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Al volante del nuevo Mercedes GLC eléctrico: cuando la experiencia a bordo lo cambia todo
Mercedes-Benz electrifica el GLC. Lo hemos conducido en su versión 400 4MATIC, con 490 CV, más de 700 km de autonomía homologada y una puesta en escena tecnológica que marca un antes y un después en la gama.
Mercedes-Benz no lo tenía nada fácil con el nuevo GLC eléctrico. Primero, porque no se trataba solo de lanzar otro SUV premium más y sorprender con una cifra de autonomía récord. El GLC es, desde hace años, el modelo más vendido de la marca, su SUV de referencia en el segmento medio y uno de esos coches que muchos clientes compran precisamente porque no quieren experimentos. Por eso este nuevo GLC eléctrico es tan importante, y por eso se presenta como un modelo «independiente» a la gama del GLC de combustión, diseñado desde el principio como un vehículo de propulsión 100% eléctrica, y con una plataforma específica.
Este nuevo GLC marca el camino de lo que Mercedes entiende que debe ser un SUV eléctrico familiar, premium y preparado para viajar. Y tras una primera toma de contacto, la sensación que nos deja es clara: la marca de la estrella ha elevado el nivel y ha puesto en el mercado un vehículo extraordinario. La primera versión en llegar es el Mercedes-Benz GLC 400 4MATIC, con 360 kW de potencia —489 CV—, tracción total, batería de 94 kWh útiles, arquitectura de 800 voltios y una autonomía homologada de hasta 707 km, si bien la versión de acceso parte desde 666 km. Más adelante llegarán versiones «single motor» con propulsión trasera.
Lo primero… y lo mejor: sigue pareciendo un GLC
Mercedes ha aprendido algo importante después de sus primeros eléctricos EQ: muchos clientes no quieren que el coche eléctrico parezca distinto por obligación, por el simple hecho de ser eléctrico. Quieren autonomía, carga rápida, silencio y eficiencia. Pero también buscan una carrocería SUV distintiva sin que parezca una nave espacial, una buena posición de conducción, un maletero que no obligue a jugar al TETRIS cuando toca viajar, calidad y facilidad de uso. Justo ahí es donde este GLC eléctrico parece encontrar su sitio.

La realidad es que, en cierto modo, la electrificación ha democratizado las prestaciones. Hoy en día cualquier fabricante puede ofrecer un vehículo eléctrico con potencias propias de motores V8, instalar una batería en torno a 100 kWh de capacidad y anunciar autonomías superiores a los 600 km con potencias y tiempos de recarga que no te hacen mirar directamente a otro lado. No hay un vehículo eléctrico de última generación, más aún si hablamos de marcas premium, que no ofrezcan prestaciones brillantes sobre el papel. Pero ahora la batalla es otra: ¿qué hay más allá de las cifras de especificaciones? Y aquí es donde el nuevo GLC da un paso adelante, ofreciendo una experiencia que uso que va más allá de la conducción.
Su carrocería mide 4,85 metros de largo y tiene una batalla de 2,97 metros, unos 8 cm más que el GLC de combustión. Aunque, a diferencia de este último, el GLC eléctrico no se desdoblará en variantes de carrocería SUV y Coupé. Dicen en la marca que se ha optado por un diseño más coupé que el GLC SUV de combustión, con una zaga algo más tendida; pero la realidad es que, visualmente, el GLC eléctrico tiene muy poco de coupé. Lo que no se puede negar es que es un Mercedes-Benz, reconocible al instante de día… y especialmente por la noche, gracias a la enorme parrilla con marco cromado que, opcionalmente, está disponible en una versión que cuenta con casi 1.000 puntos retroiluminados que crean un gráfico de píxeles con capacidad de animación.

Por supuesto, la estrella de la marca también cuenta con iluminación, y junto a los faros DIGITAL LIGHT con tecnología micro-LED, convierte la operación de bloqueo o desbloqueo del coche en una auténtica ceremonia. El coeficiente aerodinámico, de 0.26, es brillante y tiene su efecto directo en la eficiencia y en el confort de marcha, pero no sorprende: el iX3 presume de un Cx de 0.24.
Interior: la experiencia a bordo como argumento
Subo al nuevo GLC eléctrico y lo primero que sorprende es la pantalla MBUX Hyperscreen, la más grande que Mercedes ha montado hasta ahora en un coche. No es de serie en todas las versiones, pero define por completo la experiencia a bordo. La resolución, los gráficos, los fondos animados y la coordinación con la iluminación ambiental crean un ambiente muy espectacular, especialmente de noche. Si Mercedes-Benz quiere asociar a sus próximos modelos la idea de «lujo tecnológico», no se puede negar que la MBUX Hyperscreen lo consigue, aunque siempre habrá nostálgicos como yo a los que nos parece que con este tipo de configuraciones se pierde en gran medida la personalidad que aporta un salpicadero como tal, que en este caso no existe: todo el salpicadero es pantalla.

Y en el GLC es siempre así. En las versiones estándar, la superficie de cristal incluye una pantalla para la instrumentación de 10,3 pulgadas y otra de 14 pulgadas pasra el sistema multimedia. El siguiente escalón es el MBUX Superscreen, que añade bajo el mismo marco una tercera pantalla de 14 pulgadas para el pasajero. Con el espectacular MBUX Hyperscreen la pantalla es única, sin divisiones, y alcanza las 39,1 pulgadas. Pero lo importante es que no se queda solo en impacto visual. La resolución es excepcional gracias a una retroiluminación matricial con más de 1.000 LED individuales, los fondos de pantalla son animaciones de alto detalle personalizables en once estilos, y el conjunto coordina colores con la iluminación ambiental del habitáculo. El resultado es una atmósfera que, literalmente, cambia según el estado de ánimo del conductor.
Pero la pantalla es solo el elemento más llamativo de algo más profundo: el sistema operativo MB.OS, impulsado por inteligencia artificial, integra por primera vez en un coche herramientas de IA tanto de Microsoft como de Google. El asistente virtual MBUX utiliza lo que la marca llama un «enfoque multiagente»: ChatGPT y Bing para consultas de conocimiento general, el motor de IA automotriz de Google con Gemini para navegación y puntos de interés, y un tercer agente especializado en el propio vehículo. A falta de convivir con el coche y experimentarlo en una prueba más a fondo, el resultado promete: casi se puede decir que puedes conversar con el vehículo como lo harías con un pasajero.

Mención especial merece otro equipamiento opcional, el techo panorámico SKY CONTROL. No es novedad a estas alturas un techo que puede alternar entre transparente y opaco por zonas. Pero opcionalmente puede integrar 162 estrellas iluminadas. Por la noche o al pasar por un túnel, con las estrellas «iluminando el cielo» y la pantalla MBUX Hyperscreen mostrando alguno de sus fondos, la sensación es realmente impresionante.
El paquete de cuero vegano, primero del mundo en un coche de serie certificado por The Vegan Society, y los asientos con certificación AGR completan un interior que quiere establecer nuevos estándares en su categoría. Los pasajeros traseros, además, se benefician de casi 5 cm adicionales de espacio para las piernas frente al GLC de combustión; son las ventajas de una plataforma diseñada desde cero para la electrificación. En cuanto al maletero, las cifras hablan por sí solas: 570 litros de capacidad, ampliables a 1.740 litros si abatimos los respaldos. Además, hay un maletero delantero de nada menos que 128 litros, muy útil no solo para guardar los cables: cabe incluso una bolsa de viaje.
Plataforma eléctrica específica
Bajo la carrocería está una de las claves de este nuevo GLC: la arquitectura MB.EA, específica para vehículos eléctricos. Integra tecnología de 800 voltios y admite carga rápida de hasta 330 kW en corriente continua, lo que permite a Mercedes anunciar que su nuevo modelo recupera hasta 300 km de autonomía en diez minutos, ya sabes en condiciones «ideales». También se incluye un adaptador para cargar en estaciones de 400 voltios, en cuyo caso la potencia máxima se limita a 100 kW.
La batería tiene 94 kWh de capacidad útil, una cifra razonable para un SUV de este tamaño y prestaciones, que permite al GLC 400 4MATIC anunciar una autonomía de hasta 707 km. No es una cifra que sorprenda, cuando el iX3 y el Volvo EX60 superan los 800 km. Pero para ello, tanto el modelo alemán como el sueco recurren a baterías de mayor capacidad, que superan los 100 kWh. Esto nos dice que Mercedes no ha buscado simplemente montar la batería más grande posible, sino combinar autonomía, eficiencia y potencia de carga. Y al menos por lo que hemos visto en esta primera toma de contacto, lo consigue.

Otro detalle interesante es la caja de cambios de dos velocidades en el eje trasero: la primera relación corta para beneficiar la aceleración y la capacidad de remolque, que llega a los 2.400 kg. Y una segunda más larga para buscar eficiencia en autopista y velocidades sostenidas. En la práctica, según la situación de conducción, en ocasiones puedes llegar a percibir cuándo se produce el paso de una velocidad a otra, sobre todo en aceleración. Pero en ningún momento sin perturbar la sensación de suavidad, confort y fluidez absoluta que se siente al conducir el GLG eléctrico, que parece deslizarse sobre la carretera sin esfuerzo.
Y por cerrar el apartado tecnológico, el sistema de frenos One-Box también merece mención especial. Unifica servofreno, bomba de frenos y ESP en un solo módulo, y ofrece un tacto del pedal completamente natural e independiente de si el frenado se ejecuta por recuperación —en esta situación el GLC eléctrico puede hacerlo con hasta 300 kW de potencia— o por fricción, cuando entran en juego los frenos hidráulicos. Esto es más importante si cabe teniendo en cuenta que, según la marca, prácticamente en el 99 por ciento de las frenadas cotidianas, el sistema hidráulico no llega a intervenir.
Al volante: silencio, empuje y mucha suavidad
Decir que el GLC 400 4MATIC corre mucho no es descubrir nada que no esperes hoy en día de un coche eléctrico con casi 500 CV. Acelera con fuerza, responde de inmediato al acelerador y permite adelantar con una facilidad enorme. Sus cifras oficiales son indicativas de lo que corre: acelerar una masa de más de 2,5 toneladas hasta los 100 km/h en 4,3 segundos son palabras mayores. La velocidad punta está limitada a 210 km/h. Pero lo que más convence del GLC 400 eléctrico no es la aceleración, sino la forma en que entrega esa potencia. Y para bien. Mercedes ha conseguido que un coche que corre tanto no resulte brusco ni obligue a conducir pendientes del pie derecho. El GLC empuja con mucha contundencia cuando lo necesitas, pero lo hace de una forma filtrada, silenciosa y progresiva. Es rápido, pero sobre todo transmite refinamiento.

La suspensión neumática AIRMATIC, también tiene buena parte de culpa, aunque requiere pasar por caja. Con ella, el coche pisa con mucha autoridad, aísla muy bien y mantiene esa sensación de rodadura que se espera de un vehículo de la marca de la estrella, . A falta de probarlo más a fondo en carreteras muy rotas, la primera impresión es que está más cerca del confort de una berlina grande que del tacto seco que a veces encontramos en SUV eléctricos tan grandes y pesados. La guinda la pone la dirección en el eje trasero -también opcional, 3.200 euros en el paquete Agility & Comfort, junto a la suspensión AIRMATIC– para ayudar a disimular el tamaño en maniobras y aportar agilidad en carreteras viradas. No convierte al GLC en un SUV deportivo, su terreno natural parece ser otro: autopista, carreteras amplias, viajes largos y trayectos donde el silencio, la estabilidad y la facilidad de conducción importan más que la última décima en una curva.
En cuanto al consumo, tiradas de más de 450 km despreocupándose del indicador de autonomía parecen pan comido para este Mercedes; incluso los 500 km sin parar a recargar son un objetivo a considerar dejando hacer al control de crucero a velocidad de autopista. Porque a falta de confirmarlo, el GLC eléctrico parece gastar muy poco, a juzgar por la media de menos de 20 kWh/100 km en esta primera toma de contacto.
El Mercedes-Benz GLC eléctrico frente a sus rivales
Entre los rivales directos del GLC eléctrico, el más «veterano» es el Audi Q6 e-tron, que no se queda atrás en tecnología, también con una arquitectura de 800 voltios y plataforma específica. La gama es muy completa, con versiones de tracción trasera o total, posibilidad de elegir entre carrocería SUV y Sportback e incluso un SQ6 con 517 CV como tope de gama. La versión más equivalente al GLC 400 4MATIC sería el Q6 e-tron quattro, con 315 kW (428 CV) y autonomía de hasta 641 km, disponible desde 71.650 euros con acabado Advanced, y por 79.730 euros en la variante Black Line. El Audi destaca por equilibrio general y una puesta a punto muy convincente.
El BMW iX3 de nueva generación es, probablemente, el rival más «peligroso», con 345 kW (469 CV) y una autonomía homologada de hasta 805 km para la versión actualmente a la venta, el 50 xDrive, que tiene una batería enorme, con más de 108 kWh de capacidad. Como el Mercedes, es un coche con un tacto de conducción muy agradable, quizás un punto por debajo en confort en comparación con el Q6. Frente al BMW, el GLC parece apostar por otra receta: menos deportividad y más confort, silencio y experiencia a bordo.

Otro modelo interesante que acaba de llegar al mercado es el Volvo EX60, que jugará la baza del diseño escandinavo, la seguridad y la eficiencia. Su precio coloca al EX60 entre los más asequibles de la categoría, pero no se queda atrás en calidad o presentación interior, ni tampoco en tecnología. La versión P10 AWD desbancó al iX3 en su breve reinado como el coche eléctrico de mayor autonomía a la venta en España, con sus 810 km según cifras WLTP, aunque a su vez, al EX60 le duró p0co ese honor, que ahora recae en el nuevo Mercedes-Benz EQS, capaz de superar los 900 km. A cambio, el Volvo es de los que pueden recargar más rápido, recuperando hasta 340 km en 10 minutos.
Precio y equipamiento para España
El nuevo Mercedes-Benz GLC 400 4MATIC eléctrico parte en España desde 77.125 euros. De serie incluye la línea AVANTGARDE, techo panorámico, faros LED de alto rendimiento, paquete de aparcamiento con cámara trasera, asientos eléctricos con soporte lumbar, climatizador automático, integración con smartphone, carga inalámbrica y el paquete Advanced Plus con extras digitales. Además, para nuestro mercado se incluye el paquete Plug&Go con cargador e instalación incluida; así como el paquete Advanced Plus, con la parrilla iluminada, el techo panorámico, iluminación ambiental interior y la configuración intermedia de la pantalla MBUX. La espectacular «Hyperscreen» forma parte del paquete Premium opcional, que añáde asientos de alta gama, equipo de audio 4D Burmester, patrón iluminado de estrellas en el techo y luces digitales.
No es un coche barato, pero tampoco está fuera de lo que cuesta ya un SUV eléctrico premium de este tamaño, potencia y autonomía. Como referencias obligadas, son unos 9.000 euros más que el GLC híbrido enchufable, disponible en versiones gasolina y diésel, pero con menos equipamiento. Y por situarlo frente a sus principales rivales, el BMW iX3 50 xDrive parte desde 79.000 euros; el Volvo EX60 P10 tiene un precio de 68.000 euros; y el Q6 e-tron quattro está disponible desde 71.650 euros. La clave, como siempre pasa en este tipo de vehículos de marcas premium, está en ver hasta dónde se eleva la factura cuando el cliente configura el coche a medida.
Primera conclusión
Con el nuevo GLC eléctrico, Mercedes-Benz pretende convencer al cliente tradicional del GLC de que el salto al eléctrico no implica renunciar a lo que se espera de un Mercedes. Y a mi juicio, lo consigue. Es cómodo, silencioso, potente, muy tecnológico y suficientemente práctico para hacer de coche familiar único. La autonomía y la carga rápida prometen viajes sin complicaciones, el interior está entre los más espectaculares del segmento y la puesta a punto está magníficamente orientada al confort de largo recorrido.

En una prueba más a fondo confirmaremos consumos reales, autonomía en autopista y comportamiento dinámico en distintas condiciones. Pero como primera impresión, el GLC eléctrico apunta muy alto. No porque sea el SUV de Mercedes más tecnológico, sino porque puede ser algo mucho más importante para la marca: convertirse en el vehículo eléctrico que muchos clientes de Mercedes sí se comprarían sin dudarlo. Porque el mejor GLC de la historia acaba de llegar… y no consume gasolina.
Mercedes-Benz GLC 400 4MATIC – Galería de imágenes
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