L8 LEPAS Coches híbridos ECO Pruebas SUV
Al volante del Lepas L8 Super Híbrido: 279 CV, 90 km eléctricos, hasta 1.040 km de autonomía y un precio «cañón»
La familia Chery empieza a ser numerosa en España. Tras Omoda y Jaecoo y la recuperación de Ebro, ahora llega Lepas con la intención de encontrar su propio espacio dentro del grupo… y de un mercado en el que no paran de llegar marcas chinas con propuestas de todo tipo. Lepas hace su puesta de largo con el Lepas L8 Super Híbrido, un SUV de 4,69 metros que comparte tecnología con modelos como el Omoda 7 SHS, el Jaecoo 7 SHS o los Ebro s700 y S800 PHEV, pero que busca diferenciarse mediante un diseño más elegante y una mayor atención al detalle.
Desde la marca dejan claro desde el principio que no pretenden competir con los fabricantes premium. Su objetivo es ofrecer una alternativa con personalidad propia, una presentación cuidada, mucho equipamiento y una tecnología ya conocida y probada en otros modelos del grupo. Y tras esta primera toma de contacto, creo que el L8 consigue marcar esa distancia respecto a sus “primos hermanos”. Además, no se limita a cambiar los logotipos o determinados elementos de la carrocería. La personalidad del L8 también se aprecia en el habitáculo, en la configuración de las pantallas y también en una puesta a punto específica del chasis que supone un paso adelante frente a algunos de los primeros modelos de marcas chinas que llegaron a nuestro mercado.
Un SUV grande, pero con proporciones equilibradas
El LEPAS L8 mide 4.688 mm de longitud, 1.871 mm de anchura y 1.686 mm de altura, con una distancia entre ejes de 2.800 mm. Es, por tanto, un SUV de tamaño considerable, aunque su diseño disimula bastante bien el volumen de la carrocería. La marca denomina a su lenguaje estético “Leopard Aesthetics”, inspirado en las formas y los movimientos de un leopardo. Dejando a un lado las habituales explicaciones de diseño, el resultado es una carrocería de líneas limpias, sin exceso de adornos y con una imagen más sobria que agresiva.
En el frontal destacan los grupos ópticos LED estilizados y, sobre todo, por una gran parrilla de entramado geométrico. El perfil combina una línea de cintura ascendente con tiradores semienrasados y pilares oscurecidos, mientras que en la zaga una franja luminosa une los pilotos y acentúa visualmente la anchura del coche. Particularmente creo que visto en tres cuartos delantero o de frente, el L8 tiene personalidad propia; sin embargo, en su vista tres cuartos trasera me parece que el diseño es mucho más convencional, similar incluso diría al de otros SUV chinos.

El acabado Essence utiliza llantas de 19 pulgadas con neumáticos 235/50, mientras que el Elegance aumenta el diámetro hasta las 20 pulgadas, con medida 235/45. La gama de colores contempla cinco opciones: Verde Oceánico, Blanco Glaciar, Violeta Boreal, Negro Onyx y Gris Lunar. No es un coche que busque llamar la atención mediante soluciones extravagantes. Su atractivo reside precisamente en una combinación bastante equilibrada de elegancia, presencia y sencillez formal.
Un interior diferente al de sus familiares
El habitáculo es uno de los apartados en los que Lepas ha puesto más empeño para diferenciar el L8 de otros SUV del Grupo Chery. La presentación resulta agradable, los ajustes transmiten solidez y existe una buena combinación de superficies blandas y materiales más duros en las zonas menos visibles, sin llegar en ningún momento, como dije al principio, a ser un modelo premium. El elemento que más condiciona el diseño es la pantalla central vertical de 13,2 pulgadas. Lepas se aparta así de la gran pantalla horizontal que encontramos, por ejemplo, en modelos como los Ebro s800 o Jaecoo 8.
No diría que una disposición sea objetivamente mejor que la otra, porque depende mucho de las preferencias de cada conductor. Particularmente, a la hora de manejar los menús me resulta más cómoda una pantalla horizontal, que además en los modelos mencionados, con esta disposición, puede ser más grande. Sin embargo, la solución vertical del L8 permite liberar más superficie del salpicadero y aporta cierta personalidad al interior. La instrumentación se confía a otra pantalla digital de 10,25 pulgadas.

El sistema multimedia utiliza un procesador Qualcomm Snapdragon 8155 y ofrece Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos. Su funcionamiento es fluido, aunque la cantidad de menús y posibilidades requiere un pequeño periodo de adaptación. Lepas ha conservado botones físicos para algunas funciones principales, algo que facilita el uso durante la conducción. También hay un mando giratorio en la consola para seleccionar los modos de conducción. La palanca del cambio se sitúa en la columna de dirección, lo que permite aprovechar mejor el espacio de la consola central, donde encontramos una superficie de carga inalámbrica refrigerada de 50 W, portavasos y un generoso compartimento inferior. En total, la marca anuncia nada menos que 47 huecos portaobjetos repartidos por el habitáculo.
Mucho espacio para los pasajeros y 507 litros de maletero
La batalla de 2,80 metros se traduce en un interior muy amplio, especialmente en las plazas traseras. El espacio longitudinal es uno de los mejores argumentos del L8 y permite que adultos de elevada estatura viajen con mucha holgura para las piernas. También hay buena altura disponible y los respaldos traseros pueden regularse en tres posiciones. Los asientos delanteros se pueden reclinar prácticamente por completo y, mediante las distintas combinaciones de plegado, LEPAS anuncia hasta 16 configuraciones interiores. Es posible crear una superficie de descanso o transportar objetos largos conservando parte de las plazas traseras.
El maletero ofrece 507 litros de capacidad, cifra que incluye un compartimento de 45 litros situado bajo el piso. Al abatir los respaldos posteriores, divididos en proporción 60:40, el volumen aumenta hasta 1.314 litros. No es la mejor cifra de su categoría, pero está en la media.

La versión Essence equipa tapicería mixta de tela y cuero sintético, con ajustes manuales para los asientos delanteros. En el Elegance, la tapicería es de cuero sintético negro o marrón y los asientos delanteros incorporan regulación eléctrica, calefacción, ventilación y masaje. El conductor añade memoria y ajuste lumbar. El acabado superior también cuenta con techo panorámico practicable, portón trasero eléctrico, iluminación ambiental con 256 colores, equipo de sonido Sony de ocho altavoces y un sistema de cancelación activa del ruido.
Un sistema híbrido conocido y muy agradable
El sistema de propulsión es uno de los mejores argumentos del Lepas L8. Combina un motor de gasolina 1.5 TGDI de cuatro cilindros, 143 CV y ciclo Miller con dos motores eléctricos. Uno de ellos está asociado al motor térmico y funciona principalmente como generador, mientras que el segundo, con 204 CV, es el encargado de impulsar las ruedas delanteras. La transmisión 1DHT utiliza una única relación. La potencia máxima conjunta alcanza los 279 CV, con un par de 365 Nm. Son cifras suficientes para mover con solvencia un coche que pesa 1.945 kg en orden de marcha: el L8 acelera de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 180 km/h.
Por encima de las prestaciones puras, lo mejor del sistema híbrido es su suavidad. En condiciones normales el motor eléctrico asume el protagonismo y proporciona una respuesta inmediata, progresiva y silenciosa. El motor de gasolina entra en funcionamiento de forma discreta y solo se hace más perceptible cuando se exige toda la potencia disponible. La transmisión puede trabajar en modo eléctrico, en serie —con el motor térmico generando electricidad— o en paralelo, enviando también potencia a las ruedas. El conductor no tiene que preocuparse de escoger cada estrategia, porque la gestión electrónica decide automáticamente la combinación más eficiente.

Además de las distintas estrategias del sistema híbrido, el coche ofrece tres programas de conducción —Eco, Pure y Sport— que modifican la respuesta del acelerador y la forma de administrar la energía. El modo Pure prioriza la circulación eléctrica, Eco busca reducir el consumo y Sport ofrece una respuesta más inmediata. La apuesta es por la sencillez y la facilidad a la hora de conducir, algo que muchos agradecerán, aunque personalmente en este tipo de coches me gusta contar con unas levas en el volante para gestionar yo la deceleración y la recuperación de energía.
90 km eléctricos y hasta 1.040 km de autonomía total
La batería es de litio-ferrofosfato y tiene 18,4 kWh de capacidad. Permite homologar 90 km de autonomía eléctrica en ciclo combinado WLTP, que pueden llegar hasta 123 km en uso urbano. La cifra se queda por detrás de los últimos SUV PHEV que están llegando al mercado, pues cada vez es más frecuente recurrir a baterías de mayor capacidad buscando superar holgadamente los 100 km de autonomía eléctrica. Pero esos 90 km resultan más que suficientes para cubrir los desplazamientos cotidianos de muchos usuarios, siempre que exista la posibilidad de recargar habitualmente en casa o en el trabajo, porque no es difícil acercarse a esa cifra en un uso real.
Cuando se combinan la batería y el depósito de gasolina de 60 litros, la autonomía total puede alcanzar los 1.040 km, una cifra que permite afrontar viajes largos sin depender de la infraestructura de recarga. Aun así, el L8 admite carga en corriente alterna a un máximo de 6,6 kW y, a diferencia de muchos híbridos enchufables, también dispone de carga rápida en corriente continua. En este caso alcanza 40 kW, suficientes para pasar del 30 al 80 % de batería en unos 20 minutos. También cuenta con función V2L, que permite alimentar dispositivos eléctricos externos con una potencia de hasta 6,6 kW.

El consumo combinado homologado es de 2,2 l/100 km, acompañado de un gasto eléctrico de 13,7 kWh/100 km. Como sucede con cualquier híbrido enchufable, esta cifra solo es representativa si se parte con la batería cargada y se recarga con frecuencia. Cuando la batería llega a su nivel mínimo de reserva, el consumo oficial es de 6,0 l/100 km. En utilización real, y dependiendo del recorrido y del ritmo, resulta razonable moverse alrededor de los 7,5 l/100 km una vez agotada la autonomía eléctrica. Teniendo en cuenta el tamaño, el peso y las prestaciones del coche, sigue siendo un registro competitivo.
Una puesta a punto cada vez más europea
Uno de los aspectos que más me ha gustado del LEPAS L8 es su puesta a punto. Es algo que me sucede cada vez con más frecuencia al probar un nuevo coche chino: se percibe que los fabricantes están aprendiendo rápidamente a adaptar suspensiones y direcciones a los gustos europeos. El L8 utiliza un esquema McPherson en el eje delantero y una suspensión independiente multibrazo detrás. El resultado es un buen equilibrio entre confort y control de la carrocería. La suspensión filtra bien los baches, pero ya no transmite esa sensación excesivamente blanda y flotante que todavía caracteriza a algunos modelos chinos.
Sigue siendo un coche orientado principalmente al confort y no pretende ofrecer un tacto deportivo, pero contiene razonablemente los movimientos de la carrocería y transmite confianza en curvas. También destaca el aislamiento acústico, especialmente cuando circula en modo eléctrico o el motor de gasolina trabaja con poca carga. La dirección presenta un peso adecuado y acompaña bien al carácter del coche, aunque todavía le falta un punto de precisión y capacidad para informar al conductor de lo que sucede bajo las ruedas delanteras. Es uno de los apartados donde los mejores modelos europeos siguen marcando diferencias.
En conjunto, el L8 resulta fácil y agradable de conducir. La entrega de potencia es progresiva, la transición entre los distintos modos de funcionamiento del sistema híbrido está bien resuelta y las prestaciones permiten adelantar o incorporarse a vías rápidas con suficiente margen.

La dotación de seguridad incluye más de 20 sistemas avanzados de asistencia a la conducción, apoyados por siete cámaras de alta definición, doce sensores ultrasónicos y tres radares de ondas milimétricas. Entre ellos se encuentran el control de crucero adaptativo, el asistente de conducción en atascos, el mantenimiento y centrado en el carril, la frenada automática de emergencia, la alerta de tráfico cruzado trasero, el detector de vehículos en el ángulo muerto, el reconocimiento de señales, el control inteligente de velocidad y el sistema de vigilancia del conductor. Todos los L8 incluyen cámara con visión panorámica de 540 grados y sensores de aparcamiento delanteros y traseros. El acabado Elegance añade estacionamiento automático y maniobras remotas mediante una aplicación móvil.
En materia de protección pasiva, la versión Elegance cuenta con diez airbags, incluidos los laterales traseros, el airbag central delantero y el de rodilla para el conductor.
Dos acabados: Essence y Elegance
La gama se estructura en dos niveles. Desde el acabado Essence ya se incluyen climatizador automático bizona, instrumentación digital, pantalla multimedia de 13,2 pulgadas, conectividad inalámbrica para teléfonos, cámara de 540 grados, carga inalámbrica de 50 W, llantas de 19 pulgadas, faros LED y la amplia dotación de asistentes a la conducción.
El Elegance añade las llantas de 20 pulgadas, el techo panorámico, el portón eléctrico, los asientos delanteros eléctricos con calefacción, ventilación y masaje, la iluminación ambiental, el equipo Sony, la cancelación activa de ruido y los sistemas de aparcamiento automático y remoto.
El precio de tarifa es de 41.700 euros para el Essence y 45.200 euros para el Elegance. Con la campaña de lanzamiento, financiación y las ayudas contempladas por la marca, más el Plan Auto+, las tarifas anunciadas parten de 33.990 y 36.490 euros, respectivamente, un precio muy competitivo. Lepas ofrece una garantía de siete años o 150.000 kilómetros, además de tres años de asistencia en carretera.
Lepas L8 – Galería de imágenes
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