Prueba del Jeep Renegade 4xe, un SUV urbano diferente con Etiqueta 0

Prueba del Jeep Renegade 4xe, un SUV urbano diferente con Etiqueta 0

Escrito por: Alvaro Avilés    20 mayo 2022     11 minutos

Hemos puesto a prueba el Jeep Renegade 4xe, un SUV urbano enchufable con tracción total y Etiqueta 0 perfecto para moverte por el centro de la ciudad

El Jeep Renegade llegó a la gama de la marca americana en 2014 para introducirla de lleno en uno de los segmentos con más éxito del mercado, el de los SUV urbanos. La apuesta de la marca era segura, y es que aprovechando la plataforma del Fiat 500 X, la mítica marca de todoterrenos podría lanzar un producto con los rasgos que siempre han caracterizado a sus modelos sin disparar sus costes de desarrollo.

Ocho años después de su lanzamiento, el Jeep Renegade se ha consagrado como la pieza clave de Jeep para asegurarse unas buenas cifras de ventas. Prueba de ello es que es el Jeep más vendido en el mercado español por delante de su hermano mayor, el Compass.

No te pierdas nuestra prueba del Jeep Compass 4xe

Siguiendo con la tendencia hacia la electrificación que todos los fabricantes se han visto obligados a seguir, Jeep lanzó sus primeros modelos híbridos en 2020: el Renegade 4xe y el Compass 4xe.

El Jeep Renegade 4xe se puede elegir en dos versiones, una con 190 CV y otra con 239 CV, ambas con una autonomía eléctrica que supera los 40 km que exige la DGT para ofrecer la Etiqueta 0 de la DGT. En esta prueba nos hemos decantado por la versión más potente, por lo que vamos a contaros nuestras sensaciones en detalle.

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Todo el ADN de Jeep en formato urbanita

Jeep ha sabido aprovechar todo el potencial tecnológico y, sobre todo, las plataformas de Stellantis sin restar personalidad a sus modelos. De hecho, cualquier persona que vea un Renegade por la calle, independientemente de sus conocimientos sobre motor, sabe perfectamente que está ante un Jeep.

El gran responsable de esta personalidad inconfundible es el musculoso frontal, y es que a pesar de que es sólo 2 cm más ancho que, por ejemplo, un Seat Arona como el que probamos, tiene una presencia mucho más imponente.

Por delante, tenemos una gran superficie frontal con la característica parrilla de siete lamas verticales y los faros redondos que se han convertido en seña inconfundible de cualquier modelo de la marca.

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Jeep ha sabido modernizar sus clásicas líneas, por lo que los característicos faros redondos del Renegade tienen una atractiva luz diurna en forma de “ojos de ángel”. La calandra es una de las señas que diferencian a la variante 4xe del resto de la gama, y es que en esta versión tiene un mayor carenado con el fin de mejorar una aerodinámica muy castigada por las rectas formas de la carrocería.

Por debajo de esto, tenemos un poderoso paragolpes delantero con los también redondos faros antiniebla y, en los extremos de este, unos intermitentes que coronan unas entradas de aire que no son funcionales.

La sensación de angulosidad se mantiene cuando vemos el Jeep Renegade de perfil, y es que las rectas formas de su carrocería y los pasos de rueda cuadrados dan la sensación de estar ante un coche más grande.

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Es aquí donde vemos otro de los detalles que delatan que estamos ante la versión híbrida enchufable, y es que el Jeep Renegade 4xe esconde dos tomas en sus caderas: la boca de carga del depósito de combustible está en el lado derecho mientras que la toma de carga para recargar su batería eléctrica está en el lado izquierdo.

La parte trasera sigue con la misma tónica que el resto del coche, con unas líneas rectas y unos faros cuadrados con un dibujo lumínico en forma de X que, como detalle, tienen grabada la clásica parrilla y los faros redondos que han hecho famosos los coches de la marca. Además, tendremos el logo de 4xe así como el de la marca con un sombreado en azul, un color que hace referencia a la naturaleza electrificada del modelo

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Para redondear el conjunto, el acabado Sport con el que estaba configurada la unidad que hemos probado incluye unas bonitas llantas de 19 pulgadas en acabado bicolor que le dan una estética muy deportiva.

Si quieres una imagen más aventurera y, por qué no, más apta para sacar tu Renegade 4xe del asfalto, Jeep ofrece el nivel de equipamiento Trailhawk, que entre otras diferencias, monta unas llantas de aleación de 17 pulgadas calzadas en unos neumáticos con un perfil mucho más ancho.

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¿Necesitas espacio? El Jeep Renegade 4xe es una buena alternativa

Cuando entramos en el interior del Jeep Renegade 4xe, podemos comprobar una de las mayores ventajas de las rectilíneas formas de su carrocería: la amplitud. Teniendo en cuenta que estamos ante un coche de poco más de 4,20 metros de longitud, este SUV urbano ofrece un espacio para las piernas suficiente en las plazas traseras y, sobre todo, un hueco para la cabeza superior al de la mayoría de sus competidores.

En cuanto a su maletero, tendremos una capacidad de 330 litros -21 menos que en las variantes de gasolina- con unas formas muy rectas y aprovechables que nos facilitarán el “tetris” típico de cada viaje.

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Una vez que nos sentamos tras su volante y echamos un vistazo al salpicadero, es fácil darse cuenta de lo mucho que han cambiado los coches con el paso de los años. Lejos de la moda que impera en la actualidad de “todo pantallas”, el Jeep Renegade sigue ofreciendo un salpicadero tradicional, con una pantalla de diseño sencillo y comportamiento algo lento integrada en la parte central y, por debajo de esta, una zona repleta de los ya casi extintos botones.

En esta zona, tendremos mandos giratorios para manejar el sistema multimedia, botones para activar sistemas como el sistema de aparcamiento automático o el asistente de cambio involuntario de carril y, por debajo, los mandos para regular el sistema de climatización.

La evolución ha dictado sentencia a este tipo de mandos tradicionales en favor de las pantallas y los controles hápticos. Sin embargo, en Highmotor seguimos abogando por los controles físicos, y es que son mucho más sencillos y no nos dejarán vendidos si el sistema multimedia falla en algún momento.

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Si revisamos a conciencia el habitáculo, nos damos cuenta de que estamos ante el modelo de acceso a la gama de Jeep. Por ello, el interior del Renegade ofrece una buena dosis de plásticos duros aunque, eso sí, muy bien ajustados.

La postura de conducción es alta y la visibilidad es correcta, aunque es cierto que los gruesos pilares A en posición vertical pueden dificultar algo la visión en el momento de entrar en una rotonda.

Una de las novedades que Jeep introdujo en la última renovación de su modelo más pequeño fue el cuadro de instrumentos digital. La información que muestra es muy completa, por lo que podremos configurarla para obtener información sobre los consumos, la autonomía eléctrica, la autonomía total, el sistema de propulsión o el funcionamiento de los asistentes a la conducción. Además, el color de la instrumentación cambiará dependiendo del funcionamiento del sistema de propulsión, por lo que estará en color azul cuando el coche se mueva utilizando únicamente el motor de gasolina y en verde cuando lo haga con el eléctrico.

A la izquierda de la pantalla tendremos un contador de revoluciones para el motor de combustión, mientras que a la derecha tenemos otro medidor tradicional que nos indicará el porcentaje de funcionamiento del motor eléctrico así como el nivel de regeneración cuando frenamos.

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4xe: un 4×4 de la nueva escuela

El Jeep Renegade 4xe se ofrece con dos variantes de potencia, una con 190 CV y otra con 239 CV. La diferencia radica en que a pesar de que ambas alternativas cuentan con el mismo motor de gasolina de 1.3 litros turboalimentado, en uno da 131 CV mientras que en el más potente esta cifra aumenta a 179 CV. Los 60 CV que les faltan para llegar a la cifra total se consiguen gracias a un motor eléctrico instalado en el eje trasero.

A diferencia de un 4×4 convencional, los dos ejes del Jeep Renegade 4xe son completamente independientes, por lo que el motor de combustión se encarga del tren delantero mientras que el eléctrico hace lo propio con el trasero.

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De esta forma, un control de tracción electrónico será el encargado de estudiar las condiciones para valorar si debe entrar en funcionamiento el tren trasero para sacarnos de situaciones comprometidas. A pesar de no ser un 4×4 “puro”, hay que destacar el buen funcionamiento del sistema, y es que es capaz fue capaz de salir airoso de los terrenos embarrados en los que le pusimos a prueba.

Para alimentar al motor eléctrico, el SUV urbano híbrido enchufable de Jeep cuenta con una batería cuya capacidad es de 11,2 kW. Según datos oficiales, esta es suficiente como para que el Renegade 4xe ofrezca una autonomía eléctrica de 50 km. Tras nuestra prueba, hay que decir que han sido demasiado optimistas, y es que sólo haciendo un uso intensivo en ciudad conseguiremos acercarnos a los 40 km de autonomía eléctrica real.

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Para gestionar este sistema de propulsión, el Jeep Renegade 4xe cuenta con una transmisión automática de convertidor de par con un comportamiento algo brusco en los cambios. Por tanto, la suavidad cuando avanzamos en modo 100% eléctrico se olvida en cuanto entra en funcionamiento el motor de combustión.

Los 239 CV que ofrece el sistema de propulsión del Jeep Renegade 4xe son más que suficientes para moverse con total soltura. Así lo atestiguan sus prestaciones, y es que es capaz de hacer el 0 a 100 km/h en 7,1 segundos.

La receta milagrosa para reducir consumos: ¿Es efectiva?

A la hora de comprar un híbrido enchufable, debemos tener muy claro que sólo conseguiremos unos consumos bajos si nos movemos por ciudad o, en su defecto, hacemos trayectos por autopista cortos y salimos con la batería totalmente cargada.

El Jeep Renegade 4xe ofrece tres modos de gestión para su sistema de propulsión:

El Hybrid es el modo que en el que el coche arranca por defecto. En este caso, la teoría dice que el motor de combustión y el eléctrico trabajan de forma conjunta para equilibrar la balanza entre los bajos consumos y extender al máximo la batería eléctrica. En la práctica, el Jeep Renegade aprovecha al máximo la autonomía de su motor eléctrico, por lo que sólo recurre al térmico cuando pisamos el acelerador con decisión. De esta forma, tenemos un todo o nada: consumo 0 hasta que se agota la batería y, una vez que lo hace, unas cifras que coquetean con los 8 l/100 km en ciudad.

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El segundo modelo de gestión es el Electric. En este caso, el Jeep Renegade 4xe se mueve únicamente gracias a su motor eléctrico de 60 CV, por lo que sólo se puede utilizar hasta que la batería se agote por completo.

El tercero en discordia es el modo E-Save, con el que desconecta por completo el motor eléctrico para guardar la batería disponible y utilizarla en el momento que deseemos. Además, el Jeep Renegade 4xe aprovechará los momentos en los que pisamos el freno o levantamos el pie del acelerador para cargar la batería. Lo más recomendable es activar este modo sólo cuando circulamos por autopista, y es que si lo hacemos en ciudad, los consumos aumentarán considerablemente.

Otra de los grandes “peros” del Jeep Renegade 4xe es su depósito de combustible, y es que con sólo 36 litros de capacidad y unos consumos que sólo bajan de 8 l/100 km si hacemos menos de 30 km al día, tendremos que pasar por la gasolinera cada 400 kilómetros.

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Comprar un Jeep Renegade 4xe: ¿Una buena idea?

Después de nuestra prueba del Jeep Renegade 4xe, llega el momento de la decisión final: ¿Es una buena compra?

Si te gustan los SUV, gran parte de tus trayectos son por ciudad y tienes la posibilidad de instalar un punto de carga en tu casa, puede ser una alternativa a tener en cuenta.

Por el contrario, si realizas viajes de larga distancia con frecuencia, te recomendamos optar por otra alternativa, y es que sus elevados consumos y su autonomía total no le convierten en el coche más apto para este tipo de uso.


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