Prueba Volkswagen Arteon Shooting Brake: ¿El familiar perfecto?

Prueba Volkswagen Arteon Shooting Brake: ¿El familiar perfecto?

Escrito por: Alvaro Avilés    18 diciembre 2021     9 minutos

Os traemos la prueba del Volkswagen Arteon Shooting Brake 2.0 TSI de 190 CV, el buque insignia de la gama de berlinas de la marca, que tiene como difícil misión hacer olvidar a los jefes del segmento

En una época en la que los SUV han ido ganando peso en el mercado a causa de canibalizar las ventas de las berlinas, lo que antes era habitual ahora se ha convertido en un soplo de aire fresco. Con las calles plagadas de modelos como el Dacia Duster, el Citroën C5 Aircross o el Mazda CX-5, el simple hecho de ver coches como el Peugeot 508 SW que ya probamos o el protagonista de nuestra prueba ya es todo un placer.

El Volkswagen Arteon es la perfecta combinación entre compra racional y pasional, con un diseño que no deja indiferente a nadie y una amplia gama mecánica en la que encontraremos incluso una versión híbrida enchufable con gasta 59 km de autonomía eléctrica

Te contamos todo sobre el Volkswagen Arteon e-Hybrid

Con la desaparición del todopoderoso e inentendido Phaeton en 2015 y la llegada de un atractivo pero demasiado sobrio Volkswagen Passat CC, la gama de berlinas de Volkswagen quedó huérfana de un buque insignia con el que mirar de tú a tú a sus rivales más premium.

Por esta razón, los de Wolfsburgo vieron necesario el desarrollo de un nuevo modelo que se colocara por encima del Passat. Gracias a la polivalente plataforma MQB, en 2017 conocimos el que sería el sucesor del Passat CC, con una estética más diferenciadora y un nuevo nombre para que el cambio quedara aún más claro: Volkswagen Arteon.

Después de 4 años en el mercado, Volkswagen ha vendido algo más de 5.200 unidades del Arteon. Una cifra ínfima si lo comparamos con las cifras de ventas de uno de los best seller de la marca, el Tiguan, que ha conseguido matricular en el mismo periodo de tiempo casi 75.000 unidades.

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Un diseño diferenciador

Uno de los principales argumentos del Volkswagen Arteon a la hora de plantar cara a sus rivales y de justificar su sobrecoste respecto a su hermano pequeño, el Passat, es su espectacular diseño.

Esta faceta se potenció más aún en 2020, y es que el modelo se sometió a un discreto pero acertado lavado de cara con el que se han modernizado sus rasgos. Sin embargo, lo más interesante de esta puesta al día fue la llegada del que había sido el deseo para muchos desde el lanzamiento del Arteon: una variante familiar denominada Shooting Brake.

El Volkswagen Arteon Shooting Brake, el protagonista de nuestra prueba, cuenta con la misma longitud que la carrocería anteriormente disponible. La anchura también es idéntica al sedán, aunque esta versión familiar sí que crece 19 mm en altura.

A pesar de que la evolución estética respecto al modelo lanzado en 2017 es bastante discreta, sí que podemos apreciar cambios en la parte frontal. La parrilla se ha rediseñado, por lo que las grandes lamas horizontales que la forman se integran ahora aún más en los faros delanteros y, por primera vez, pueden iluminarse para adoptar la característica firma lumínica de los nuevos modelos de la marca.

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Es curioso como la carrocería familiar sienta tan bien a este tipo de vehículos, y es que lejos de la estética de “coche fúnebre” que antes caracterizaba a cualquier coche «ranchera», ahora se ha reinventado para ofrecer una trasera más sensual.

La pronunciada caída del portón trasero acaba en un siempre atractivo alerón de tipo “cola de pato”. Bajo este, el Volkswagen Arteon Shooting Brake cuenta con dos ópticas horizontales de tipo LED muy similares a las que encontramos en la variante sedán. Por debajo de estas, nos encontraremos con unas atractivas molduras metálicas que ocultan la cola de escape.

La unidad que hemos probado contaba con el paquete deportivo de diseño R-Line, que gracias a su agresivo paragolpes delantero, sus molduras cromadas y sus llantas de aleación de 19 pulgadas, convierte al Arteon en un familiar de lo más “cañero”.

A pesar de que las ya generosas dimensiones de las llantas de serie, la unidad de nuestra prueba contaba con las espectaculares llantas Nashville en 20 pulgadas (+1.735 €). Estas, acabadas en un atractivo tono bicolor, contrastan a la perfección con el impoluto Blanco Oryx Efecto Nácar en el que iba pintada nuestra unidad de pruebas.

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Una vez en el interior, las modificaciones de este lavado de cara respecto a la versión presentada en 2017 son muy discretos. De hecho, los únicos cambios visibles son un nuevo volante y la desaparición de los botones físicos para ser sustituidos por los tan de moda botones capacitivos.

A pesar de su apariencia más limpia y moderna, este tipo de selectores hace que la ergonomía sea mucho menos intuitiva, puesto que al no sentir un botón físico, debemos apartar la vista de la carretera para orientar el disparo de nuestro dedo.

Una vez que entramos en el habitáculo, la sensación de calidad en los materiales y acabados es perfecta, por lo que con los ojos cerrados podríamos creer perfectamente que estamos sentado en cualquier otro compatriota de mayor pedigree.

La tapicería de cuero y Alcantara y el logo R bordado en los respaldos de los asientos delanteros acompaña a la perfección la imagen deportiva que protagoniza el exterior de este Volkswagen Arteon Shooting Brake R-Line.

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A pesar de que muchos elementos pertenecen a la anterior generación de modelos de la marca, como por ejemplo la palanca de cambios o la pantalla del sistema multimedia integrada en la consola central, siguen acompañando a la perfección en esa sobriedad deportiva que caracteriza al interior del Volkswagen Arteon.

El Volkswagen Arteon Shooting Brake tiene la misión de convertirse en el coche perfecto para toda la familia. Esto queda claro cuando nos sentamos en los asientos traseros, y es que el espacio para las rodillas es espectacular y, a pesar de la pronunciada caída del techo, el hueco para la cabeza también es confortable. Algunos elementos como los asientos posteriores calefactados cierran el círculo en esta confortable parte trasera.

No todo puede ser positivo, y es que su menor altura al suelo puede hacer sufrir a nuestros riñones al meter a un niño en una sillita, por lo que si eso supone un gran problema para ti, te recomendamos unirte al enorme club de conductores del Volkswagen Tiguan.

El Volkswagen Arteon Shooting Brake ofrece un maletero de 565 litros, sólo dos más que la variante berlina. A pesar de contar con una cifra generosa, la viga que queda justo por detrás de los asientos traseros hace imposible conseguir un suelo completamente plano, por lo que tendremos un molesto escalón entre el espacio de carga y el habitáculo si queremos plegar los asientos traseros.

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El Volkswagen Arteon es el perfecto viajero

Una de las cosas que más nos llaman la atención del Volkswagen Arteon es su calidad de rodadura. Esto demuestra el buen hacer de las cada vez más utilizadas plataformas modulares, y es que aunque parezca increíble, esta deportiva berlina familiar comparte esquema con algunos modelos de menor tamaño como el Volkswagen Golf o incluso la nueva Volkswagen Caddy.

Si hay un terreno donde se siente cómodo es en las autopistas, y es que el confort de marcha que ofrece el Volkswagen Arteon Shooting Brake es simplemente soberbio. En este aspecto, sólo se le puede poner un pero a las bonitas llantas de 20 pulgadas, y es que semejantes rodillos implican una sonoridad en la rodadura algo elevada, pero como reza el dicho: para lucir, hay que sufrir.

Si lo sacamos de su zona de confort, también demuestra un gran comportamiento, y es que a pesar de no ser el coche perfecto para una carretera de curvas –sus casi 5 metros de longitud se dejan notar-, su estabilidad y agilidad le permiten llevar un ritmo alegre en este tipo de trazados con total seguridad.

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La unidad de nuestra prueba contaba con la que probablemente es la mecánica más equilibrada de la gama del Volkswagen Arteon: el motor 2.0 TSI de 190 CV. Este propulsor, un viejo conocido ya de la marca, cuenta con un compromiso perfecto entre prestaciones y consumos.

Sus cifras así lo atestiguan: es capaz de hacer el 0 a 100 km/h en 8,9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 220 km/h conformándose con unos consumos de en torno a 7,5 l/100 km en una prueba de más de 1.000 km en la que se alternaron trayectos urbanos, interurbanos y autopista.

Ligado a la transmisión DSG de 7 velocidades, ofrece una suavidad completamente acorde al carácter del coche. Sus 320 Nm de par, cuya entrega es efectiva desde la zona baja del cuentavueltas hasta pasadas las 4.500 rpm, hacen que nunca echemos en falta más potencia, y es que siempre tenemos la sensación de tener poder disponible bajo el pie derecho.

Equipamiento: Muchas luces, alguna sombra

El Volkswagen Arteon Shooting Brake con el acabado R-Line cuenta con un equipamiento de serie bastante generoso en todos los aspectos, por lo que tendremos llantas de aleación de 19 pulgadas, sistema de navegación Discover con pantalla táctil de 8 pulgadas, cámara trasera o el cuadro de instrumentos Digital Cockpit Pro.

El elenco de asistentes de seguridad también es bastante completo, por lo que contaremos con sistemas como el Travel Assist, asistente de mantenimiento en carril, Control de Crucero Adaptativo con reconocimiento de señales, asistente de tráfico cruzado, sensor de ángulo muerto o unos faros Matrix Led adaptativos que ofrecen una perfecta iluminación.

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A pesar de que el comportamiento general de estos sistemas es bueno, ha destacado negativamente el Control de Crucero Adaptativo con la función de reconocimiento de señales. Circulando por autopista, el coche reconocía las señales de velocidad de las distintas salidas, por lo que en más de una ocasión, circulando a 120 km/h, el sistema detectaba una señal de 60 o incluso 40 km/h y, sin previo aviso, frenaba de forma brusca para adaptarse a esa velocidad –con el consiguiente peligro que supone hacer una frenada tan violenta-.

Volkswagen Arteon Shooting Brake 2.0 TSI: ¿Una buena compra?

Teníamos ganas de que el Volkswagen Arteon Shooting Brake pasara por el garaje de Highmotor y, después de una prueba de 1.000 km, podemos decir que cumple con todas las expectativas. Es un coche cómodo, amplio, con cierto tacto deportivo y, gracias al motor 2.0 TSI de 190 CV, poco “tragón”.

Sin embargo, su enemigo principal lo tiene en casa: su nombre es Skoda Superb Combi. Si elegimos al primo checo del Volkswagen Arteon, con el acabado Sportline –equivalente a este R-Line-, el motor 2.0 TSI de 190 CV con la transmisión automática DSG de 7 relaciones y seleccionamos un equipamiento prácticamente idéntico, nos ahorraremos más de 12.000 euros.

Si te enamora su diseño, no te importa asumir ese extra de precio y quieres un coche para toda la familia con el que desear hacer miles de kilómetros cada fin de semana, no te arrepentirás, el Volkswagen Arteon Shooting Brake es tu coche.


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