datos, gestionan funciones mediante software y dependen de una arquitectura electrónica cada vez más compleja. Eso abre enormes posibilidades, pero también obliga a proteger mejor el sistema.
Geely habla de ensayos sobre múltiples vectores de ataque, chips, firmware, transmisión de datos, actualizaciones OTA y sistemas electrónicos del vehículo. Dicho de forma sencilla: el objetivo es que el coche sea seguro también cuando no está chocando contra nada. Porque la seguridad del futuro no solo consistirá en salir ileso de un accidente. También en que el coche no falle, no se vuelva vulnerable y no comprometa la información del usuario.
De China al coche que puedes comprar en España
El centro de seguridad forma parte de un ecosistema industrial más amplio que Geely tiene en Ningbo, donde también se integra la Zeekr Smart Factory. Esta planta inteligente utiliza tecnologías como 5G, inteligencia artificial, internet de las cosas y sistemas de gestión digital para controlar mejor los procesos de producción y la trazabilidad.

Aquí aparece otro punto importante: no sirve de mucho desarrollar una tecnología muy avanzada si luego no se puede fabricar con precisión y de forma repetible. La seguridad también se construye en la línea de producción, en la calidad de las soldaduras, en el control de los componentes, en la integración de la batería y en la verificación final de cada vehículo. Por eso Geely insiste en conectar tres mundos que hasta hace unos años parecían más separados: desarrollo, validación y fabricación. El laboratorio prueba. La fábrica ejecuta. Y los datos permiten corregir, mejorar y volver a validar.
La puesta en marcha de este centro también tiene una lectura estratégica. Geely ya no quiere ser vista solo como una marca china que llega a Europa con coches competitivos en precio, tecnología o eficiencia. Quiere presentarse como un fabricante global capaz de desarrollar estándares propios en seguridad, electrificación y vehículo inteligente.
No es un movimiento aislado. El grupo lleva años creciendo con marcas como Geely, Lynk & Co y Zeekr, y ha invertido más de 31.500 millones de euros en I+D durante la última década. Además, el nuevo centro nace con vocación de colaboración internacional, con instituciones como CATARC y la Universidad Tsinghua en el desarrollo de nuevos estándares de seguridad para vehículos inteligentes.
Y esto conecta directamente con los modelos que Geely empieza a desplegar en mercados como el español, el Geely E5 y el Starray EM-i. La seguridad ya no es solo una etiqueta comercial ni una puntuación final. Es un argumento de marca. Y si Geely, como parece que está haciendo, consigue trasladar a todos sus nuevos coches de producción lo que promete este nuevo centro de seguridad, sus próximos modelos tendrán un argumento muy potente para competir en Europa. No solo por precio, autonomía o equipamiento, también por algo que vale bastante más que cualquier pantalla o cualquier cifra de potencia o autonomía: la seguridad.
Preguntas sobre el Geely Global Safety Center
¿Dónde está el Geely Global Safety Center?
El Geely Global Safety Center está en Ningbo, China.
¿Cuántos récords Guinness ha conseguido el nuevo centro de seguridad de Geely?
El centro ha conseguido cinco récords Guinness relacionados con su tamaño, sus instalaciones de prueba y el número de ensayos de seguridad que puede realizar.
¿Qué tipo de pruebas se realizan en el Geely Global Safety Center?
Permite realizar pruebas de choque, impactos en ángulo, protección de peatones, seguridad de baterías, sistemas de asistencia a la conducción, ensayos climáticos, ciberseguridad, software y conectividad.
¿Por qué es importante este centro para los coches eléctricos?
Porque en un coche eléctrico la seguridad no depende solo de la carrocería. También hay que validar la batería, los sistemas de alto voltaje, la electrónica, el software, las actualizaciones remotas y la conectividad.
Global Safety Center – Galería de imágenes
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