Al volante del nuevo Audi Q7 2026: un gran SUV de lujo que sorprende por su agilidad y sigue apostando por el diésel
La tercera generación del Audi Q7 llega con un diseño renovado, un interior más lujoso y tecnológico y motores V6 TDI con etiqueta ECO. Probamos la versión de 299 CV para descubrir cómo se comporta este SUV que sorprende por su dinamismo.
Han pasado ya algo más dos décadas desde que, allá por 2025, Audi presentara el primer Q7. Un modelo que no solo supuso la entrada de la marca de los cuatro aros en el segmento de los grandes SUV de lujo, sino que también inauguró una familia, la de los modelos Q, que con el tiempo se ha convertido en uno de los grandes pilares de su gama. De aquella primera generación se comercializaron alrededor de 550.000 unidades en todo el mundo. Un modelo que, como dato curioso, llegó a contar bajo el capó nada menos que con un motor TDI de 12 cilindros y 6 litros. Sin duda, eran otros tiempos, en los que los motores diésel lideraban las ventas en todos los segmentos… y hasta la propia Audi ganaba en las 24 Horas de Le Mans con un motor como el que luego se montó en el Q7.
En 2015 llegó la segunda generación, que elevó el listón en tecnología, confort y eficiencia e incorporó novedades como las versiones híbridas enchufables o las variantes de altas prestaciones SQ7. Y de nuevo otra curiosidad aquí: la versión SQ7 se ofreció inicialmente con motor TDI, en este caso un V8, y posteriormente se sustituyó por un TFSI biturbo, también de 8 cilindros. Tras más de 1,33 millones de unidades vendidas entre las dos generaciones (en España se han comercializado en total unas 23.000) el Q7 afronta ahora su tercera entrega con cambios importantes en prácticamente todos los apartados.
Una renovación completa para mantener las cualidades de siempre
El nuevo Audi Q7 mantiene las cualidades que siempre han definido al que era el SUV más grande y lujoso de la marca hasta la llegada del Q9: mucho espacio, un elevado confort de marcha y una gran versatilidad. Pero añade un diseño renovado, un habitáculo aún más digitalizado y nuevas tecnologías de iluminación, seguridad y asistencia a la conducción. Además, incorpora por primera vez una configuración interior de seis plazas.
Y hay otra particularidad que llama la atención en los tiempos que corren: Audi ha elegido dos motores turbodiésel V6 para iniciar la comercialización de esta tercera generación en nuestro mercado, con potencias de 245 CV y 299 CV, cambio automático tiptronic, tracción integral quattro y etiqueta ECO gracias a la hibridación ligera MHEV plus. Más adelante llegarán las variantes híbridas enchufables e-hybrid. De momento no hay confirmación de un futuro SQ7, aunque todo apunta a que tarde o temprano llegará.
De momento hemos tenido ocasión de conducir el nuevo Audi Q7 TDI quattro en la versión más potente durante su presentación nacional, y nos ha sorprendido cómo este nuevo Q7 se ha adaptado a los tiempos que corren y a su nuevo papel en la gama Audi, así como por su comportamiento dinámico.
Diseño exterior del Audi Q7 2026: más ligero visualmente, pero igual de imponente
Una de las primeras cosas que llaman la atención del nuevo Audi Q7 es que, pese a mantener unas dimensiones muy similares a las de su antecesor, parece un coche menos voluminoso. Y no porque haya perdido su presencia de gran SUV, sino porque el tratamiento de las superficies y las nuevas proporciones consiguen aligerar visualmente el conjunto.
El Q7 de tercera generación mide 5.056 mm de longitud, 2.010 mm de anchura sin retrovisores y entre 1.757 y 1.820 mm de altura, dependiendo de la configuración. Es decir, sigue siendo un coche enorme, aunque ahora su diseño disimula mejor ese tamaño. El frontal concentra buena parte de los cambios. La parrilla Singleframe, que opcionalmente puede incorporar iluminación y ahora es más grande que nunca, tiene un diseño más vertical y queda acompañada por unos grupos ópticos divididos en dos niveles. En la parte superior aparecen las luces diurnas, que pueden ofrecer diferentes firmas lumínicas digitales, mientras que los faros principales quedan integrados más abajo.

Visto de perfil, destacan los pasos de rueda ensanchados, que refuerzan la sensación de robustez, y un pilar D más vertical. Este último cambio, unido a una línea de techo prácticamente horizontal, también permite aprovechar mejor el espacio interior, especialmente en las plazas posteriores. Las llantas parten de las 20 pulgadas y pueden llegar hasta las 23 pulgadas, un diámetro que Audi ofrece por primera vez en el Q7, que antes se quedaba en 22 pulgadas. Como veremos más adelante, esta posibilidad tiene mucho que ver con la imagen deportiva del coche, pero también influye de forma importante en su confort de marcha.
La zaga se ha renovado por completo, con unos pilotos OLED digitales de tercera generación unidos visualmente mediante una banda luminosa que recorre toda la anchura del vehículo. El resultado es un Q7 que conserva su aspecto poderoso, pero que, a mi juicio, resulta más proporcionado y menos pesado visualmente que su antecesor.
Interior del Audi Q7: tres pantallas y una calidad de acabados sobresaliente
Si el diseño exterior supone una evolución importante, el habitáculo representa un cambio todavía mayor. El nuevo Audi Q7 adopta la arquitectura digital que la marca está incorporando a sus últimos modelos, con un salpicadero presidido por el sistema Audi MMI panoramic display. Esta configuración combina la instrumentación digital Audi virtual cockpit, que en el Q7 es de 11,9 pulgadas con una pantalla central táctil OLED de 14,5 pulgadas, ambas integradas bajo una superficie curva orientada hacia el conductor. A ellas se suma una pantalla LCD de 12,3 pulgadas para el acompañante, incluida de serie desde la versión de acceso, ya conocida de los últimos modelos de la marca, incluyendo el sistema de privacidad para evitar distracciones al conductor.

También encontramos la nueva disposición de mandos mediante módulos satélite a ambos lados del volante, mientras que la consola central ha sido completamente rediseñada. Sobre los mandos, tengo que decir que cada vez que pruebo un Audi con este sistema los primeros kilómetros empiezo echando de menos las palancas de intermitencia y luces convencionales, pero al final te acabas adaptado. Si me preguntas -y si no te lo digo igual-, particularmente prefiero los mandos convencionales.
Además de mejorar la sensación de amplitud el nuevo Q7, incorpora una zona de carga inalámbrica para dos teléfonos móviles, con hasta 25 vatios de potencia por dispositivo y refrigeración para evitar que se calienten durante la carga. Los aireadores de regulación eléctrica, las nuevas posibilidades de personalización o la iluminación ambiental de serie, que puede ampliarse mediante el paquete de iluminación ambiental plus, completan un interior en el que prácticamente todo es nuevo.
Pero, por encima de las pantallas y de la tecnología, si hay algo con lo que me quedo del interior del nuevo Audi Q7 es con su exquisita terminación y la atención por el detalle. La calidad de los materiales, los ajustes, los revestimientos o la manera en la que están integrados los diferentes elementos transmiten una sensación de solidez y refinamiento que sigue siendo uno de los argumentos más importantes de Audi frente a sus rivales, y más ahora con la llegada de tantas marcas chinas.

Entre las nuevas funciones aparecen también los modos experiences, una serie de escenarios de ambiente personalizados que combinan la iluminación interior, la música y la presentación de las pantallas para crear diferentes atmósferas en el habitáculo. No es una idea completamente nueva, porque fabricantes como Mercedes-Benz llevan tiempo ofreciendo soluciones similares. Pero encaja perfectamente con la apuesta del Q7 por mejorar la experiencia a bordo.
Un equipo de sonido 4D y un techo panorámico que también se ilumina
Audi ha prestado especial atención al confort acústico y al entretenimiento a bordo. Además del Audi sound system de serie, se puede elegir un equipo Bang & Olufsen 3D con 16 altavoces y 800 vatios o dar el salto a un espectacular Bang & Olufsen 4D con 22 altavoces y hasta 1.360 vatios de potencia.
Este último incorpora altavoces en los reposacabezas y unos actuadores en los asientos delanteros que generan vibraciones sincronizadas con la música. De esta forma, los graves no solo se escuchan, también se pueden sentir físicamente en el asiento, creando una experiencia sonora más envolvente. He tenido ocasión de ponerlo a prueba y puedo asegurar que es absolutamente espectacular, aunque también he de decir que el equipo de audio de serie para la gran mayoría es más que suficiente. Su precio es de unos 1.100 euros.

Otra de las novedades más llamativas es el techo solar panorámico. La posibilidad de regular electrónicamente la opacidad del cristal no es nueva, pero Audi va un paso más allá al incorporar iluminación al propio techo, sumándose así a la nueva moda en la que otra marca rival, para más seña alemana, también había tomado la delantera . Mediante un patrón integrado en el cristal y 78 LED, puede iluminarse con diferentes colores coordinados con la iluminación ambiental del habitáculo.
Además, la transparencia se puede regular de forma independiente en nueve segmentos, pasando de un cristal completamente transparente a una superficie opaca sin necesidad de recurrir a una cortinilla convencional. Cuando el coche está aparcado, el techo también se oscurece automáticamente para preservar la privacidad del interior.
La iluminación del Audi Q7: intermitentes que se proyectan sobre el asfalto
Desde hace años, Audi ha convertido la tecnología de iluminación en una de sus principales señas de identidad. Y el nuevo Q7 supone otro importante paso adelante, con soluciones que no se limitan a ofrecer una imagen más sofisticada, sino que también buscan mejorar la seguridad.
A diferencia de los faros Matrix LED “convencionales”, los faros Matrix LED digitales opcionales utilizan tecnología micro-LED y permiten proyectar patrones luminosos de alta resolución directamente sobre la carretera. Esto abre la puerta a nuevas funciones de asistencia, como las luces de guiado de carril y orientación, que pueden advertir al conductor de determinadas situaciones de peligro sin necesidad de apartar la mirada de la calzada. Por ejemplo, el sistema puede proyectar una advertencia cuando detecta que el vehículo abandona involuntariamente su carril, señalar la presencia de otro coche en el ángulo muerto o mostrar un símbolo de hielo ante determinadas condiciones de riesgo. También puede adaptar el haz de luz en zonas de obras y destacar la presencia de peatones próximos a la carretera.

Pero una primicia mundial que estrena el Q7, son los denominados intermitentes avanzados. Cuando se activan en condiciones de oscuridad proyectan una señal luminosa sobre el asfalto sincronizada con los intermitentes dinámicos del vehículo. De esta forma, la intención de girar o cambiar de dirección resulta más visible para otros usuarios de la vía, especialmente peatones y ciclistas. La verdad es que el efecto es espectacular.
En la parte trasera, los pilotos OLED digitales de tercera generación permiten elegir diferentes firmas lumínicas y cuentan con la denominada luz de comunicación. Su función es transmitir información a otros conductores mediante patrones luminosos específicos. Así, pueden mostrar señales de advertencia ante situaciones de peligro, indicar que el vehículo está realizando una maniobra de aparcamiento automatizada o iluminarse por completo cuando otro coche se aproxima demasiado por detrás.
Todo ello se combina con detalles como la parrilla Singleframe iluminada o las proyecciones luminosas de bienvenida en las puertas. Tecnología y diseño vuelven a ir de la mano, pero esta vez Audi ha querido que la iluminación desempeñe también un papel más activo en la seguridad.
Audi Q7 de cinco, seis o siete plazas: más posibilidades para viajar en familia
La versatilidad siempre ha sido una de las grandes virtudes del Audi Q7, y esta tercera generación amplía las posibilidades con una configuración inédita de seis plazas, que se suma a las habituales de cinco y siete asientos. En la versión de seis plazas, la segunda fila está formada por dos asientos individuales, una disposición que, al menos en teoría, refuerza la sensación de viajar en una auténtica clase business y mejora el confort de los ocupantes. Y digo en teoría porque no tuvimos acceso a una unidad con esta configuración en la toma de contacto. La tercera fila también cuenta con dos asientos, mientras que en la configuración de siete plazas se mantiene una banqueta central con capacidad para tres pasajeros.
La regulación eléctrica de los asientos y el nuevo sistema de acceso confort facilitan la utilización de las plazas posteriores. Audi ha pensado incluso en las familias que viajan con niños pequeños, ya que en las configuraciones de cinco y siete plazas se pueden instalar hasta tres sillas infantiles en la segunda fila. Además, el mecanismo de acceso a la tercera fila permite desplazar e inclinar los asientos centrales sin necesidad de retirar las sillas infantiles.

La capacidad de carga sigue siendo uno de los grandes argumentos del Q7. En las versiones de cinco plazas, Audi anuncia hasta 806 litros de maletero según la configuración y el criterio de medición, una cifra que puede llegar a 2.075 litros abatiendo la segunda fila. En la variante de siete plazas, con la tercera fila plegada, la capacidad puede alcanzar los 722 litros, mientras que el volumen máximo es de 1.980 litros.
Entre los detalles prácticos encontramos un portón trasero eléctrico con apertura mediante un movimiento del pie con un detalle muy interesante: una luz indica el punto en el que hay que realizar el gesto para no dar “patadas” a lo loco. También hay un sistema opcional de raíles para organizar y sujetar la carga.
Puertas automáticas: una tecnología que hemos probado y funciona realmente bien
Entre las novedades tecnológicas del nuevo Audi Q7 hay una que merece detenernos con detalle: las puertas automáticas con accionamiento eléctrico. Una solución que puede parecer más propia de una gran berlina de representación, pero que Audi ofrece ahora en su SUV.
El sistema permite abrir y cerrar las puertas eléctricamente mediante diferentes mandos y dispone de sensores que supervisan el espacio alrededor del vehículo para evitar golpes con obstáculos. He tenido ocasión de comprobar su funcionamiento durante la presentación. La detección de obstáculos funciona realmente bien: tanto si hay una persona como si se encuentra otro vehículo o cualquier elemento que impida completar el recorrido, la puerta se detiene antes de producirse el contacto.

También resulta muy cómodo el cierre automático. Una vez dentro del coche, basta con ponerse el cinturón de seguridad o pisar el pedal del freno para que el sistema se encargue de cerrar la puerta, sin necesidad de tirar de ella. Evidentemente, es una opción totalmente prescindible. Y su accionamiento requiere algo más de tiempo que el de una puerta convencional. Pero es uno de esos detalles que, más allá del efecto sorpresa inicial, aportan un punto adicional de confort y sofisticación en el uso diario. Esta opción se incluye en un paquete opcional del que hablaremos más adelante, pero te avanzo que no es precisamente barato…
Asistentes de conducción: el nuevo Q7 puede memorizar cómo aparcar en tu garaje
La evolución tecnológica del nuevo Q7 también alcanza a los sistemas de asistencia a la conducción, con especial protagonismo para las funciones de aparcamiento. Algo especialmente interesante en un coche que supera los cinco metros de longitud y los dos metros de anchura.
El sistema park assist pro amplía las posibilidades de las maniobras automatizadas. Entre sus funciones se encuentra el asistente de marcha atrás, capaz de memorizar un recorrido de unos 50 metros y reproducirlo en sentido inverso, algo muy útil para salir de una calle estrecha o de un acceso complicado. Por su parte, el aparcamiento entrenado permite enseñar al vehículo determinadas maniobras para que después pueda repetirlas de forma automática, siempre bajo supervisión. Puede almacenar hasta cinco recorridos de hasta 200 metros cada uno. También se contempla la posibilidad de realizar maniobras de aparcamiento remoto desde un smartphone equipado con la aplicación correspondiente.
En carretera, el asistente de conducción adaptativo plus combina el control de velocidad y distancia con las funciones de mantenimiento de carril, aprovechando también datos disponibles en la nube para optimizar su funcionamiento. Otra de las novedades más interesantes en materia de seguridad es el asistente de emergencia con dirección hacia el arcén. Si detecta que el conductor no responde a los avisos, puede reducir progresivamente la velocidad y, en determinadas condiciones de circulación por autopista y siempre que exista un espacio libre adecuado, dirigir el coche hacia el arcén para detenerlo y realizar una llamada de emergencia.
Audi Q7 TDI quattro de 299 CV: un gran diésel que todavía tiene mucho que decir
Hacía mucho tiempo que no me encontraba con un motor diésel en la presentación de un coche completamente nuevo. Y es que, con la electrificación dominando buena parte de los últimos lanzamientos, cada vez resulta más raro ponerse al volante de una novedad cuya gama arranque exclusivamente con mecánicas de combustión… y más raro aún que sean de gasóleo. Pero Audi ha decidido que el TDI todavía tiene mucho que decir en un SUV como el Q7.
Inicialmente se ofrecen dos versiones del motor 3.0 V6 TDI, con 245 CV y 500 Nm o 299 CV y 630 Nm de par máximo. Ambas comparten la misma arquitectura mecánica y se diferencian fundamentalmente por su puesta a punto y gestión electrónica, además de incorporar de serie el cambio automático tiptronic de ocho velocidades y la tracción integral permanente quattro.
También utilizan el sistema de hibridación ligera MHEV plus de 48 voltios, que les permite obtener la etiqueta ECO de la DGT. Pero no estamos ante una microhibridación convencional, limitada a recuperar energía y asistir al motor térmico en determinadas circunstancias. La tecnología MHEV plus incorpora un generador integrado en el sistema de propulsión capaz de aportar puntualmente hasta 18 kW, equivalentes a 24 CV, y 370 Nm adicionales. Esta asistencia permite incluso realizar breves desplazamientos completamente eléctricos en determinadas condiciones, por ejemplo al maniobrar, aparcar o circular a baja velocidad. No convierte al Q7 en un híbrido convencional, pero sí mejora la eficiencia y la respuesta del conjunto.

A ello se suma un compresor eléctrico EPC, que trabaja junto al sistema de sobrealimentación para generar presión prácticamente de forma instantánea y minimizar el retraso de respuesta del motor al acelerar. Una combinación de tecnologías que, sobre el papel, resulta muy interesante y que en la práctica demuestra su eficacia.
Durante esta primera toma de contacto hemos conducido la versión más potente, de 299 CV, que anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en 6 segundos y un consumo combinado homologado de entre 7,2 y 8,0 l/100 km, dependiendo del equipamiento y la configuración. El resultado me ha parecido sobresaliente. Es cierto que el motor no oculta completamente su naturaleza diésel y que, sobre todo desde el exterior, su funcionamiento se deja sentir. Pero una vez al volante, no se le puede hacer ningún reproche ni en capacidad de empuje, ni en refinamiento de marcha.
El V6 mueve al Q7 con una facilidad sorprendente. La entrega de par es contundente desde muy bajo régimen, la respuesta al acelerador resulta prácticamente inmediata y el cambio tiptronic se encarga de aprovechar todo ese potencial con suavidad. La insonorización del habitáculo también contribuye a que la experiencia a bordo resulte especialmente agradable. Apenas llega ruido mecánico al interior, y el motor demuestra una capacidad de recuperación que permite afrontar adelantamientos con una enorme reserva de potencia, sin necesidad de recurrir constantemente al cambio.
En definitiva, es uno de esos motores que recuerdan por qué durante tanto tiempo los grandes turbodiésel de seis cilindros han sido una referencia para viajar. Y la electrificación, lejos de desvirtuar su carácter, contribuye a mejorar todavía más sus cualidades.
Comportamiento dinámico del Audi Q7: sorprendente
Si el motor convence, el comportamiento dinámico probablemente ha sido lo que más me ha sorprendido del nuevo Q7. Porque una cosa es esperar que un SUV de este tamaño resulte cómodo y aplomado en autopista, y otra comprobar con qué facilidad puede desenvolverse en una carretera de curvas.
Audi ofrece tres alternativas de suspensión. La de serie recurre a muelles de acero, mientras que opcionalmente se puede elegir una suspensión neumática adaptativa orientada al confort o una neumática adaptativa deportiva, que reduce la altura de la carrocería en 30 milímetros. En los dos casos, tanto con el tren de rodaje confort como sport con suspensión adaptativa, se incluye la dirección a las cuatro ruedas, que tiene gran parte de culpa de la agilidad que demuestra el Q7 en carreteras de curvas y mejora la maniobrabilidad a baja velocidad y la estabilidad cuando aumenta el ritmo. El precio de estos paquetes de tren de rodaje especiales está entre 4.345 y 5.225 euros.
Durante nuestra prueba hemos conducido unidades equipadas con el tren de rodaje deportivo y llantas de 23 pulgadas con neumáticos de perfil muy bajo. Una combinación que tiene sus ventajas, pero también exige aceptar determinados compromisos. Empezando por lo menos favorable, las enormes llantas de 23 pulgadas penalizan claramente el confort de bacheo. En autopistas y carreteras con asfalto en buen estado, el Q7 rueda con una calidad sobresaliente. Sin embargo, cuando aparecen irregularidades, juntas o baches, el escaso perfil de los neumáticos hace que los impactos se transmitan con mayor sequedad de la que cabría esperar en un SUV concebido para viajar con el máximo confort.

No es un problema de aislamiento general ni de estabilidad, sino de la propia configuración. Personalmente, creo que quien dé prioridad a la comodidad debería valorar unas llantas de menor diámetro, que ofrecerán un equilibrio más adecuado para un vehículo de estas características. Ahora bien, la contrapartida es un comportamiento dinámico realmente impecable. El nuevo Q7 sorprende por la facilidad con la que cambia de dirección y por la precisión con la que afronta las curvas. La tracción quattro permanente incorpora un nuevo diferencial central autoblocante con precarga, diseñado para mejorar la respuesta y la distribución de par, especialmente en situaciones de cambios rápidos de apoyo.
El resultado es que, en una carretera de curvas, el Audi Q7 se siente mucho más ligero y ágil de lo que sus dimensiones y su peso harían pensar. Por supuesto, no desaparecen los más de cinco metros de longitud ni las más de 2,5 toneladas a poco que viajes con un pasajero y algo de equipaje. Pero la forma en la que el chasis gestiona las inercias es realmente destacable.
De hecho, uno termina conduciendo con una confianza que no esperaría encontrar en un SUV de este tamaño. La precisión del tren delantero, la eficacia de la tracción integral y el excelente control de la carrocería consiguen que el Q7 parezca considerablemente más pequeño cuando llegan las curvas.
Una virtud que no debería hacernos olvidar que su terreno natural siguen siendo los viajes largos, donde puede sacar el máximo partido a su espacio, a su aislamiento y a la capacidad de su motor. Pero es evidente que Audi no se ha limitado a desarrollar un gran SUV confortable: también ha querido que resulte agradable y eficaz de conducir.
Audi Q7 2026: equipamiento y precios en España
El precio del nuevo Audi Q7 parte desde 95.630 euros para la versión de 245 CV con acabado Advanced, mientras que el salto al motor de 299 CV supone un desembolso de casi 3.000 euros más. A falta de probar el Q7 menos potente, yo los pagaría.
Los S line tienen un sobreprecio de 5.700 euros, y añaden las llantas de 21 pulgadas, los paquetes S line exterior e interior , parrilla iluminada, asientos deportivos y el sistema de iluminación ambiental plus. Por su parte, los Black line cuestan 7.300 euros más que los S line, por los que te llevas adicionalmente a lo S line las llantas de 23 pulgadas, asientos deportivos plus, paquete exterior negro y cristales oscurecidos.
El catálogo de opciones es casi un libro de las páginas que tiene, pero me quedo con dos paquetes interesantes. El de confort, que cuesta 7.300 euros, y añade techo panorámico con regulación de transparencia, park assist pro, asistente de conducción adaptativo plus, climatizador de cuatro zonas, faros OLED traseros, cámaras de entorno y asistente de frenada de emergencia delantero y trasero. El paquete premium tiene un precio de 12.700 euros, e incluye todo lo del paquete confort más las puertas automáticas, faros HD matrix LED digitales, head up display y equipo de sonido 3D.
Opinión del nuevo Audi Q7: ¿merece la pena seguir apostando por un gran SUV diésel?
Audi ha conseguido evolucionar el Q7 sin perder las cualidades que siempre han definido al modelo. Sigue siendo un SUV grande, lujoso y especialmente indicado para quienes buscan espacio y confort en viajes largos, pero ahora añade un interior más versátil, un salto tecnológico muy importante y un comportamiento dinámico que merece una mención especial. De todo lo que ofrece, me quedo especialmente con dos cosas: la calidad y el cuidado por el detalle que se respiran en el habitáculo, y la agilidad que demuestra al volante, incluso en una configuración tan exigente para el confort como la de las unidades que hemos probado, con llantas de 23 pulgadas.

También me ha convencido el motor V6 TDI de 299 CV. Su rendimiento es magnífico, ofrece una suavidad de marcha excelente y la tecnología MHEV plus le permite mejorar su eficiencia sin renunciar a las cualidades que siempre han hecho atractivos a los grandes diésel. Otra cuestión es cuál será su papel comercial cuando lleguen las versiones híbridas enchufables e-hybrid, que tendrán a su favor la etiqueta CERO y la posibilidad de realizar buena parte de los desplazamientos cotidianos sin consumir combustible. En ese escenario, las variantes TDI tendrán que defender sus argumentos, especialmente para quienes recorran muchos kilómetros por carretera.
Aunque el diésel se reserva un as en la manga: si necesitas un Audi Q7 con seis o siete plazas, tendrás que elegir una versión TDI, puesto que las variantes híbridas enchufables estarán disponibles únicamente con cinco plazas.
¿Qué otras opciones hay por el precio de un Audi Q7?
Entre las alternativas al Audi Q7, si buscas el máximo confort una de las principales referencias es el Mercedes Benz GLE. El gran SUV de la marca de la estrella también tiene versiones turbodiesel con etiqueta ECO y siete plazas, como el GLE, disponible en versiones 350 d con 286 CV y 450 d con 367 CV. Un modelo que también se ha actualizado recientemente y que es un duro rival para el Q7
Tampoco podemos perder de vista la quinta generación del BMW X5, que no tiene versiones de siete plazas, pero sí motores gasolina, diésel, híbridos enchufables y hjasta una variante 100% eléctrica. Si lo que quieres es un toque mayor de deportividad, el X5 40d xDrive, con 313 CV, es una altertativa muy interesante.
Y si nos olvidamos del tipo de combustible y buscamos alternativas al Audi Q7 con la condición de que sean SUV grandes y con un presupuesto en torno a los 100.000 euros que cuesta el modelo de los cuatro aros, hay opciones tan distintas como un Defender 110 o un Ineos Grenadier para quienes ponen el foco en las cualidades off-road, o incluso un Porsche Cayenne Electric para quienes además de lujo, prestigio y deportividad, no quieren saber nada de la gasolina ni el diésel.
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